06/04/01

 ¿Qué modificación genética?

 La modificación genética de las plantas y animales que alimentan al hombre se viene realizando desde el mismo momento de su domesticación, toda vez que el hombre ha seleccionado para la reproducción, generación tras generación, los individuos cuyas características responden a sus intereses, y que mejor le van en las artificiales condiciones de domesticación. Con el conocimiento de las leyes de la genética, se pudieron comprender mejor los mecanismos de la selección. Sin embargo, aparte de este mejor conocimiento, al final el proceso de mejora vegetal convencional tiene que recurrir casi siempre al proceso de reconocer a los individuos que se quiere seleccionar por sus características visibles o medibles (fenológicas).

 Sin embargo, ahora con los avances de la genética, y particularmente con los conocimientos del genoma vegetal, es posible que se pueda reconocer si una planta tiene o no un gen determinado que sabemos que hace tal cosa, sin que necesariamente lo exprese de forma medible, lo que puede potenciar enormemente los procesos de mejora vegetal convencionales (los que no utilizan el cortar y pegar segmentos de DNA. Es decir, los no transgénicos).

 Hay que recordar que los procesos de mejora vegetal “clásicos” o convencionales no son solo selección dentro de una población heterogénea o cruzamiento artificial y selección, sino que incluyen métodos de laboratorio como la poliploidía (multiplicación artificial de cromosomas), la mutagénesis (inducción de mutaciones) o cruzamientos intravarietales o entre especies diferentes, que no se dan en la naturaleza.

 (Curiosamente muchos medios de comunicación tienden de forma confusa a meter la inducción de mutaciones dentro de la ingeniería genética relacionándolos con los transgénicos, cuando no tienen nada que ver. Las nuevas variedades en cuya obtención media un proceso de mutación inducida, no hay inserción de DNA y por tanto no son transgénicas)

 Resulta curioso que nadie haya mencionado hasta el momento que, por poner un ejemplo, del fresón se podría decir que es un monstruoso poliploide o que el Triticale es una especie fruto de los laboratorios, que no existe en la naturaleza. Incluso debe existir fresón y triticale biológicos.

 Es probable que ente los avances de la genética y los problemas comerciales que están teniendo los transgénicos se esté fomentando la modificación genética basada en las técnicas “clásicas”, potenciadas por los nuevos conocimientos. Sin embargo hay que saber que mientras que en los transgénicos se introduce información genética muy concreta referida a la característica que se desea conseguir, en los métodos clásicos se introduce muchísima información no deseada que posteriormente hay que depurar durante generaciones y que nunca se acaba de eliminar por completo.

 Todos los problemas que se dice que pueden tener los transgénicos (seguridad alimentaria, alergias, resistencias etc.) no son inherentes a la característica transgénica, sino a los nuevos genes introducidos, que también los hay en la mejora convencional. Es más, en este último caso hay mas nuevos genes ya que aparte de la de la característica deseada, está la “basura” que entra inevitablemente, que hay que depurar. Bien es verdad que la capacidad de pasar de una especie a otra es mucho mas elevada en el caso de los transgénicos, pero nadie puede asegurar que la introducción de genes de especies salvajes o emparentadas, y mucho menos en el caso de inducción de mutaciones tenga al menos los mismos riesgos que en el caso de los transgénicos.

 Lo grave del tema es que los transgénicos, parte de sus problemas comerciales, tienen que pasar una serie de controles leoninos, mientras que en el caso de los no transgénicos son mucho mas laxos, cuando en muchos casos no se sostiene que los transgénicos tengan un mayor peligro potencial para la salud o el medio ambiente que una nueva variedad obtenida por métodos convencionales.

 Todo esto viene cuento de la gran cantidad de contradicciones que se dan en el debate de los OGM, que se derivan en gran medida de la ignorancia de la cuestión por parte de políticos y público en general. La ignorancia de los activistas “verdes” es bastante mas grave porque muchos de los han renunciado a “saber” del tema, niegan la realidad científica de los hechos y se han encerrado en el fundamentalismo de oponerse a los OGM por motivos ideológicos, que nada tienen que ver con la ecología o el medio ambiente.

 

 

 

 

 


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