06/02/01

 Proteínas vegetales y activistas

 A raíz de la crisis de las vacas locas y de la prohibición de las harinas cárnicas en la alimentación de todo tipo de animales, se pidió por parte de algunos gobiernos europeos y de muchas asociaciones el fomento de la producción europea de proteínas vegetales, con el fin de paliar en parte el enorme déficit europeo de este tipo de producto, que se ve acrecentado aún más con la prohibición de la harinas cárnicas de alto contenido en proteína.

 Parece ser que para esta campaña, ya no hay tiempo (ni dinero) para que las posibles medidas de fomento de proteína vegetal vayan a llegar a tiempo de tener alguna influencia en las siembras primaverales. PAra las siguientes campañas, el asunto seguirá siendo dudoso, más que nada por la previsible carencia de fondos y por la dificultad de poner en marcha una medida de este tipo.

 La UE importaba del orden de 30 millones de Tm de equivalente en torta de soja (grano+harina+torta) ya antes de la crisis de la EEB, que ahora se deberá incrementar en unos 3 millones de Tm más para cubrir el déficit de las harinas.

 Los principales países exportadores de soja cultivan mayoritariamente soja OGM, con la excepción de Brasil y Paraguay, donde está en principio prohibida, aunque se sabe que también se produce de forma clandestina. Además, en los países en que se cultiva soja OGM el porcentaje de los mismos es cada vez mayor, por lo que en una partida de soja importada no tiene nada de particular que contenga OGM, por lo demás un producto permitido por la legislación de la UE (siempre que sea un determinado tipo de OGM (soja resistente a glifosato, Roundup ready). Algunos otros tipos de soja OGM no están permitidos por aplicárseles la moratoria de ipso a los OGM, no porque supongan problema alguno para la salud o el medio ambiente.

 Entretanto, algunas organizaciones activistas están estos días echando el resto para engancharse al carro mediático de la eurohisteria alimentaria para atacar a las importaciones de soja OGM, alegando su supuesta no-demostrada-inocuidad para la salud y el medio ambiente y demás retórica respecto a las multinacionales y las patentes sobre las invenciones biotecnológicas.

 Algunos supermercados británicos y algunas cadenas de alimentación europeas están haciendo campañas de que sus productos ganaderos están alimentados sin OGM, lo que he hecho subir la cotización de la poca soja europea que existe.

 ¿Pero hay algún problema con la soja OGM?

 -          Para la salud.- Los genes no se transmiten a los animales. Ningún experimento realizado alimentando animales con OGM se ha podido encontrar el gen ni la proteína OGM dentro del animal en cuestión. Solamente se han encontrado algunos fragmentos del ADN de los alimentos, totalmente insuficientes para soportar ninguna información genética, por lo que, aún en el caso de que representase algún problema, no lo sería en ningún caso en alimentación animal, ya que la característica OGM desaparece con la digestión. De hecho no podría distinguirse por análisis una carne o unos huevos alimentados con o sin OGM.

-          Para el medio ambiente.- La soja es un planta autógama (que se fecunda a sí misma con escaso porcentaje de penalización cruzada), que apenas se cultiva en Europa, y además no hay pariente silvestres emparentados con los que cruzarse, por lo que no hay forma de que los genes se difundan al medio ambiente, suponiendo que esto supusiera algún problema.

  -          ¿Y el consumo directo? La mayor parte de la soja es para alimentación animal, pero tampoco se ha detectado jamás problema alguno derivado del consumo directo en alimentación humana de soja OGM, y eso a pesar de que países como China y Taiwán tienen gran tradición de consumo directo de soja e importan desde hace años grandes cantidades de soja OGM, gran parte de la cual va a parar al consumo humano directo.

 La oposición de los grupos activistas a las importaciones de OGM no se sostiene en base a ningún argumento que no sea un principio filosófico o político, que puede ser muy respetable. Lo que ya no lo es tanto es que para apoyar sus tesis se aprovechen de atizar mediaticamente la sinrazón de la histeria alimentaria al margen de los conocimientos de la ciencia, mezclando un problema sanitario cierto, con una entelequia basada más en un juicio apriorístico que en alguna evidencia.

 Las vacas locas no solamente están poniendo en tela de juicio la seguridad del sistema alimentario, sino también el principio de que tenga razón quien de verdad la tenga y no quien mas alto grite, o quien mas aparezca en los medios.

 

 

 

 


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