7/12/2016

Polinización en frutales: abejas, osmias y otros

La polinización es fundamental para una buena producción de fruta. Esta afirmación, a pesar de su evidencia, no siempre se contempla de forma adecuada en las plantaciones de frutales en nuestro territorio, al menos no en todos los factores que intervienen.

En producción de fruta conocemos perfectamente cuales deben ser las combinaciones de las variedades para una mejor polinización, pero desconocemos bastante qué insectos polinizadores tenemos en las fincas ni cuál es su importancia en este sentido.

Por este motivo, dos institutos de investigación, el IRTA y el CREAF, han realizado un estudio para caracterizar la comunidad de insectos polinizadores presentes en fincas de frutales.

Así, los investigadores han estudiado 28 fincas en las provincias de Girona y Lleida (14 en producción ecológica y 14 integrada), para intentar establecer qué especies están presentes.

En esta investigación se ha hecho un muestreo visual de los insectos, valorando también los posibles resultados: número de frutos cuajados por rama y el de la semilla. Así pues con tal de saber qué pasaría si no hubiera insectos polinizadores, se aisló una serie de ramas para que los insectos no pudieran polinizar las flores. A partir de esta experiencia se pudo constatar la importancia de los insectos polinizadores en la producción de fruta.

El entorno del campo frutal también influye en la polinización

El estudio ha sido muy interesante para los resultados que se han obtenido. Entre ellos, uno de los que podemos destacar es el de la influencia del entorno sobre la finca agrícola. Así, el número de insectos polinizadores en los campos de Girona fue más alto que en los de Lleida, probablemente debido a que en el entorno de los campos frutales de Girona el bosque se encuentra cercano y actuaba como refugio de insectos beneficiosos, mientras que en Lleida el efecto bosque casi no existía.

El tipo de polinización es importante en la producción. La polinización manual es la que mejores resultados da (pero es impracticable a niel de campo), pero cuando se comparan los resultados entre la polinización libre y la autopolinización (ramas aisladas), los resultados son significativamente mejores en los polinizados. Es por ello que los insectos son tan importantes.

En cuanto al cuajado y al número de semillas, siempre la manual es mejor que la libre con insectos y, ésta, superior a la autopolinización. En este aspecto no hubo diferencia significativa entre Girona o Lleida, ni entre producción ecológica o tradicional.

En conclusión, este trabajo señala que el uso de insectos polinizadores es una herramienta de mejora productiva en los cultivos de frutales en nuestro territorio y que se debe conocer qué insectos nos interesan más por cómo trabajan o se adaptan a las condiciones de nuestros campos.

No todo lo hacen las abejas de la miel

Es decir, no solamente las abejas polinizan los árboles, sino que hay una serie de otros insectos que actúan de polonizadores (abejorros, otras abejas, sírfidos…).

La eficiencia de un insecto polinizador viene dada, sobretodo, por la capacidad que tiene de transportar granos de polen y depositarlos en los órganos reproductivos femeninos de las flores. De todos ellos, las abejas son las mejores, pero no todas son abejas de la miel (Apis mellifera), pues se calcula que sólo en la Península Ibérica hay más de 1.000 especies diferentes de abejas.

Otro de los factores a tener en cuenta en la polinización para insectos es el de buscar la complementariedad en su trabajo, dado que no todos trabajan a la misma altura del árbol y, por lo tanto, acceden a las flores en alturas distintas.

Las condiciones climáticas, el disponer de otras flores además de las de los frutales en la vegetación del cultivo o de lugares donde puedan hacer el nido (paredes con agujeros, suelos sin hierba, etc.) también favorecen que se puedan instalar más comunidades de insectos que ayuden en la complementariedad buscada.

Osmias para la polinización de los frutales

Como hemos dicho antes, en la península ibérica hay más de 1.000 especies de abejas, de las que una en particular, Osmia cornuta, abejas conocidas como osmias o primaveras, son más interesantes para la polinización de los frutales, ya que son más eficientes en esta tarea que la abeja común.

Las osmias son abejas solitarias que viven en pequeños agujeros y que no son activas todo el año, ya que sólo vuelan en la época de floración de los frutales y, por lo tanto, sólo se debe cuidar de ellas unos meses al año. Tienen preferencia por las flores de los frutales y son muy adecuadas para polinizar campos de melocotoneros, almendros, perales y ciruelos. En el caso de la manzana no sirven porque, cuando se activan, ya no llegan a tiempo dado que la floración ya se ha producido.

Las osmias tienen características muy interesantes para ser consideradas en la polinización de los frutales y favorecer su presencia en los campos. Entre las más destacadas podemos decir que no son abejas agresivas y que son una especie compatible con la de la miel.

Las osmias vuelan con condiciones de temperatura ambiental más frías que las abejas de la miel. Esto se traduce en que, en días normales, levantan el vuelo mucho antes y lo acaban más tarde (polinizan más flores por día). También vuelan los días de mal tiempo, cosa que las abejas de la miel no hacen.

Con tal de favorecer la presencia de osmias en los campos de frutales se han tenido en cuenta algunas cosas como:

•Disponer de flores (hierbas o plantas ruderales) antes y después de la floración de los frutales permite asentar las poblaciones de osmias en los campos, ya que si no hay flores, se marcharán.

•Es importante facilitarles lugares para hacer el nido, disponer de tapias de maderas agujereadas o similares. Nidos que se puedan guardar en invierno en un almacén a temperatura ambiente.

•Las osmias tienen un radio de vuelo corto, entre 50 y 100 metros, por lo que se tendrá que ir disponiendo estructuras de nidación cada 100 metros aproximadamente y mejor hacer muchas pequeñas estructuras que pocas y muy grandes.

•Los nidos se disponen a un metro de altura y, mejor, mirando al este. Si se pueden cubrir y proteger de la lluvia, mucho mejor.

•En los lugares en los que se hayan dispuesto estructuras para su nidación, es importante protegerlas con mallas antipájaros.

Si hacemos estas sencillas tareas, se podrá disponer de una población de osmias en el campo de frutales. Unas abejas que, cuando salgan las flores de los frutales tienen absoluta preferencia por ellas, por lo que realizarán una tarea polinizadora plenamente efectiva. Fuente: IRTA


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