13/02/01

Se recrudece la polémica sobre los OGM en Italia

 La prensa italiana de ayer está plagada de noticia referentes a la polémica se da en ese país entre la comunidad científica, y los políticos y grupos activistas “verdes”, en relación con los OGM, y de forma particular con el Ministro de Agricultura Pecoraro Scanio y su caza del brujas particular contra todo lo que suene a transgénico.

El pasado mes de noviembre un grupo de científicos italianos encabezados por varios premios Nobel (Moltancini, Dubecco..) elaboraron un manifiesto denunciando la persecución a que se ve sometida la investigación en materia de biotecnología por parte del Gobierno Italiano, y de forma particular en su aplicación en agricultura por parte del ministro “verde”, Pecoraro Scanio, que ha llegado a recortar fondos de proyectos científicos ya aprobados. El Manifiesto de los científicos italianos ha dado la vuelta al mundo y se encuentra publicado en la revista Nature, recibiendo numerosas adhesiones de la comunidad científica internacional. Hoy martes, hay prevista en Roma una manifestación de los científicos, y una contramanifestación de los “verdes”.

Los científicos acusan al ministro de fudamentalismo anti-ciencia y de electoralismo, en sus posturas anti-OGM, que responden más a una supuesta pose “verde”, que no se sostiene desde ningún punto de vista científico, que a una verdadera defensa del medio ambiente o de la salud de los consumidores. Italia va bastante mas allá que el resto de países europeos en este tema, ya que prácticamente no permite ningún experimento sobre OGM a cielo abierto.

La polémica se ha agudizado últimamente al intervenir el Ministro de Sanidad Veronesi (ver entrevista de la Repubblica “Basta con las cruzadas, todos somos transgénicos”) a favor de la ciencia con control, lo que le pone implicitamente a favor de los científicos, y en contra de las opiniones de los "verdes" radicales y del ministro Pecoraro Scanio, el cual por su parte también ha hecho unas declaraciones (ver en La Stampa) en las que a s vez acusa de integrismo y dsinformación a los firmantes del Manifiesto.

Los argumentos de algunos grupos ecologistas contra los OGM se basan en la suposición de que no está comprobado suficientemente que no supongan algún peligro para el medio ambiente, si bien es verdad que tampoco está comprobado que supongan peligro alguno. El argumento para no autorizar OGM en este caso, es que ante la existencia de una duda razonable se debe aplicar el llamado “Principio de Precaución”. Un cierto fundamentalismo anti-OGM, que parece ser que es el que impera en el Ministerio de Agricultura Italiano, va más allá de todo esto y entiende que ni siquiera se debe experimentar con ellos para ver si suponen o no algún problema, con lo cual las posibles dudas sobre su seguridad jamás se resolverán y se podrá mantener indefinidamente la invocación al “Principio de Precaución”, cuyo rigor científico no está nada claro (ver

http://www.repubblica.it/online/politica/scienziati/veronesi/veronesi.html

http://www.lastampa.it/Redazione/Ultima/Redazione/Menu/Principale/appello.stm

http://www.lastampa.it/Redazione/Ultima/Redazione/Menu/Principale/appelloitaliani.stm

http://www.lastampa.it/Redazione/Ultima/Redazione/Menu/Principale/appellostranieri.stm

http://www.lastampa.it/Redazione/Ultima/Redazione/Menu/Principale/peco8.stm

http://www.lastampa.it/Redazione/Ultima/Redazione/Menu/Principale/vero8.stm

http://www.iltempo.it/giornale/ultima/iltempo/nazionale/interni/IN1POL.htm

http://www.lastampa.it/Redazione/Ultima/Redazione/Menu/Principale/appellocazzullo.stm

http://www.lastampa.it/Redazione/Ultima/Redazione/Menu/Principale/ogm11.stm


Petition in Support of Agricultural Biotechnology in Italy:

 To Whomsoever It May Concern

Both basic and applied plant research in Italy are being seriously compromised by the current Agriculture Minister, Alfonso Pecoraro Scanio.

After having waged a long campaign against the use of modern day genetics in agriculture, he is now attempting to close down any research involving genetically modified organisms (GMOs). The Agriculture Ministry is using its power to repress publicly funded research. Scientists from all the major institutions have been told explicitly that if they expect to receive funding from the Ministry they will have to voluntarily eliminate any experiments involving GMOs. The pressure imposed on scientists is worsened by the fact that many programmes already approved since 1996 will no longer receive funding. National projects at risk include Plant

Biotechnology, Animal Biotechnology, Horticulture, and Floriculture. Worst of all, projects being performed in the 10 national institutes of the Ministry of Agriculture, such as resistance to pests and drought, and improvement of nutritional value, will no longer be supported. Scientists are therefore being asked to negate their professionality and intellectual identity and abandon their research of the last 4 years which, ironically, had been funded by the same Ministry. To give up on these projects means a huge loss of intellectual and financial investment and further compromises any prospects of job and wealth creation through new commercial ventures.

 Basic research into how plants work is the foundation for rational plant breeding and for a modern sustainable agriculture. Without it, Italy will lose out to its European and international competitors, with the result that the rich products of Italian agriculture will be lost to bland high yielding varieties produced by the multinationals. In a country such as Italy, famous for the uniqueness of its cuisine, the government should be actively supporting local, national-level research aimed at conserving and improving this resource. It is therefore incomprehensible that the present Minister of Agriculture is choosing to persecute science and innovation.

 Nowhere else in Europe is basic research being penalized as a consequence of public concerns over biotechnology. In Germany, the BML (Bundesministerium fuer Ernaehrung, Landwirtschaft und Forsten) recognizes that "production methods aimed at protecting the environment and livestock wellbeing does not mean the exclusion of modern technologies such as genetic engineering. If anything, the opposite is true: that it is essential to achieve a modern, sustainable and environment-friendly agriculture". In France, publicly funded research is investing heavily in GMO-derived technologies such as plant genomics to guarantee the nation a leading role in agriculture in the near future. Hence, even though France and Germany have an official policy of caution, like Italy, with regard to the commercialization of transgenic plants, they recognize that investment in basic plant research is of extreme strategic importance.

 The Italian scientific community should not accept the intimidation tactics of the Minister of Agriculture, which are based on purely ideological prejudices. This message is aimed at scientists and members of the public with the hope of re-establishing conditions in which the freedom of scientific thought is championed. Should this not be a cardinal right of all modern societies?

 


  Los científicos piden apoyo que se puede hacer redactando y mandando un correo electrónico a appellomipaf@hotmail.com. (ver texto en inglés a pie de página)

 

 

 

 


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