12/09/02

 

Los tribunales canadienses rechazan la apelación de Schmeiser en su litigio con Monsanto

Un tribunal canadiense ha rechazado la semana pasada por unanimidad la apelación de Percy Schmeiser, el famoso agricultor canadiense condenado por infringir las leyes de propiedad intelectual, al sembrar de forma clandestina variedades protegidas de colza, obtenidas por Monsanto. El tribunal ratifica la multa de 19.000 dólares contra Schmeiser además de 149.00 dólares de costes judiciales. El tribunal ha rechazado también una petición de Monsanto para que se incrementara la multa. Schmeiser ha anunciado que recurrirá al Supremo.

Este caso no tendría mayor trascendencia y sería uno más de tantos relacionado con el pirateo de inventos tecnológicos, que tanto se da en el mundo de las semillas, si no fuera por el bombo mediático que se le ha dado, debido al hecho de que las variedades en cuestión eran transgénicas.

Schmeiser fue sorprendido in fraganti con campos de colza OGM de una variedad de Monsanto, con campos de una pureza varietal del orden del 98%, imposible de obtener como no sea plantando de forma intencionada esa variedad concreta. Como el Sr.Schmeiser no compró semilla ni pagó ese año el royaltie (tech-fee) al que le obligaba la ley, el juzgado entendió que se trataba de una siembra clandestina, como todo parece indicar.

 

No obstante, Schmeiser declaró en su momento que no había hecho siembra alguna de esa variedad, sino que la colza OGM de sus campos provenía de polinización de campos vecinos. La probabilidad de que un campo llegue a alcanzar esa elevada pureza varietal por polinización de campos colindantes es nula, por lo que esta alegación fue desestimada.

 

Sin embargo, los movimientos antiglobalización dieron por buenos los argumentos y la causa de Schmeiser, organizando al respecto una gran una campaña mediática, vendiéndolo como una lucha de David contra Goliat y como claro ejemplo de las maniobras de las multinacionales para sojuzgar a los agricultores mediante los transgénicos. De la mano de los grupos activistas, Schmeiser ha viajado por todo el mundo en diversas giras para explicar las pretendidas maniobras de las grandes empresas de la agricultura, poniendo su caso como ejemplo.

 

En la apelación actual, según el diario Globe and Mail, Schmeiser podría no haber aludido a su versión anterior de que fue “contaminado” por campos vecinos, sino que se trataba de granos recolectados de la cosecha del año anterior (reempleo) procedentes de la variedad OGM y al “derecho de hacerlo de los agricultores”. En esa caso Schmeiser, en contra de lo que ha vendido en sus giras antiglobalización por todo el mundo, no debería estar muy en contra de las variedades OGM ya que las habría sembrado a sabiendas en su explotación, sino que de lo que estaba en contra era de pagar los derechos de obtentor.

 

http://www.percyschmeiser.com/

 

http://www.globeandmail.com/

 

 El derecho del agricultor a plantar semillas de reempleo existe en la mayor parte de los países del mundo donde hay legislación sobre patentes, incluida la UE, y nada tiene que ver con los OGM de forma específica, sino que se aplica a todas la nuevas variedades sean obtenidas por el método genético que sea. Paralelamente, los obtentores de la variedad tienen su derecho de obtentor por el que si la variedad que se reemplea está protegida por estos derechos, el agricultor debe pagar una cantidad en concepto de regalía o royaltie. El derecho de obtentor caduca en una serie de años, pasado los cuales las variedades pasan a ser de libre disposición y reempleo. Los agricultores no tienen porque sembrar variedades protegidas si no lo desean ya que existen muchas otras de dominio público.

 

 

 

 

 


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