12/5/2016

El IMIDA trabaja en acolchados hortícolas biodegradables

El Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario y Alimentario (IMIDA) abordó ayer en una jornada de transferencia de resultados de investigación la problemática del uso de los acolchados hortícolas en la Región y posibles soluciones.

La iniciativa, dirigida a técnicos y productores hortícolas, fabricantes de plásticos, ingenieros técnicos agrícolas y agrónomos, estudiantes de grado de Agronomía y especialistas técnicos en agricultura, se enmarca en el proyecto FEDER sobre innovación para la productividad mediante protección de cultivos (polímeros plásticos).

En la Región se cultivan hortalizas al aire libre en una superficie de 44.480 hectáreas, de las cuales unas 20.000 hectáreas utilizan acolchados plásticos actualmente, una modalidad de cultivo que va en aumento debido a la escasez del agua de riego, las restricciones en los tratamientos herbicidas y el ahorro de mano de obra que supone en otros tratamientos.

La retirada de este plástico supone un coste de 170 euros por hectárea y su reciclaje resulta casi imposible por la gran cantidad de tierra adherida. Por otra parte, en las parcelas de cultivos quedan muchos trozos de plásticos esparcidos y enterrados, lo que ocasiona la contaminación de cultivos posteriores e incluso que estos restos, dispersados por el viento, lleguen a los cursos fluviales (ríos y ramblas) y al mar.

La directora del IMIDA, Juana Mulero, destacó que “nuestro equipo de Horticultura viene desarrollando desde hace años diversos estudios sobre la idoneidad de los materiales biodegradables para los acolchados plásticos, con el fin de abordar los problemas técnicos, legales, económicos y medioambientales que plantea esta modalidad de cultivo”.

Según la investigadora Josefa López Marín, estos acolchados, de similares condiciones técnicas a las de los polietilenos tradicionales, presentan por contra una notable sensibilidad ante ciertas variables ambientales, como temperatura, humedad, radiación, entre otras, cuya acción concatena su desestructuración molecular, con lo cual se consigue su descomposición paulatina en micropartículas al final de su vida útil, suponiendo un nulo impacto contaminante sobre la superficie y el perfil de suelo cubierto.

Este postulado no está totalmente definido, pero sí muy avanzado, en los diferentes prototipos de filmes degradables ya formulados. No obstante, existen aún ciertas interrogantes que deben ser despejadas y a ello deben contribuir los trabajos de la jornada celebrada hoy en el Centro Integrado de Formación y Experiencias Agrarias (CIFEA) de Torre Pacheco, que contó con ponentes del IMIDA, Consejería de Agua, Agricultura y Medio Ambiente y de la Asociación Española de Plásticos Biodegradables Compostables (Asobiocom). Fuente: CARM


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