22/9/2006

Unos 2.000 agricultores franceses defienden su libertad para cultivar transgénicos

Critican la “total impunidad” de los comandos anti-OGM que destruyen las parcelas legales de investigación y explotación comercial

Madrid, 21 de septiembre de 2006 - Más de 2.000 agricultores franceses se lanzaron ayer a la calle bajo el eslogan “Ras le bol”, que se podría traducir como “Hasta las narices”, para criticar las “repetidas agresiones de los comandos anti-transgénicos que, incluso este verano, han destruido las parcelas de investigación y de producción comercial legales y autorizadas, a menudo, con total impunidad”. Los manifestantes, convocados por la Federación Nacional de Sindicatos de Productores Agrícolas (FNSEA) y la Asociación General de Productores de Maíz (AGPM), entre otros, discurrieron de forma pacífica por las calles de Pau, localidad al sur del país, para mostrar su “hartazgo” sobre éste y otros asuntos a los representantes de la Prefectura de la zona (Pirineos Atlánticos).

Las entidades organizadoras cifraron en más de 2.000 los asistentes a la convocatoria, unos 800 según cálculos de la Gendarmería. Los agricultores participaron en la concentración ataviados con camisetas blancas reivindicativas, en las que se podían leer frases como “La investigación es la vida. La biotecnología es el futuro”, “Maíz = carburante. ¿Habían visto cómo crece el petróleo?” y “Que pare el vandalismo y la destrucción de nuestras herramientas de trabajo”. Asimismo, caminaron lanzando pitidos y gritando en repetidas ocasiones el eslogan “Ras le bol”. Pierre Dartau, representante de la FNSEA y de la AGPM, que participó en la cabecera de la manifestación, explicó que en Francia se han cultivado unas 5.000 hectáreas de maíz transgénico protegido contra la plaga del taladro, que se destina, por lo general, a la fabricación de piensos animales. Subraya que este es el año que más variedades transgénicas se han cultivado en Francia.

A la convocatoria acudió también una delegación representativa de la Asociación General de Productores de Maíz Española (AGPME), encabezada por su presidente, Agustín Mariné, y su secretario general, Esteban Andrés, quien mostró el apoyo de esta organización a la biotecnología porque “es de las pocas posibilidades que le queda al sector para ser competitivo”. Andrés pide la colaboración de las Administraciones y considera que, en este sentido, no apoyar la investigación tecnológica es “sencillamente retroceder en el tiempo” algo que podría conllevar que se tuvieran que “cerrar explotaciones”.

Por su parte, Dartau alertó del posible retraso de Francia en materia de cultivos transgénicos con respecto al resto de países europeos, “porque no ha trasladado a la legislación francesa las medidas de la Unión” ya que, según explicó, este asunto debería haber pasado por el Parlamento francés. Por ello, pide que “la legislación francesa se adapte a la europea en materia de Organismos Genéticamente Modificados (OGM)”. Resaltó los beneficios que les pueden brindar las variedades transgénicas y señaló que por ahora cuentan con la resistencia a la plaga del taladro y, en un futuro, a la sequía, un aspecto que a su juicio representará una “evolución interesante”.

Los agricultores participantes en la concentración se manifestaban, además, contra el “no reconocimiento de nuestros esfuerzos en materia de desarrollo sostenible”, la “ausencia de una política ambiciosa de almacenamiento de agua en invierno”, las “prohibiciones para proteger las simientes”, la “hostilidad de quienes parecen olvidar que nuestra vocación primera es alimentar a los franceses” y más globalmente defendieron el “acto de producción” que constituye la agricultura.


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