26/10/2016

Denuncian nuevos recortes en el seguro agrario

El seguro agrario se ha convertido en una herramienta fundamental para el mantenimiento de la renta agraria en la región. Pese a los recortes sufridos por parte del anterior Gobierno regional, que eliminó la ayuda autonómica, y del Ministerio de Agricultura; los agricultores y ganaderos saben de la importancia del seguro agrario, y desde hace años se ha venido incrementando la contratación de seguros para garantizar la protección de las producciones agrícolas y ganaderas.

Sin embargo, la propuesta de Agricultura de recortar un 10% la subvención base del Ministerio en el siguiente Plan de Seguros Agrarios (el 37º) ha supuesto “un nuevo varapalo” para los agricultores y ganaderos: “Este recorte salvaje representa un encarecimiento del coste del seguro agrario en un casi 35% de media para nuestros agricultores y ganaderos”, señala Ignacio Huertas, secretario general de UPA-UCE.

Esto también repercute en la subvención autonómica de la Junta, ya que esta se calcula en base a la ayuda que otorga el Ministerio: “Se puede dar la paradoja de que ahora que hemos conseguido dotar con presupuesto suficiente la partida de seguros agrarios autonómica, tras una reivindicación que ha durado años; nos sobre presupuesto”, manifiesta Huertas.

Por ejemplo, en una explotación de vacuno media (90 vacas) de un ganadero ATP (A Título Principal) el coste del seguro anual se cifra en unos 3.500 €. Si descontamos la ayuda que percibe en 2016, el seguro le cuesta 1.408,21 €. En 2017 el coste del mismo seguro ascenderá a 1916,14 € (un 36% más) si se implementa la medida que propone el Ministerio.

En el caso del sector de la fruta, que tiene un nivel de aseguramiento de casi el 100%, hablaríamos de incrementos que superan el 30%. En una explotación media de 10 has de fruta de un agricultor ATP, el seguro tiene un coste de 10.685,72 €. Si descontamos la ayuda que percibe en 2016, el seguro le cuesta al agricultor 4.295,66 €. En 2017 el coste del mismo seguro ascenderá a 5.684,80 € (un 32% más) si se implementa la medida que propone el Ministerio.

En el caso del sector del tomate, cuya superficie sembrada está asegurada casi en su totalidad, hablaríamos de incrementos que rondan el 27%. En una explotación media de 14 has de tomate de un agricultor ATP, el seguro tiene un coste de 3.035 €. Si descontamos la ayuda que percibe en 2016, el seguro le cuesta al agricultor 1.456,80 €. En 2017 el coste del mismo seguro ascenderá a 1.851,35 € (un 27% más) si se implementa la medida que propone el Ministerio.

Para UPA-UCE esta medida provocará el abandono del seguro agrario o la migración hacia pólizas más baratas con menor cobertura: “Si el sistema funciona e incrementamos la contratación, nos castigan recortándonos las ayudas. Es un sinsentido”. Huertas afirma que el Ministerio actúa de forma contradictoria al recortar las ayudas al seguro agrario, precisamente el año de mayor contratación de pólizas, lo que pone de manifiesto una mayor confianza del agricultor en el sistema de seguros agrarios que se vendrá abajo si el MAGRAMA continúa con su planteamiento.

Propuestas de UPA-UCE

Desde la organización profesional agraria proponemos una serie de medidas para evitar este recorte que perjudicaría en gran medida a los agricultores y ganaderos profesionales, especialmente a las explotaciones familiares, cuyo umbral de rentabilidad está al límite. En la próxima reunión de la Comisión General de Seguros Agrarios que se celebrará el 3 de noviembre en Madrid, UPA-UCE va a defender la necesidad de frenar el recorte y apuesta por medidas alternativas para asegurar la rentabilidad del seguro:

En primer lugar, UPA-UCE propone adjuntar recursos de otras partidas ministeriales para dotar de presupuesto suficiente a los seguros agrarios: “La prórroga de los presupuestos de 2016 significa que hemos de asegurar con el mismo dinero a más productores debido al aumento de la contratación. En vez de recortar, proponemos que se busquen otros recursos para que el seguro agrario se mantenga como una herramienta útil para el agricultor o ganadero”.

Desde la organización se apuesta también por un ajuste de las primas por parte de Agroseguro para que los productores puedan mantener el nivel de aseguramiento: “Si establecemos un recorte lineal para todos los sectores por igual, perjudicamos al más débil”, incide Huertas. UPA-UCE propone este ajuste ya que la siniestralidad ha descendido, por lo que Agroseguro tiene margen para reducir las primas. De esta manera, el MAGRAMA se ahorra parte de la subvención sin incrementar el coste para el asegurado.

Por último, UPA-UCE alerta de la necesidad de adecuar la modulación del seguro a la capacidad económica y al tamaño de la explotación: “No es justo que las pequeñas explotaciones familiares y profesionales carguen con el peso del recorte igual que las grandes explotaciones. Es necesario priorizar las actuaciones para asegurar la viabilidad de todos los productores”, concluye Huertas. Fuente: UPA-UCE


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