28/3/2017

El consejero cántabro, Jesus Oria, defiende una PAC más selectiva, profesional y con mayor peso de las ayudas al desarrollo rural

El Gobierno de Cantabria se ha mostrado a favor de una reforma de la Política Agrícola Común (PAC) "más selectiva, profesional y con mayor peso específico de las ayudas al desarrollo rural", donde sigan primando las ayudas vinculadas a la conservación del medio ambiente y las zonas de montaña.

El Ejecutivo regional defiende una PAC donde "se prioricen los proyectos de inversión asociados a la calidad y a la innovación" y que promueva "una vinculación más estrecha de la producción primaria con el sector agroalimentario", como modo más eficaz de diversificar y hacer frente a las variaciones y amenazas del mercado.

Sobre las macroexplotaciones ganaderas tecnificadas o industriales, Cantabria se reafirma en que "no son un modelo que dé solución al grave problema del despoblamiento que sufre el campo".

El consejero de Medio Rural, Pesca y Alimentación, Jesús Oria, participó ayer en la conferencia 'Construyendo la PAC del futuro', que se celebra en la sede de CaixaForum, en Madrid, y que se prolongará hasta hoy, día 28.

Durante su intervención, la delegación cántabra ha querido aprovechar la oportunidad que brinda este foro y avanzar sobre lo que "nos gustaría ver plasmado en la nueva PAC post 2020".

En primer lugar, se ha señalado que "sería bueno no territorializar el desarrollo de los debates como sucedió con la reforma anterior", donde las balanzas de pérdidas y ganancias condicionaron toda la discusión, aspecto que sería más propio de los consejeros de Hacienda y no de un debate sobre Política Agrícola Común.

En este sentido, el Gobierno de Cantabria considera que si la investigación agraria, por ejemplo, debe mantenerse como una especialidad o singularidad de los departamentos de Agricultura y Medio Rural, al margen de la investigación básica, "por pura coherencia, antes de hablar de fondos, deberíamos intentar contar con un guión común de las políticas y sectores prioritarios de actividad", o lo que es lo mismo, "un diagnóstico compartido de las necesidades más perentorias y de los retos más importantes que tenemos que afrontar".

Retos

Dichos retos serían el medioambiental, el poblacional y el de la desigualdad.

En primer lugar, el desafío será medioambiental porque para Cantabria seguirá siendo éste un factor fundamental de justificación económica y social de la PAC, "aunque habrá que discriminar mejor los sistemas o modelos productivos que cubren este objetivo".

El reto poblacional se refiere al despoblamiento y envejecimiento del mundo rural. El Ejecutivo regional ha estimado durante su intervención en el foro que los criterios de actividad agraria que condicionan el pago actual de las ayudas y su práctico desacoplamiento de la producción, con la excusa del libre acceso al mercado, "igual no han funcionado, o incluso lo han hecho en contra, de esta prioridad".

Por ello, Cantabria ha propuesto pensar en términos más amplios, no solo del mundo agrario, sino del desarrollo rural (en la línea de los objetivos LEADER, aunque no sea mediante estrategias LEADER).

Por último, respecto al reto de la desigualdad, se ha abordado que "es un problema de la globalización al que también debemos dar respuesta desde la PAC, ya que ésta debe cumplir una función social, de nivelación de rentas en el medio rural".

Menos presupuesto, más selectivos

Por otra parte, desde la Consejería de Medio Rural también se ha resaltado que, con el conjunto de amenazas políticas, económicas y sociales cerniéndose sobre la Europa actual, "es muy difícil aventurar un posible escenario de la PAC post 2020, siendo bastante probable que haya muchas diferencias con el actual".

Por tanto, "debemos imaginar ¿como ya de algún modo lo ha sugerido Juncker con su plan de financiación para la Unión Europea (UE)- una Europa con menos recursos", aunque solo sea como resultado del Brexit; una Europa "más rigurosa en la rendición de cuentas, porque habrá mayores necesidades o exigencias que cubrir", como inmigración, libre comercio, paro juvenil, etc.

Todo esto, por tanto, "invita a pensar que la PAC post 2020 dispondrá de un menor presupuesto y que esto nos obligará a ser mucho más selectivos en el gasto", ha previsto la delegación cántabra en la Conferencia.

En este contexto, el Gobierno considera que "la figura del agricultor activo como destinatario de las ayudas debe ser revisada de manera radical y profunda". Los pagos directos, que suponen más del 75% del presupuesto de la PAC, no pueden permanecer en "manos muertas" o "clases pasivas" que, aún en una Comunidad Autónoma marcadamente ganadera como Cantabria, suponen más del 30% de los solicitantes de las ayudas.

"Análogamente, un país como España, con un paro juvenil del 50%, que necesita un fuerte impulso renovador de sus estructuras productivas, debe aprovechar la PAC como instrumento para potenciar el crecimiento del sector agrario y agroalimentario".

Cambiar el destino de las ayudas

En este sentido, hay un sector primario que no ha explotado todavía todo su potencial generador de empleo, pero para eso debemos empezar por "cambiar el destino de las ayudas", y, en consecuencia, "somos partidarios de volcar todas las ayudas directas únicamente en el sector agrario profesional".

"No puede haber jubilados como beneficiarios de las ayudas directas que, en última instancia, funcionan como verdadera competencia desleal del sector profesional y son una auténtica rémora para su desarrollo".

La ponencia de Cantabria ha continuado sosteniendo que si hay Comunidades Autónomas, "que no es el caso de Cantabria", partidarias de ampliar el elenco de sectores o producciones en la nueva PAC post 2020, "que sea a costa del ahorro que se consiga, excluyendo de los pagos directos a la población agraria no profesional".

En el caso de Cantabria, el Gobierno considera que este excedente de ayudas que, ahora mismo, está en manos muertas, debe destinarse a potenciar los fondos al segundo pilar, el desarrollo rural, con el claro objetivo de mantener, e incluso potenciar, nuestro modelo de explotación agraria familiar y conseguir el ansiado objetivo de fijar la población en el medio rural.

Así, "las macroexplotaciones ganaderas tecnificadas o industriales no son un modelo que dé solución al grave problema del despoblamiento que sufre el campo".

De acuerdo con esta línea de impulso al desarrollo rural, "es necesario realizar un esfuerzo por seleccionar e identificar la tipología de explotación y las prácticas productivas que generan externalidades medioambientales, no retribuidas como tales por el mercado, para orientar hacia ellas una parte importante de las ayudas, con especial atención a las zonas de montaña".

Además, se impone claramente una necesidad de priorizar la selección de operaciones en producciones de calidad, así como de las que van buscando salidas al mercado agroalimentario desde la producción primaria.

Para una Comunidad Autónoma minifundista como Cantabria, de pequeños productores, "es esencial facilitar y regular ya la venta directa en el sector ganadero, y continuar favoreciendo iniciativas relacionadas con la transformación, comercialización y promoción destinada al consumo de los productos de proximidad y los mercados locales", en el sentido de estimular el llamado 'Kilómetro 0' (Km0).


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