16/2/2017

El PE votó ayer a favor del Acuerdo Comercial entre la UE y Canadá (CETA)

El Parlamento Europeo votó ayer a favor del Acuerdo Económico y Comercial Global entre la UE y Canadá (CETA), concluyendo así el proceso de ratificación de este acuerdo a nivel de la UE.

Según la Comisión Europea, el CETA ofrece nuevas oportunidades a las empresas de la UE. Les permitirá ahorrar los más de 500 millones de euros que abonan anualmente en concepto de aranceles por los productos que exportan a Canadá. Prácticamente un 99 % de este ahorro será efectivo desde el primer día. Permitirá, asimismo, a las empresas de la UE acceder en mejores condiciones que nunca a los contratos públicos canadienses, incluso a nivel provincial (así como a nivel federal y municipal).
El acuerdo beneficiará enormemente a las pequeñas empresas que no pueden asumir el coste de los trámites burocráticos. Estas empresas ahorrarán tiempo y dinero, por ejemplo evitando requisitos que duplican los ensayos, largos procedimientos aduaneros y elevados gastos jurídicos,

El CETA creará nuevas oportunidades para los agricultores y los productores de alimentos, al tiempo que se protegen plenamente las sensibilidades de la UE. La apertura de la UE a determinados productos es limitada y calibrada, y se compensa con la apertura canadiense, que satisface importantes intereses de exportación europeos, como los del queso, el vino y las bebidas alcohólicas, las frutas y verduras, los productos transformados y las indicaciones geográficas. Todas las importaciones procedentes de Canadá deben cumplir las normas y reglamentos de la UE. Por ejemplo, solo podrá importarse en la UE carne sin hormonas.

Según la Comisión, el CETA es también un importante paso adelante para muchas pequeñas y medianas empresas de comunidades rurales que comercian con productos agrícolas, que ahora se beneficiarán de que Canadá haya aceptado proteger ciento cuarenta y tres productos característicos de determinadas regiones geográficas de la UE. Los productos que estarán protegidos en el CETA son los productos alimentarios y bebidas más exportados de la UE, como el queso Roquefort, el vinagre balsámico de Módena o el queso de Gouda neerlandés. A partir de ahora, los productos europeos estarán protegidos de las imitaciones a un nivel comparable al que ofrece el Derecho de la UE y evitarán el riesgo de ser considerados productos genéricos en Canadá.

La apertura de los mercados también permite limitar los precios y aumentar la oferta para los consumidores. Al mismo tiempo, el libre comercio no implica una reducción o modificación de las normas de la UE que protegen la salud y la seguridad de las personas, los derechos sociales, sus derechos como consumidores o el medio ambiente. Estas normas no cambiarán y las importaciones procedentes de Canadá deberán cumplir todas las normas y reglamentos sobre productos de la UE, sin excepciones. Esto significa que el CETA no cambiará la manera en que la UE regula la seguridad alimentaria, incluidos los OMG o la prohibición de la carne de vacuno tratada con hormonas.
El pasado 30 de octubre, la UE y Canadá firmaron el acuerdo comercial y ayer el Parlamento Europeo dio su aprobación, que allana el camino para que el CETA entre en vigor provisionalmente, una vez que Canadá finalice sus procedimientos de ratificación. De acuerdo con precedentes de la UE, la aplicación provisional de este acuerdo comercial tiene por objeto permitir una aplicación significativa de su fondo. El CETA estará totalmente ratificado una vez que todos los parlamentos de los Estados miembros lo aprueben de conformidad con sus respectivas obligaciones constitucionales.


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