29/11/2005

Nota de la Universidad de Navarra

Universidad de Navarra: Una vacuna en plantas de tabaco

Andrea Molina Azcona ha defendido su tesis doctoral en la Universidad Pública de Navarra

17 de noviembre de 2005. La ingeniera agrónoma Andrea Molina Azcona ha desarrollado una vacuna en plantas de tabaco, para combatir el parvovirus canino, un virus que afecta a los cachorros de perro. Se trata de una vacuna que se produce mediante la transformación del cloroplasto de la planta de tabaco y que, dado su alto rendimiento, puesto que con una única planta se pueden producir 500 unidades vacunales, podría ser comercialmente factible, según indica esta ingeniera en su tesis doctoral defendida en la Universidad Pública de Navarra con la calificación de sobresaliente cum laude.

El trabajo doctoral, titulado Transformación plastidial de tabaco para la producción de un anfígeno vacunal frente al parvovirus canino, ha sido dirigido por el profesor del Departamento de Producción Agraria Jon Veramendi Charola.

Andrea Molina Azcona (Burgos, 1974) es ingeniera agrónoma por la Universidad Pública de Navarra y ha desarrollado su investigación doctoral en el Instituto de Agrobiotecnología, centro mixto de la Universidad y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Ha participado en dos proyectos de investigación con financiación pública y es coautora de cuatro artículos y cuatro pósteres científicos.

Una vacuna alternativa

Según explica Andrea Molina, el parvovirus es una enfermedad que produce gastroenteritis hemorrágica y puede producir miocarditis. Los cachorros más pequeños son los que más sufren de shock y muerte, que puede sobrevenir en cuestión de días después de haberse declarado la enfermedad. En concreto, en Navarra suele haber uno o dos brotes al año, uno de ellos después de Navidad, "coincidiendo con el trasiego de cachorros de un lugar a otro".

Los elevados índices de morbilidad y mortalidad asociados a esta enfermedad pueden reducirse notablemente con tratamiento y vacunas preventivas. Estas vacunas, en su mayoría, se basan en virus atenuados, "que para que no sean tan virulentos, se someten a algún tratamiento con calor o con algún producto químico", explica.

Sin embargo, la vacuna que ha desarrollado Andrea Molina está hecha con proteínas producidas en plantas transgénicas, en concreto en plantas de tabaco, "que son unas de las que más fácilmente se transforman", indica. Además, para la producción de las proteína necesarias, "en vez de modificar el ADN del núcleo de las células vegetales, se ha transformado el ADN del cloroplasto, introduciendo el gen que tiene la proteína deseada".

Según explica la autora "la transformación del genoma plastidial, en vez del nuclear que es más habitual, tiene una serie de ventajas de indudable atractivo para su aplicación biotecnológica". En primer lugar, se consigue mucha más proteína, un 31%, es decir "de cada 100 proteínas que se producen, 31 son del tipo que interesa, lo que es una cantidad muy elevada". Además, tiene otras ventajas medioambientales, como por ejemplo, "que el polen del tabaco no contiene cloroplastos, de modo que cuando el tabaco produzca flores, se evita la dispersión del transgén".

En concreto, en esta investigación se expresó en cloroplastos de tabaco el péptido 2L21, "que confiere protección en perros frente al parvovirus canino (CPV)", fusionado con dos proteínas coadyuvantes: la subunidad B de la toxina del cólera (CTB) y la proteína de fluorescencia verde (GFP). Así, además de obtener unos altos niveles de expresión de las proteínas de fusión, "se comprobó que las dos proteínas de fusión fueron estables tanto en hojas jóvenes como viejas y la vida media estimada, determinada por marcaje y pulso-caza, fue superior a 48 horas en ambos casos".

Posible comercialización

Por otra parte, Andrea Molina señala que "el liofilizado de hojas pulverizadas supuso un sencillo método de tratamiento post-cosecha que, tras siete meses de almacenamiento a temperatura ambiente, no produjo pérdidas significativas de la proteína recombinante,".

En cuanto a la comercialización, la autora sostiene que "el alto nivel conseguido de expresión de los anfígenos en el cloroplasto podría reducir la cantidad de material vegetal requerido para la vacunación (100 mg para una dosis de 500 mg de antígeno) y permitiría la encapsulación de material liofilizado o la formación de píldoras". Por lo que concluye que estas ventajas "sugieren que las vacunas basadas en transformación cloroplástica de plantas podrían ser comercialmente factibles".

Por el momento, la vacuna se ha probado en ratones obteniéndose buenos resultados "cuando se administra intraperitonealmente". Para el año próximo, está previsto realizar una vacunación de cachorros con la colaboración de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid.


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