01/02/00

¿Quién ha ganado en el acuerdo sobre biodiversidad?

La reciente firma del acuerdo de Montreal sobre biodiversidad ha sido muy controvertida y lo que hay es diversidad de opiniones sobre si finalmente favorece las tesis de los países o las empresas que tienen intereses en la biotecnología, o las de algunos grupos ecologistas opuestos a los OGM. Según ambas partes (La Global Industry Coalition, que agrupa a las empresas de OGM, y Greenpeace, el acuerdo supone un avance en sus postulados. 

SEgún lo acordado, un eventual bloqueo de las importaciones de los OGM debe estar basado en argumentos científicos y que el etiquetado obligatorio es muy ambiguo "puede contener OGM". Esto a primera vista es un triunfo de los países exportadores. También se puede argumentar que estos países hubieran querido una libertad total y que esto es un cierto triunfo del "principio de precaución".

Lo más importante es si a los OGM se les supone a priori peligrosidad y hay que demostrar su inocuidad, o si por el contrario se les supone inocuidad y hay que demostrar su peligrosidad. Según lo acordado "para bloquear las importaciones hay que tener sólidos argumentos científicos" se acerca mas a la presunción de inocencia que a la de culpabilidad..

En principio, cualquier cargamento de soja, colza o algodón procedente de países donde el cultivo de los OGM esté extendido, y en el que no se hayan tomado costosas medidas de separación de la mercancía desde su misma procedencia "puede contener OGM" y debería indicarlo en las partidas. Otra cosa es que los importadores las compren de acuerdo con sus intereses comerciales (algunas empresas importantes han anunciado que no comprarán productos que los contengan). 

Por otro lado, el término OGM en plan genérico nada indica sobre la característica de los posible genes modificados que pueda contener la mercancía. En el caso de que existiera algún riesgo en los OGM será mas que probable que no estuviera asociado a la característica genérica de ser OGM, sino a alguna modificación genética concreta.

El tratamiento que se da al material de reproducción y a los granos para el consumo es distinto. Una cosa es la entrada de semillas o plantones OGM que requieren de una autorización previa sobre sus efectos medioambientales, y otra la de granos para consumo que solo deben indicar la posibilidad de contener OGM. Se podría dar el caso de que en el futuro entraran con cierta facilidad importaciones con OGM en Europa, y que simultáneamente los agricultores europeos tuvieran dificultades para sembrarlos (debido no solo a las dificultades para importar semillas, sino a las moratorias para la aprobación de las variedades OGM para su producción en Europa). En este caso, los productores europeos se encontrarían con una desventaja competitiva clara con los productores de países terceros. Todo esto, además de las posibles separaciones de los granos OGM de los no OGM, inducidas por la legislación o por los consumidores, que ya se verán.

Por último no queda claro si los acuerdos de Montreal están sujetos o no a los acuerdos de la OMC, en particular en el sentido de si se pueden invocar en las instituciones de resolución de litigios (Panel) cuando haya problemas comerciales.

El Acuerdo de Montreal no supone la liberalización de los OGM ya que, aparte del etiquetado de las partidas, habrá que ver su aplicación práctica, y porque además existen muchas cuestiones que afectan a su comercio, producción y comercialización, que no son parte del Acuerdo, como las legislaciones particulares de cada país o bloque comercial sobre etiquetado o sobre aprobación de nuevas variedades. Tampoco supone un triunfo de las tesis anti-OGM, ya que se acuerda de alguna forma que deben prevalecer los argumentos científicos, que no son el punto fuerte de sus tesis. En definitiva, parece un acuerdo equilibrado para ambas partes. Aún queda mucho que decidir en el asunto de los OGM y los próximos años serán clave para su futuro, según se vayan aclarando los argumentos científicos y se vaya formando la opinión de los consumidores.

Resumen de los principales puntos del Acuerdo de Montreal

. El acuerdo reconoce en sus preámbulos que la biotecnología aporta riesgos y beneficios e insiste en que el acuerdo no debe ser interpretado como que cambie los derechos y obligaciones de lo acordado otros acuerdos, particularmente los de la Organización Mundial del Comercio (OMC).