17/7/2017

El trigo y el girasol tendrán futuro en Andalucía si el sector marca una estrategia de diferenciación que le separe de sus competidores

En su XXXIV Jornada de Cultivos Herbáceos, ASAJA-Sevilla ha logrado reunir en una mesa abierta al público a un selecto grupo de expertos que han ofrecido respuesta a las muchas preguntas que, ante la falta de rentabilidad de los cultivos herbáceos tradicionales (trigo y girasol), vienen planteándose en las últimas campañas muchos agricultores de la provincia de Sevilla que, en muchos casos, han optado por aparcar el trigo y el girasol para plantar cultivos arbóreos como el olivar o el almendro, más rentables en este momento; y en otros casos, están optando por abrir el abanico y buscar alternativas a las rotaciones tradicionales de trigo-girasol.

La Jornada fue inaugurada por el delegado provincial de Agricultura, Segundo Benítez, y por el presidente de ASAJA-Sevilla, Ricardo Serra, y contó con el patrocinio de la Fundación Caja Rural del Sur y con la colaboración de Euralis, Cocereales, Agrovegetal y ASEGASA.

La provincia de Sevilla cuenta con la mitad de las 600.000 hectáreas de trigo y de girasol que se cultivan en Andalucía. Se trata de dos cultivos básicos en la campiña sevillana que, hoy por hoy, y pese a la reducción de superficie que ha experimentado el cultivo del girasol, sigue siendo la primera provincia productora de España, tanto de girasol como de trigo duro.

Tras el análisis del sector de los cereales y las oleaginosas a nivel nacional e internacional, se abrió una mesa redonda, moderada por el responsable de la sectorial de cereales de ASAJA-Sevilla, José Vázquez, en la que intervinieron el director de Agrovegetal S.A., Ignacio Solís, el responsable de compras de Agropro Grupo Sovena, José Suárez, el director gerente de Cocereales, Arturo Hidalgo, el técnico del IFAPA, Alejandro Castilla, el director técnico de Euralis Semillas, José Antonio García de Tejada, el responsable de ventas de la sección Cereal de Manzanilla Olive S.C.A. , José Manuel Rodríguez, y el responsable de compras de Northstar Brokerage, Pedro Villa.


Andalucía pierde 120.000 hectáreas de girasol

El déficit de lluvias de las cuatro últimas campañas, la falta de tratamientos insecticidas, los escasos incentivos a la calidad diferenciada, que en España está mal remunerada al contrario de lo que sucede en otros países, y los bajos precios del girasol y del trigo, especialmente del trigo blando, fueron elementos de queja de los agricultores, por lo que las respuestas a estas cuestiones coparon gran parte de las intervenciones.

El encuentro no defraudó. Los ponentes reconocieron que la superficie de girasol se ha reducido en Andalucía en 120.000 hectáreas, los olivos y los almendros han venido a ocupar unas 55.000 hectáreas, otras 30.000 se han sembrado de colza y el resto de leguminosas y proteaginosas. Pese a esta reducción de superficie, todos sostuvieron que el trigo y el girasol siguen teniendo espacio en nuestras campiñas de secano, donde llevamos años trabajando en la mejora vegetal de cereales y girasol y tenemos incluso la capacidad de generar variedades que van a sembrarse después en otros países.


Responder a las demandas de la industria

No obstante, todos coincidieron en que es necesario abrir el abanico de cultivos y de variedades tal y como se está haciendo ya con la siembra de colza, garbanzos o cebada maltera. Incidiendo en esta línea apostaron por ir hacia una estrategia de diferenciación en la que debe implicarse todo el sector con el objetivo de ir más allá y, aprovechando nuestras fortalezas, hacer algo distinto a lo que se hace en el resto de países.

Los ponentes opinaron que los trigos de calidad y el girasol alto oleico ofrecen muchas posibilidades, pero el agricultor tiene que buscar cultivos y variedades que, además de darle rendimiento, sean bien acogidas por la industria.

A tenor de las intervenciones y de cara a la campaña de comercialización del girasol la situación se presenta complicada, puesto que el cultivo viene lastrado por la bajada del precio del aceite de girasol, que está más barato que el de colza o soja, una anormalidad derivada de la excelente cosecha de girasol de la pasada campaña en los países del Mar Negro, y por la escasa salida que durante el primer semestre ha tenido la torta de pipa de girasol.

En el caso del trigo duro el panorama es mucho más optimista. Los agricultores españoles podrán ver como se revalorizan sus cosechas en las próximas semanas, puesto que Italia, que ha tenido una mala cosecha necesitará importar dos millones de toneladas de trigo duro y ni Grecia, ni el Norte de África, ni Canadá, primer productor mundial de trigo duro, cuentan este año con excedentes, por lo que el trigo español va a estar esta campaña mucho más demandado, y es previsible que las 400.000 toneladas de trigo duro que tradicionalmente exporta nuestro país vayan a cubrir el déficit de cereal que tiene Italia.


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