03/02/00

Nota de UPA sobre el protocolo de Bioseguridad de Montreal

UPA CALIFICA DE INSUFICIENTE Y AMBIGUO EL PROTOCOLO DE BIOSEGURIDAD SOBRE TRANSGÉNICOS ACORDADO EN MONTREAL

Madrid, 2 de febrero de 2000

 

A pesar de que las negociaciones mantenidas a lo largo de la semana en Montreal (Canadá) han concluido con el acuerdo del establecimiento de un Protocolo de Bioseguridad para los productos transgénicos, la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), lo considera como una herramienta normativa con apoyo internacional para implantar e imponer y controlar un nuevo modelo de producción ajeno totalmente a la agricultura  practicada por las explotaciones familiares.

 

 

La necesidad de este Protocolo era demandada por UPA con el objeto de que sirviese de marco jurídico internacional para regular el movimiento transfronterizo de organismos modificados genéticamente. El primer objetivo para UPA era que el Protocolo de Bioseguridad debiera permitir a los países firmantes que sólo importasen transgénicos sobre una base voluntaria y con conocimiento de causa, gracias a un proceso de información previa.

 

El Protocolo reconoce como base el principio de precaución, es decir, evaluando previamente los posibles riesgos tanto sanitarios como medioambientales. Sin embargo, el acuerdo alcanzado sólo se refiere exclusivamente a los organismos transgénicos vivos, dejando fuera a todos los productos derivados, como es el caso de los piensos aunque sus materias primas provengan de organismos transgénicos. En este sentido UPA ha reclamado que en el Protocolo mencionado deberían estar incluidos todos los productos transgénicos, elaborados o no. Aunque el problema medioambiental se pueda mitigar en gran parte, no ocurre lo mismo ante posibles problemas de índole sanitaria, o el derecho de los consumidores de estar no solamente debidamente informados de lo que consumen sino también tener plenas garantías sanitarias. Lo mismo se puede decir de los ganaderos a la hora de adquirir los piensos necesarios para alimentar a su ganado

 

Además, en las transacciones comerciales no se exigirá un etiquetado detallado que contenga toda la información sobre las manipulaciones genéticas desarrolladas y las características de esos productos. El acuerdo alcanzado en este sentido, es decir, con la suficiencia de una indicación genérica “puede contener organismos vivos modificados” es totalmente insuficiente y va en contra del concepto de seguridad alimentaria que necesitamos en nuestra sociedad.

 

Por otro lado, UPA viene reclamando desde hace tiempo que las consideraciones sobre diversidad biológica y seguridad alimentaria tienen que prevalecer siempre sobre las normas internacionales del libre comercio contempladas en el seno de la Organización Mundial del Comercio (OMC).   Sin embargo, el acuerdo alcanzado en Montreal deja en la ambigüedad si el Protocolo de Bioseguridad prevalece o no sobre las normas de la OMC. Esta falta de concreción proviene de la indefinición y contrariedad de una de las frases del Protocolo: “El Protocolo de Bioseguridad no puede ser interpretado como una modificación de los otros acuerdos internacionales, pero no está subordinado a ningún otro acuerdo internacional”.

 

En conclusión UPA opina que se ha avanzado algo pero muy poco, y que este Protocolo va a servir para EEUU y el denominado Grupo de Miami, o mejor dicho para las multinacionales productoras de los organismos transgénicos, como una herramienta normativa con apoyo internacional para implantar e imponer y controlar un nuevo modelo de producción ajeno totalmente a la agricultura  practicada por las explotaciones familiares.