09/04/01

Nuevas variedades mutantes resistentes a herbicida

 El Gobierno de Canadá ha aprobado el registro de una variedad de trigo tolerante al herbicida imidazolinona de la empresa BASF. La variedad en cuestión, llamada BW755 (el nombre comercial aún está pendiente) podría inducir un nuevo planteamiento en el debate sobre los organismos genéticamente modificados, ya que se trata de una variedad que incorpora una característica hasta ahora típica de los OGM (tolerante a herbicida) y que no es una variedad obtenida mediante ingeniería genética (transgénica), sino que ha sido obtenida mediante mutación inducida artificialmente.

 Según se puede ver en la información que figura en la web de BASF, los trigos Clearfield resistentes a imidazolinona han sido obtenidos tratando semillas de trigo con agentes químicos para inducir cambios en el material genético. Es decir, por mutación inducida (mutagénesis)

http://www.clearfieldsystem.com/html/wheat_gmo.html

 La nueva variedad en cuestión no se puede calificar de transgénica, ya que no lo es. Sin embargo, todas los supuestos inconvenientes que algunos achacan a los transgénicos se le pueden aplicar e incluso en mayor medida, ya que la inducción de mutaciones no afecta solamente al gen que se quiere modificar sino a muchos otros de forma aleatoria y, en principio, desconocida.

 La inducción artificial de mutaciones genéticas para inducir variabilidad en procesos de mejora vegetal, no es en absoluto una técnica novedosa sino que ya es antigua, muy anterior a los transgénicos. Los agentes mutagénicos pueden ser químicos o físicos (radiaciones). La mutación genética, que estuvo de moda después de la segunda guerra mundial, no ha tenido mucho éxito hasta ahora como método de mejora genética, debido a que como no se sabe a que material genético dirigir sus efectos, sus resultados son muy aleatorios.

 Las mutaciones suceden de forma normal en la naturaleza, y de hecho son la principal fuente natural de variabilidad y de evolución. Muchas variedades de plantas que se cultivan desde hace tiempo son resultado de mutaciones. Bien del hallazgo de mutaciones naturales, o bien de mutaciones inducidas

 El caso es que no se puede saber si una mutación es natural o artificial, salvo que lo diga la empresa obtentora. De hecho parece ser que otras especies resistentes a imidazolinona (Clearfield) de BASF son resultado del hallazgo de la mutación natural.

 Este asunto no tendría la mayor importancia si no fuera porque el debate sobre los trasngénicos ha transcendido desde hace tiempo toda lógica científica y que muchos grupos activistas confunden o quieren confundir los transgénicos con la manipulación genética en general y los mutantes (palabra que tiene un sonido terrible en los oídos de la opinión pública mediatizada por las películas de ciencia-ficción; de hecho a la denostada empresa Monsanto algunos grupos activistas llaman “Mutanto” en sentido peyorativo, aunque no se sabe que los transgénicos de Monsanto provengan de mutaciones inducidas).

 En definitiva, como los mutantes no son transgénicos, lo mismo que las variedades que se puedan obtener por métodos que no incluyan el cortar y pegar trozos de DNA, a ver si va resultar que con tanta cautela con los OGM basada más en motivos político-mediáticos que científicos, lo que se está fomentando es métodos de manipulación genética alternativos que tienen los mismos, sino más, riesgos potenciales que los transgénicos, suponiendo que estos existan.

 

 

 

 


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