3/6/2009

España ha perdido casi el 12% de tierras cultivables desde 1980

El Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino (MARM) presentó ayer el informe anual Terramed 2009: Nuevas perspectivas para el desarrollo rural en el Mediterráneo, que examina la adaptación de la agricultura al cambio climático, la lucha contra la desertización, y la diversificación de la actividad rural en la cuenca Mediterránea. El trabajo, elaborado por el Centro Internacional de Altos Estudios Agronómicos Mediterráneos (CIHEAM), repasa la situación de estos 21 países, donde más de un tercio de la población mediterránea (150 millones de personas) vive en el medio rural.

El Centro Internacional de Altos Estudios Agronómicos Mediterráneos (CIHEAM) ha elaborado el informe que este año se centra en el desarrollo rural del Mediterráneo. Según Bertrand Herviu, secretario general del CIHEAM, en el Mediterráneo “pagamos muy caro el que haya habido un par de décadas de desinterés hacia los espacios rurales”.

El estudio demuestra que los países del Este y Sur del mar Mediterráneo han pensado durante mucho tiempo que debían nutrirse de los mercados mundiales, en lugar de desarrollar sus agriculturas. La crisis económicainiciada en 2008 y el propio informe del Barco Mundial sobre la agricultura como factor de lucha contra la pobreza han influido en el cambio radical de esta situación.

“El informe es importante porque su objetivo es contribuir a que las cuestiones agrícolas y rurales sean principales en la agenda política de la Unión para el Mediterráneo (organismo internacional surgido del programa de colaboración y desarrollo de relaciones internacional que agrupa a 43 países), del que conocemos todas las dificultades”, ha explicado a SINC Herviu.

Para Santiago Menéndez de Luarca, subsecretario del MARM, este informe permite “ponernos manos a la obra, recordar la afinidad de este camino que es de todos, apostar por el único futuro sostenible del Mediterráneo, el que pasa por un territorio vivo, integrante y vigilante frente a la inequidad”.

Un desafío triple

Este año, el trabajo presentado por el CIHEAM examina la conservación de los recursos naturales, las estrategias hidráulicas, la adaptación de la agricultura al cambio climático o la lucha contra la desertificación en la cuenca del Mediterráneo. El estudio apunta que la agricultura mundial y la mediterránea se enfrentan a un triple desafío: el crecimiento demográfico y la seguridad alimentaria; la protección del medioambiente y de los recursos naturales; y la escasez de las energías fósiles.

“La conservación es la prioridad, pero sólo se conserva aquello que se vive y para ello tenemos que llevar vida y riqueza a ambas partes. Los componentes menos inmediatos de un desarrollo pleno y verdadero, como son la protección social específica para el medio rural, el mantenimiento de altos niveles de calidad ambiental y paisajística, la restauración de la diversidad biológica y ecológica, se alcanzan de manera más segura y eficaz mediante la ordenación integrada del uso del territorio”, ha señalado durante el acto Menéndez de Luarca.

“La política española de desarrollo sostenible del medio rural tiene hoy vocación como nunca antes de proyectarse incluso más allá del debido servicio a su ciudadanía, incluso en momentos de crisis económica si el compromiso de España para la cooperación internacional sigue siendo de los más fuertes del mundo”, ha subrayado el subsecretario del MARM.

El informe analiza también la vida en el medio rural, la gestión de las tierras y de los pastos colectivos, así como la diversificación de la actividad rural, los indicadores de desarrollo sostenible agrario y rural y la evaluación de la integración de la Estrategia Mediterránea para el Desarrollo Sostenible (EMDS), una guía para aunar el crecimiento y la conservación medioambiental de la cuenca Mediterránea, entre otros asuntos.

Aunque la población agraria y rural de las riberas del norte (países como España, Francia, o Italia) ha disminuido, en las riberas del sur y el este (Marruecos, Egipto, Israle, etc.) se ha mantenido e incluso ha aumentado. En España, por ejemplo, se han perdido un 12% de tierras cultivables desde 1980.

Sin embargo, la disponibilidad del agua es uno de los retos para mantener el desarrollo rural. Según el informe, el sector agrícola absorbe la mayoría del consumo del agua, y es una tendencia en aumento. Así, el regadío representa el 45% de la demanda del agua en el norte y el 80% en el sureste. A este reto se suma además la inestabilidad del clima y el aumento de las temperaturas, lo que intensificará la desertificación de ciertos países como España.

"Las leyes marcan tendencias"

El informe destaca también el caso español con la Ley para el Desarrollo Sostenible del Medio Rural, de diciembre de 2007; una ley de orientación territorial, cuyo objetivo es una mayor integración de las zonas rurales.

“Las leyes y los planes no son nada, pasan, y marcan tendencias si no trabajan junto a un impulso público, institucional, y no logran concitar vocaciones e iniciativas de la sociedad española en su conjunto, porque sino estaremos más separados del pelotón”, ha concluido Menéndez de Luarca. Fuente: SINC


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