06/09/99

Monsanto renuncia a introducir el gen "terminator" en sus variedades

La compañía Monsanto, una de las que utilizan ingeniería genética en la producción de nuevas variedades, (OGM) ha anunciado su renuncia a introducir el gen "terminator" en sus nuevas líneas. Este gen hace estériles a las semillas de la segunda generación, lo que en la práctica supone que los agricultores se verían imposibilitados a reutilizar la semilla, y por tanto obligados a comprarla campaña tras campaña.

Este hecho ha sido bienvenido por los grupos ecologistas, que ahora desarrollan campañas en contra de los OGM. Sin embargo, y aun siendo importante la renuncia de Monsanto, hay que tener en cuenta que el hecho de tener que comprar semillas cada año, no es ninguna novedad que aportara el gen "terminator" ni la ingeniería genética.

- Gran parte de las plantas que se cultivan son híbridas, técnica de manipulación genética "clásica", anterior a los llamados OGM, que, sean fértiles o no, en la práctica impiden la reutilización de la semillas, ya que la segunda generación no conserva las características del híbrido original

- La reutilización de semillas por parte del agricultor solamente es posible en las llamadas semillas autógamas (que se fecundan a sí mismas), como el trigo o la cebada. Sin embargo, en la agricultura moderna y con la excepción de las agriculturas mas pobres, las semillas de estas especies tampoco se reemplean en muchos casos. De hecho, en la Unión Europea para poder cobrar las subvenciones en algunos cultivos (colza, trigo duro) se exige el uso obligatorio de semilla certificada (necesariamente comprada a un semillista), y existen además reglas para que incluso las semillas reempleadas en la propia explotación abonen los royalties correspondientes a los obtentores de la variedad.

- El introducir genes de esterilidad por métodos "clásicos" es una práctica anterior a la ingeniería genética, que se hace, en algunas líneas puras en la producción de híbridos para evitarse el alto coste de la castración de los parentales femeninos para evitar que se autofecunden.

En definitiva, en la mayor parte de los casos, los agricultores (al menos en las áreas del mundo donde pueden pagar las variedades modernas) ya compran su semilla campaña tras campaña, sin que exista gen "terminator" alguno. La posible aplicación de este gen sería para especies y zonas muy concretas, que normalmente se corresponden con las de zonas mas pobres o de agricultura menos desarrollada, que serían en principio las menos atractivas para que las empresas de ingeniería genética pudiran vender sus productos.

En España, de agricultura árida en su mayor parte, se reemplea normalmente un porcentaje muy elevado de los cereales autógamos, (trigo y cebada), aunque normalmente proveniente de semilla certificada adquirida a una empresa de semillas la campaña anterior.