16/07/01

Represión del fraude en las semillas en Argentina y Reino Unido

Según una noticia aparecida en el diario argentino “El cronista” del pasado día 13 de junio, solamente el 23% de la soja y el 34% del trigo que se siembra en Argentina pagan royalties a los obtentores, lo que significa que 11 millones de hectáreas se siembran con semilla pirata (exceptuando a las que se hayan sembrado variedades de dominio público).

El dato viene a colación del descubrimiento en una registro policial en una explotación de semillas de la variedad de trigo Bagette 10, cuyo único lote que existía en Argentina fue robado.

Argentina está en estos momentos en plena siembra de cereales de otoño-invierno, fundamentalmente trigo, y por parte de las autoridades existe un gran empeño en la represión del uso de semillas clandestinas y del pirateo de los royalties de variedades protegidas.

En lo referente a la soja, se da el caso de que en Argentina, aproximadamente el 90% de la misma es de variedades modificadas por métodos de ingeniería genética (OGM). Si solo el 23% de la soja sembrada paga royalties, significa que el 67% es OGM pirata. El reempleo se puede hacer en el caso de la soja por ser una especie autógama (que se autofecunda) y no se puede hacer en el caso de semillas híbridas como el caso del maíz. Es muy probable que la mayor posibilidad de pirateo haya sido un factor determinante en la mayor expansión de la soja OGM en Argentina que en EEUU.

En el Reino Unido en la próxima campaña de siembra de cereales el uso de semillas piratas será perseguido activamente por agentes del gobierno, en una campaña promovida por la sociedad de obtentores (British Society of Plant Breeders), en colaboración con el Departamento de Agricultura (DEFRA) y el sindicato agrario NFU. En el Reino Unido prácticamente todas las variedades que se usan son protegidas, por las que se deben pagar royalties aunque se trate de semillas de reempleo en la explotación.

En lo referente a semillas de cereales autógamos, y por una serie de razones, España es el país de Europa donde se pagan menos royalties. Exceptuando el trigo duro, donde el uso de semilla certificada es obligatoria para cobrar la ayuda, el 90% de la semilla no es certificada y no paga royaltie alguno. Como consecuencia la mejora vegetal en esta especies es prácticamente inexistente y un elevado porcentaje de las variedades que se usan son prácticamente las mismas que hace más de 20 años.

 

 

 

 


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