11/12/00

Starlink; hay que continuar las investigaciones, según la EPA

La Agencia de Medio Ambiente de EEUU (EPA) ha hecho público, con varios días de retraso sobre su fecha prevista, su informe sobre el polémico caso del maíz Starlink, tras la auditoria del Panel de científicos del pasado 28 de noviembre para revisar las últimas informaciones sobre la cuestión.

http://www.epa.gov/scipoly/sap/2000/november/one.pdf

El informe señala que "es necesario continuar la evaluación de la información científica y desarrollar la regulación apropiada en respuesta a la situación del maíz Starlink, con el fin de asegurar la protección del consumidor y asegurar su confianza en la cadena alimentaria".

Los pasos que va a seguir la EPA y la Agencia Alimentaria (FDA), así como el Departamento de Agricultura (USDA) son los siguientes:

- Continuar la investigación sobre los incidentes reportados, para ver si estaban o no causados por el Starlink (a raíz del asunto del Starlink y del panel científico se reportaron una serie de episodios de alergias registradas en EEUU, que ocurrieron poco después de comer productos de maíz, que se está investigando si tienen o no que ver con esta cuestión).

- Evaluar los nuevos datos para determinar si la proteína de la que se sospecha pueda causar alergias permanece en los alimentos procesados.

- Revisar lo métodos analíticos existentes y nuevos para determinar la presencia de la proteína en alimentos procesados.

- Continuar revisando la cadena alimentaria para determinar la presencia del Starlink en alimentos de consumo humano.

El Panel científico concluye en que existe un riesgo "medio" de que el Starlink pueda causar alergias a aciertas personas y que dado el bajo nivel de las concentraciones que pueda haber en los alimentos existe una "baja probabilidad" de que se produzcan episodios de alergia (en el caso de que el Starlink las causara).


El asunto del maíz Starlink saltó hace unos meses cuando grupos activistas anti-OGM revelaron haber descubierto la proteína en alimentos de consumo humano, fundamentalmente tacos de maíz. El asunto ha provocando un revuelo sin precedentes en toda la industria agroalimentaria norteamericana poniéndose en entredicho de si la cadena de producción/comercialización es capaz de separar los productos según características y destinos, asunto que es importante en el caso de la comercialización de los OGM. La compañía Aventis, en colaboración con el Departamento de Agricultura (USDA), se está haciendo cargo de todo el maíz Starlink de esta campaña para garantizar que no va a consumo humano.

La variedad Starlink, de la empresa Aventis, es un maíz genéticamente modificado (OGM) resistente a insectos, que está autorizado para su uso en alimentación animal, pero no en la alimentación humana, debido a que existen dudas sobre si la proteína que contiene, Cry9c, podría resultar causante de alergias en algunos humanos. No se han detectado casos de alergias provocadas por el Starlink a pesar de haberse hecho múltiples experimentos, pero, en el caso de los OGM, ante la duda de una remota posibilidad se aplican cautelas extremas, que en este caso han acarreado pérdidas millonarias, tanto para la empresa obtentora, como para el comercio y la industria de EEUU, incluidos los mercados de exportación.

La Cry9c es una proteína de ciertas cepas naturales de la bacteria Bacillus Thuringenis (Bt), que se ha introducido por métodos de biotecnología en la variedad Starlink como protección contra plagas, y en particular contra el taladro del maíz. Debido al parecido de esta proteína con ciertos alergógenos conocidos, la Agencia del Medio Ambiente (EPA) no autorizó este maíz para consumo humano, sino solamente para consumo animal; en tanto en cuanto no se aclarare si la Cry9c puede producir o no alergias en humanos. La variedad Starlink es la única variedad OGM con estas características y con esta salvedad para su comercialización en EEUU.

La cuestión que se debatió en la EPA es si es razonable mantener las cautelas o si por el contrario se podría dar la autorización temporal del Starlink para el consumo humano, tal y como solicita la empresa obtentora y gran parte de la industria alimentaría de EEUU.

 

 

 

 

 

 

 


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