28/7/2009

El Banco Nacional de ADN se transforma en un centro puntero de investigación biotecnológica

Detrás del anuncio de la ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, de que el Banco Nacional de ADN se ampliará con motivo de la celebración del VIII Centenario de la Universidad de Salamanca, que tendrá lugar en 2018, existe un ambicioso proyecto para transformar este repositorio de muestras biológicas humanas en una infraestructura de investigación del máximo nivel internacional que probablemente recibirá la denominación de Centro Nacional de Caracterización de Recursos Biológicos y que se ocupará de todos los campos relacionados con la genética de personas, animales, plantas y microorganismos. El proyecto prevé la construcción de un nuevo edificio, avanzadas tecnologías de ultrasecuenciación y la participación inicial de un mínimo de 100 investigadores de varias áreas científicas, procedentes en algunos casos de fuera de Salamanca. Los trabajos que desarrolle pretenden atraer a empresas de todos los sectores biotecnológicos, desde la salud humana hasta la agricultura y la ganadería, y el impulso a estos sectores en toda Castilla y León. Además, coordinará la participación española en la tercera fase del Proyecto Genoma Humano.

La iniciativa supone dar "una dimensión completamente diferente a lo que es el Banco Nacional de ADN", afirma su director, Alberto Orfao, en declaraciones a DiCYT. Esta apuesta requiere "un edificio emblemático para la ciudad", que debería estar ubicado "dentro del campus biomédico, porque tiene que estar cerca del hospital y de la Facultad de Medicina" y, de hecho, en la actualidad el espacio que tiene el proyecto en el Centro de Investigación del Cáncer ya se ha quedado pequeño, de manera que hoy por hoy los responsables trabajan en la posibilidad de que parte del equipamiento que ya está comprado se ubique próximamente en la Facultad de Medicina. El cambio de nombre del centro responde también a una adecuación a sus nuevas misiones.


La ampliación de las actividades se estructurará en varias fases. Del trabajo con muestras humanas de enfermedades y de individuos sanos, se pasará a modelos animales que, por ejemplo, "pueden evitar tener que generar más ratones, de manera que cuando se sacrifica un ejemplar o se obtiene una muestra de él, este material sirva para muchos proyectos a la vez", indica.

Esto será posible por el cambio de filosofía del centro, que pasa de ser un repositorio de muestras a un gran centro de investigación, que contará con una avanzada unidad de ultrasecuenciación. "En muchas ocasiones diferentes proyectos repiten los mismos estudios de secuenciación a partir de las mismas muestras, lo que pretendemos es tenerlos hechos nosotros mismos y proporcionar, en lugar de la muestra, la información", señala Orfao, "eso aceleraría mucho más la investigación y reduciría costes".

Tecnología de ultrasecuenciación
En el proyecto se implicarán muchos más grupos de investigación de la Universidad de Salamanca, de manera que ellos también aportarán sus recursos y, en este sentido, un buen ejemplo es el grupo de José Luis Revuelta, investigador del Departamento de Microbiología y Genética, que ha obtenido financiación para adquirir equipamiento de ultrasecuenciación. La novedad será que, en lugar de aplicarlo sólo al análisis de microorganismos, se utilizará para muchas otras áreas. En opinión de Orfao, esta tecnología "trae a Salamanca el futuro de la genética", que permitirá "conocer la secuencia de todo el genoma de un individuo a un coste relativamente accesible y en un tiempo corto".

Todo ello implica una apuesta por líneas de actuación que no sólo tienen que ver con la genética y la genómica, sino también con la investigación tecnológica. "Espero que en un futuro temprano estemos hablando de empresas que generen aquí esa tecnología", comenta el director. Sin embargo, el Banco Nacional de ADN ya había optado por las tecnologías asociadas a biobancos antes de ahora. En este momento, tiene la propiedad intelectual "del mejor sistema informático de gestión de biobancos, que está teniendo un éxito enorme en España desde el punto de vista comercial" y cuyos derechos revierten en la Universidad. "Queremos apostar por nuevas tecnologías que permitan hacer más tareas, más rápido y mejor", indica el científico.

Proyecto Genoma Humano

El papel del nuevo centro tendrá relevancia internacional con su participación en la tercera fase del Proyecto Genoma Humano, denominada1.000 Genomes. La primera fase es la más conocida y supuso la secuenciación del genoma completo para descifrar los genes. La segunda fase, denominada HapMap (de mapa haploide) ha estudiado cómo se heredan esos genes, es decir, dónde se ubican, cuáles se heredan juntos y cuáles de forma independiente. En la actualidad, ya está en marcha una tercera fase que es "mucho más ambiciosa incluso que el Proyecto Genoma Humano inicial, porque en aquel se secuenciaron los genes, pero ahora se pretende secuenciar individuos y no sólo los genes, sino todo su ADN", señala Orfao. Para ello, "hemos sido invitados a participar por la difusión que ha alcanzado el Banco a nivel internacional", asegura, de manera que España ha sido el cuarto país en incorporarse después de Estados Unidos, Reino Unido y China. "Esto significa por primera vez una participación clara de nuestro país en este consorcio" y el Banco de ADN, que ya ha iniciado una nueva recogida de muestras para secuenciar, es el coordinador nacional tras firmar un convenio con 1.000 Genomes que incluye a la Fundación Genoma España.

La importancia económica del genoma de las plantas

A pesar de todos estos grandes proyectos, una de las futuras actividades del centro destaca por su relevancia económica: la secuenciación de especies vegetales. "El ADN es como una huella, sabemos que con la evolución, incluso dentro de una misma especie, hay variabilidad entre una semilla y otra", destaca el director del Banco. Estas variaciones tienen un impacto en la resistencia de la planta a plagas o en la capacidad de producción, de manera que las repercusiones económicas saltan a la vista. Además, Orfao destaca otro aspecto: hay plantas en vías de extinción y tener preservada la secuencia completa de su genoma permitiría en un futuro reintroducir especies con las máximas garantías. Por si fuera poco, "una planta asociada a una denominación de origen es un producto que debe cumplir ciertas normas de calidad y, en este sentido, "la huella genética es la más precisa a la hora de definir si estamos dentro de los parámetros establecidos".

En definitiva, la apuesta del proyecto por la agricultura, la ganadería y industria alimentaria será muy fuerte, por eso, "esperamos que las empresa reconozcan el valor añadido que todo eso tiene, será como disponer de un sello de calidad de sus productos, pero más protegido y controlado de lo que se hace en la actualidad". El desarrollo de esta fase "depende de la apuesta de las empresas de la región y del país por utilizar ese servicio", agrega.

30.000 muestras almacenadas

En la actualidad ya hay 30.000 muestras biológicas almacenadas en Salamanca, que están sirviendo para que cerca de un centenar de grupos de España y del extranjero realicen investigaciones de unas 30 patologías diferentes, algunas comunes y otras consideradas enfermedades raras. Hasta ahora el biobanco se organizaba en nodos para obtener muestras de toda España. Sin embargo, los cambios obligan a una reestructuración que caminará a una estructura que conecte todas las comunidades autónomas y todos los hospitales, gracias al Instituto de Salud Carlos III.


La historia del Banco Nacional de ADN, que tiene su sede en las instalaciones del Centro de Investigación del Cáncer, arrancó en 2004. "Apostamos por crear una estructura de excelencia, de tremenda utilidad para la investigación en el formato de un servicio para la investigación. El primer proyecto que teníamos era recoger 1.000 muestras representativas de la población española", afirma. En la actualidad, cada donante ha contribuido a 16 proyectos de investigación, lo que da idea del impacto del banco, porque no se trata de cuántas muestras tenemos, sino si realmente se utilizan". Cuando arrancó había un solo trabajador contratado, ahora ya son 15 y los responsables del nuevo proyecto consideran que el nuevo centro no podría funcionar con menos de un centenar.

Para Alberto Orfao, el respaldo que ahora ha recibido el proyecto es "el apoyo de toda la sociedad", un éxito posible gracias a la propia Universidad, la Junta de Castilla y León, el Centro de Investigación del Cáncer, la Fundación Genoma España, el Ministerio de Sanidad y el Ministerio de Ciencia e Innovación a través del Instituto de Salud Carlos III. Sin embargo, deja para el final una mención muy especial para "todos los médicos y enfermeras y cerca de 60 instituciones que han estado hablando con los donantes, informándoles para que nos den sus muestas. Y cita especialmente a los donantes, "30.000 personas que en algunos casos no tienen que ver nada con la enfermedad que se está investigando, pero nos ofrecen una parte de su cuerpo, la sangre, una muestra de un tumor. Sin eso, no hay nada", añade.

Centro de interpretación

Quizá por eso, el plan de transformación sobre el que trabaja incluye devolver a la sociedad ese apoyo en forma de divulgación, ya que otra idea es crear, en las últimas fases del proyecto, un centro de interpretación "donde las escuelas puedan enviar a los alumnos de Bachiller a que vean qué es la genética, el genoma, la fisiología de los genes…". Fuente: DiCYT


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