29/7/2016

El Life Operación CO2 demuestra cómo conseguir suelos fértiles en tierras abandonadas semiáridas

El Proyecto Life Operación CO2 ha demostrado que es posible transformar áreas abandonadas en suelos productivos mediante la implantación de sistemas agroforestales en áreas semiáridas, cuyos suelos tienen un elevado grado de erosión y degradación. El objetivo final de esta estrategia es el establecimiento de un sistema integral agroforestal basado en la economía verde como alternativa viable para el futuro. Los responsables del proyecto esperan que estas tareas sirvan para incrementar la productividad de las cosechas, mejoren la calidad del suelo y aumenten el potencial de captación de carbono. Esto es clave para la capacidad de recuperación de los suelos ante el cambio climático.

Una de las áreas demostrativas del proyecto es una finca de 25 hectáreas localizada en el municipio de Ayoó de Vidriales (Zamora, España). Esta zona se caracteriza por un suelo erosionado y propenso a los incendios -precipitaciones intensas pero escasas, con un máximo de 400-500 mm por año-, mucho viento, vegetación escasa y suelos ácidos. Es una finca de propiedad comunal y su uso está controlado por el Ayuntamiento. Según los vecinos, la producción de cereales en la zona estaba en torno a los 2.000 kg/ha, pero debido a una gestión incorrecta, que incluía el monocultivo y el arado excesivo, esta cantidad se redujo a 700 kg/ha pese al uso de fertilizantes químicos y abono porcino. Dados estos cálculos, la tierra donde se desarrolló este proyecto se consideraba poco rentable y se abandonó durante al menos 15 años.

Dentro de los pasos para la implantación del sistema se tuvo en cuenta la selección de las plantas según el tipo de uso de la tierra. Por ejemplo, plantas maderables, cultivos comerciales, cubiertas verdes y el establecimiento de una plantación de borde para que sirviera como cortavientos y cortafuegos y a su vez de corredor natural. La ejecución de la plantación también incluyó la siembra de árboles y en las calles entre las filas de forestales el cultivo de cereal o de leguminosas. También se combinaron cultivos como algarrobas y avena. Las algarrobas son aglutinantes de nitrógeno mientras que la avena impide que las algarrobas se superpongan.

Después de tres campañas como resultados preliminares se puede decir que ha habido una transformación del suelo beneficiosa y se ha obtenido un incremento de la producción de cereal. Además, tras las observaciones anuales se ha demostrado que la profundidad, cantidad y densidad de las raíces aumentaron, llegando a alcanzar más de un metro y medio de profundidad. Esto permite que la planta explore una zona más amplia de la tierra y por tanto extraiga una mayor cantidad de nutrientes. Durante los dos primeros años (2013-2014) se cultivó trigo, mientras que las algarrobas y la avena se plantaron en 2015.

La plantación de árboles y arbustos puede haber ayudado a reducir la vulnerabilidad de este ecosistema, actuando como una medida de adaptación para combatir el cambio climático. Además, cuando la biomasa del suelo se incrementa, se puede analizar el potencial para la captura de carbono. Este modelo puede ser replicado en otras zonas que estén clasificadas como áridas o semi-áridas tanto en España como en otros países mediterráneos que cuentan también con veranos secos y calurosos. Este modelo podría, además, dar un impulso a la Estrategia Verde dentro del sistema de pagos de la Política Agraria Común (PAC) ya que la mayor variedad de cultivos, la mejora de la biodiversidad y la protección del agua y el hábitat contribuyen a incrementar la resiliencia del suelo y de los ecosistemas.
Afrontando el cambio climático.

El cambio climático no es una cuestión de futuro, sino de presente. Sus efectos ya se advierten a nivel global. El crecimiento de las temperaturas es de 2 a 4 grados centígrados y las precipitaciones aumentarán entre el 10 y el 50% de cara al 2080. Los cambios no son homogéneos en todo el mundo pero en el sur de Europa subirá 5 grados y las sequías serán cada vez más prolongadas. Un 45% de los suelos de Europa se encuentran en estado de vulnerabilidad mientras que el 15% son “extremadamente vulnerables”. La degradación del suelo supone la caída de rentas para los agricultores y como consecuencia de ellos se puede incrementar el abandono de zonas rurales.

El proyecto LIFE11 ENV/ES/535 Operation CO2 está co-financiado por la Unión Europea a través del programa LIFE. La duración del proyecto es del 01/09/2012 hasta el 30/08/2017. El LIFE es el único instrumento financiero de la Unión Europea dedicado, de forma exclusiva, al medio ambiente. Su objetivo general para el período 2004-2020 es contribuir al desarrollo sostenible y al logro de los objetivos y metas de la Estrategia Europa 2020 y de las estrategias y planes pertinentes de la Unión en materia de medio ambiente y clima.


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