23/5/2016

El Tempranillo reta al cambio climático

El departamento de Biología Ambiental de la Universidad de Navarra ha recibido 193.000 euros del Ministerio de Economía y Competitividad (MINECO) -con la participación de la Plataforma Tecnológica del Vino (PTV)- para luchar contra los efectos del cambio climático en uno de los cultivos más extendidos del planeta: la vid.

En la actualidad, este grupo -que trabaja en el efecto del cambio climático en las plantas desde 1995- se centra en la influencia del aumento de la temperatura y el CO2 en la variedad de uva tempranillo. “Hemos elegido el tempranillo porque posee muchas variantes genéticas, que llamamos clones, de ciclo corto y de ciclo largo. Probamos diferentes clones de ciclo largo porque el cambio climático acorta el periodo de maduración de la uva”, explica su responsable, el profesor Juan José Irigoyen. “Recurrir a una variante de estas características puede permitir mantener los estándares de maduración equilibrada de la uva en unas condiciones adversas que, de media, hemos establecido en un aumento de la temperatura de 4º y un índice de CO2 casi el doble al actual, pasando de 400 PPM a 700 PPM”, señala.

El efecto del aumento de la temperatura es palpable, y ha hecho que las vendimias, que se realizaban a finales de septiembre o comienzos de octubre, se estén efectuando en la actualidad con algunas semanas de antelación. El aumentado del CO2 también podría estar implicado en este adelanto, aunque, según el experto, no se ha constatado: “En los últimos 50 años el CO2 ha crecido exponencialmente, pero seguimos sin conocer el efecto de ambos factores por separado y combinados en el desarrollo de la vid. Ese es nuestro objetivo en los invernaderos cámara y los invernaderos de gradiente térmico, donde analizamos el comportamiento de cinco clones de tempranillo con un aumento de 4 grados, tanto de día como de noche”, añade el investigador principal del proyecto.

El grado de alcohol podría aumentar entre 2 y 3 grados
Para que los caldos posean las características óptimas es necesario que la uva alcance un cierto contenido de azúcar -que es el que aporta los grados de alcohol- y un color determinado. “Ambas características se dan en dos momentos diferentes de la maduración en condiciones de cambio climático, de ahí que si la cosecha se adelanta para que tenga el grado de alcohol que se pretende, puede suceder que le falte coloración (entre un 15 y un 30%). Y viceversa, si se espera a que posea el tono óptimo, quizá acumule demasiado azúcar y, como consecuencia, un aumento del grado alcohólico de en torno a 2 o 3 grados”, explica Juan José Irigoyen.

Por este motivo el proyecto se centra en la variedad tempranillo, una variedad de ciclo más corto que otras variedades (de ahí su nombre) que tienen una amplia distribución en muchas zonas vinícolas.

Para la ejecución del proyecto, el grupo de Biología Ambiental de la Universidad de Navarra contará con la colaboración del Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico Agroalimentario de la Rioja (CIDA), la Estación Experimental de Aula Dei del CSIC, el Instituto de Ciencias de la Vid y del Vino (ICVV) y la Universidad de Burdeos-INRA. Además, el grupo de Biología Ambiental forma parte de la Red Vitis, que engloba diez equipos españoles relevantes en el estudio del cultivo de la vid, liderados por el profesor de la Universidad Pública de Navarra Dr. Luis Gonzaga Santesteban. Esta red, que reúne tanto centros de investigación como universidades, tiene una duración de dos años y su principal objetivo es trasladar su conocimiento a las empresas del sector.


M�s informaci�n sobre vino



Con la excepci�n de las disposiciones legales, est� expresamente prohibida la reproducci�n y redifusi�n sin nuestro permiso expreso de todo o parte del material contenido en esta web, incluyendo como tal la hipervinculaci�n en p�ginas de marcos.