8/3/2016

La cría del gusano de la seda, entre la tradición y la modernidad

La pedanía murciana de La Alberca, en donde se encuentra ubicado el Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario y Alimentario (IMIDA), celebró ayer la romería del Cristo del Perdón y posterior bendición de la simiente del gusano de seda; una tradición que está muy ligada al trabajo de investigación con la seda que realiza el IMIDA, centro dependiente la Consejería de Agua, Agricultura y Medio Ambiente, que se sitúa en la antigua finca sericícola de la localidad.

Esta romería fue recuperada por la peña huertana ‘La Seda’, de la localidad, hace 41 años y sus orígenes se remontan a mediados del siglo XIX, cuando el gremio de criadores y torcedores de seda, así como los huertanos de Murcia, encomendaban sus cosechas de gusanos al Cristo del Perdón.

La avivación de la simiente de los gusanos de la seda coincidía con la aparición de las hojas de las moreras, hacia mediados de marzo, que eran su alimento. La cría tradicional proseguía durante el mes de abril. Mayo y junio no eran adecuados para la cría porque el aumento de la temperatura perjudicaba el proceso. A veces se hacía una cría en septiembre, pero era de menor calidad porque las hojas de las moreras ya estaban muy duras y no tenían el mismo poder nutritivo.

El IMIDA también realiza la cría del gusano de la seda por el procedimiento tradicional. No obstante, puede obtener gusanos de seda en cualquier época del año mediante una dieta artificial, con lo cual rompe la limitación estacional que impone la cría tradicional, que se reduce a un mes, en la primavera. Esta dieta artificial consiste en un polvo de hoja de morera deshidratada, suplementado con germen de trigo, harina de soja y microelementos. Los gusanos se mantienen en una cámara climática con las condiciones de temperatura y humedad adecuadas.

El grupo de Biotecnología del IMIDA, liderado por el doctor José Luis Cenís, desarrolla diversos proyectos de investigación desde 2007 que hacen posible la utilización de la seda en múltiples aplicaciones biomédicas.

Tradición sericícola

La explicación de que un centro de tecnología agraria y alimentaria como el IMIDA pueda liderar en un campo como el de los biomateriales, hay que buscarla en sus antecedentes: el actual IMIDA es la continuación administrativa de la Estación Sericícola de Murcia, fundada en 1892 por el Ministerio de Fomento. Fue en 1914 cuando se inauguraron las instalaciones que actualmente ocupa el IMIDA, en La Alberca, que llegaron a ser el único referente tecnológico de la seda en España.
En aquella época, el 90 por ciento de la seda de España se producía en Murcia. El cultivo de las moreras, cuyas hojas alimentaban a los gusanos, fue una actividad agrícola muy importante. La producción de seda llegó a generar una gran actividad económica.

La Estación Sericícola desplegó su actividad desde 1892 hasta 1976. Cuando el cultivo y la producción de seda dejaron de ser rentables, la investigación en dicho centro derivó hacia las modernas tecnologías de producción agraria (materiales plásticos, invernaderos, riego por goteo, producción de nuevas variedades). No obstante, el IMIDA no abandonó el compromiso con la investigación sericícola, razón por la que, en la actualidad, lidera este nuevo enfoque de la producción de seda para aplicaciones biomédicas. Fuente: CARM


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