11/12/2003

Nota de Monsanto

La aplicación de la biotecnología en la agricultura europea ofrecería a los agricultores un aumento de 1.600 millones de euros en sus ingresos

Según un informe publicado por el Centro Nacional para la Política Alimentaria y Agrícola de Estados Unidos (NCFAP), el uso de pesticidas se podría reducir en más de 14.000 toneladas gracias a la biotecnología. Las variedades resistentes a insectos, hongos y herbicidas pueden salvar las cosechas de cereales y frutas en el área mediterránea. De acuerdo con el estudio, las variedades de arroz mejoradas genéticamente conseguirían resultados óptimos en el control de malas hierbas, usando veinte veces menos herbicida que con variedades convencionales, y reduciendo el coste a la mitad.

Madrid, 10 de diciembre de 2003.- La biotecnología podría servir de ayuda en el control de las malas hierbas, las enfermedades y las plagas que diezman las cosechas europeas, consiguiendo a la vez una mayor producción de alimentos a un coste inferior, y con un menor uso de pesticidas, según un informe que ha dado a conocer el Centro Nacional para la Política Alimentaria y Agrícola de Estados Unidos (NCFAP).

Se trata de nueve casos prácticos que confirman los siguientes datos: las cosechas desarrolladas mediante la biotecnología pueden llevar a los agricultores a recoger cosechas mayores que las actuales, con un aumento valorado en 8,5 millones de toneladas, y a aumentar los ingresos agrícolas por encima de los 1.600 millones de euros. Y como beneficio añadido, el uso de pesticidas se podría reducir en más de 14.000 toneladas.

“La aplicación de las nuevas tecnologías a la agricultura es básica para asegurar la competitividad en un mercado en continuo cambio” ha comentado Leonard Gianessi, director de programas de NCFAP, una organización para la investigación sin ánimo de lucro con sede en Washington. “Los impactos potenciales en Europa no se habían cuantificado con esta precisión anteriormente”, añadió Gianessi.

Estos nueve estudios se componen de seis que se publican ahora, más otros tres que ya se habían dado a conocer en junio. En ellos se demuestra que las variedades resistentes a insectos, hongos y herbicidas salvarían las cosechas en el área mediterránea y otras zonas. Los estudios anteriores ya indicaban que variedades como el maíz Bt resistente a insectos, cultivado en España a pequeña escala en la actualidad, serían capaces de aumentar en 1,9 millones de toneladas la producción en Europa. “Estos casos prácticos permiten comprobar que todos los países tienen la posibilidad de beneficiarse del desarrollo de las nuevas variedades analizadas en el estudio”, dijo Gianessi.

De acuerdo con los resultados, Francia vería el aumento más grande de la producción, con 2,6 millones de toneladas, e Italia tendría el mayor incremento de los ingresos, unos 474 millones de euros, seguida de cerca por Francia, con una subida de más de 300 millones de euros. El uso de pesticidas descendería en la misma medida, y Francia experimentaría el mayor impacto, con una reducción de 3.200 toneladas. En todos los casos, “la biotecnología proporciona un mejor control de las plagas dañinas, y a un menor coste” recalcó Gianessi.

El estudio completo incluirá 15 casos prácticos de frutas, hortalizas y cereales

La publicación de estos seis estudios prácticos es la segunda de una serie que NCFAP completará el año próximo. El estudio completo incluirá 15 casos prácticos de frutas, hortalizas y cereales, para cuyas principales plagas se están desarrollando soluciones biotecnológicas en Europa.

Entre los seis nuevos casos prácticos se encuentra un análisis de la reducción del coste del control de malas hierbas en el cultivo de trigo en Europa. Con las variedades resistentes a herbicida, se podrían ahorrar hasta 90 millones de euros. Además, en cuanto a la colza, se confirma un aumento de rendimiento del 6% y un ahorro de un 25% en el control de malas hierbas gracias al cultivo de la variedad resistente a herbicida.

Por otro lado, la prohibición de la atracina como herbicida en Europa hace aún más necesarias las variedades resistentes a otros herbicidas como el glifosato, que tendrían como efecto un ahorro para los agricultores estimado en 15 euros por hectárea. Pasando al arroz, las variedades mejoradas genéticamente conseguirían resultados óptimos en el control de malas hierbas, usando veinte veces menos herbicida que con variedades convencionales, y reduciendo el coste a la mitad. Y la producción de tomate en el área mediterránea, que se está viendo amenazada por el ataque de virus transmitidos por insectos, vería mejoras inmediatas gracias al uso de variedades mejoradas en toda la zona productora.

Los casos prácticos, que han sido examinados por expertos en biotecnología vegetal de instituciones académicas y gubernamentales europeas, constituyen el estudio más completo del impacto potencial en la agricultura europea de las cosechas desarrolladas mediante la biotecnología. El proyecto ha recibido la financiación de Monsanto, Syngenta y EuropaBio.

Sobre el Centro Nacional para la Política Alimentaria y Agrícola

El Centro Nacional para la Política Alimentaria y Agrícola es una organización privada para la investigación, independiente y sin ánimo de lucro, con sede en Washington, D.C. Fundado en 1984 dentro de la organización Resources for the Future, el centro pasó a ser independiente en 1992. Los investigadores de NCFAP llevan a cabo sus estudios en cuatro áreas programáticas: la biotecnología, los pesticidas, la política alimentaria y agraria estadounidense, y el comercio y el desarrollo internacionales.


http://www.ncfap.org/europe.htm



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