20/11/00

 OGM, alimentación animal y ecologistas

 La Federación de  Científicos dedicados a la Alimentación Animal de EEUU (FASS) publicó el pasado mes de enero un informe que se recopila los datos existentes sobre la utilización de plantas genéticamente modificadas (OGM) en la alimentación animal, en el que se concluye que los productos animales derivados de animales alimentados con OGM son tan sanos como puedan ser los procedentes de animales alimentados sin OGM.

 http://www.fass.org/fassfact.pdf

 Los grupos activistas anti-OGM están aprovechando la psicosis del consumidor europeo ante la crisis de confianza en los alimentos provocada por el asunto de las vacas locas para intentar asociar mediáticamente a los OGM con una amenaza para la salud, máxime cuando las restricciones al uso de harina de carne pueden incrementar las importaciones de soja, el principal producto OGM en todo el mundo, aunque algunos países exportadores como Brasil o Paraguay tienen prohibido su cultivo.

 Los restaurantes McDonalds de Alemania han anunciado que sus productos están certificados como procedente de animales alimentados con productos libres de OGM, y la organización Greenpeace está presionando para que todos los MacDonalds del mundo se declaren libres de OGM.

 En cambio muchos ecologistas, incluidos algunos dirigentes, dudan de que sea “ecologista” la oposición a los OGM, y mas aún si se basa en una cierta psicosis mediática, ante la inexistencia de argumentos científicos que indiquen que los OGM supongan algún riesgo para la salud o el medio ambiente, y además los supuestos ecologistas, como sucede en el Reino Unido y Francia, se dediquen a destruir los campos de ensayo para que no se sepa si tal riesgo existe y ante la duda se aplique sine die el principio de precaución.

 Recientemente, Jonathon Porrit, dirigente de la organización de agricultura ecológica del Reino Unido Soil Science y antiguo presidente de Amigos de la Tierra ha criticado los ataques de los activistas contra los campos de ensayos de OGM, ya que suponen una irracional destrucción de los datos para saber sobre la cuestión, y ha declarado que es posible que la biotecnología aporte algunos beneficios para el medio ambiente. Otros dirigentes ecologistas de renombre como James Lovelock (autor dela teoría de “Gaia”) o Patrick Moore, uno de los fundadores de Greenpeace, han puesto en tela de juicio el que la oposición a los OGM tenga un carácter ecologista o de defensa del medio ambiente, en contra de los criterios actuales de las organizaciones ecologistas de más renombre.

El pasado viernes, el primer ministro Tony Blair, declaró en la Conferencia de Ciencias de la Vida en Londres, que los activistas anti-OGM no son de ninguna manera héroes como algunos pretenden y que el gobierno británico no consentirá las amenazas y la intimidación. Blair reconoció que existen preocupaciones legítimas respecto a los OGM, pero que hay que tener la menta abierta y no caer en posturas anti científicas, sustituyendo a la razón y los argumentos con la agresión irracional.

 

 

 

 


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