02/09/02

Nota de la Fundación ANTAMA

 

 

Los arroceros del Delta del Ebro esperan la autorización del arroz modificado genéticamente

 

La Estación Experimental del Delta del Ebro del IRTA (Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Cataluña) concluirá en octubre un proyecto de investigación que ha permitido obtener un arroz modificado genéticamente que no precisará insecticidas para defenderse de su plaga más dañina: el taladro. Los arroceros aplauden este hallazgo, que puede ahorrarles 3 millones de euros anuales al evitar la aplicación de tratamientos químicos en una zona de alto valor ecológico.

 

(Amposta, 29 de agosto de 2002) El presidente de las cooperativas arroceras del Delta del Ebro, Agustí Castells, afirmó ayer que los agricultores de la zona apoyan el cultivo del arroz modificado genéticamente para defenderse de la plaga del Chilo Suppressalis (comúnmente conocido como taladro), ya que supondría un importante ahorro económico (unos 3 millones de euros al año en toda la zona) y una mejora en la calidad y seguridad alimentaria del arroz.

 

Castells fue uno de los participantes en la visita al campo de ensayo de arroz del IRTA en el Delta del Ebro, organizada por la Fundación ANTAMA, en la que participaron una treintena de periodistas y agricultores de la zona. Este campo de ensayo forma parte del proyecto de investigación europeo ERRI (siglas del título del proyecto en inglés: Engineering plants  for resistance to insects o Ingeniería vegetal para obtener resistencia a insectos), que comenzó en 1999 y está previsto que concluya el próximo mes de octubre.

 

La responsable del proyecto ERRI en España, Joaquima Messeguer, investigadora del Departamento de Genética Vegetal del IRTA de Cabrils, explicó que el objetivo principal de esta investigación es lograr una variedad de arroz resistente al taladro utilizando genes “de procedencia natural y de efectos conocidos como los genes Bt (abreviatura de Bacillus Thuringiensis, una bacteria que se utiliza desde hace años como insecticida natural), que sólo se expresan cuando se produce el ataque de la plaga y únicamente en el tejido de la planta afectado.

 

Messeguer destacó que la tecnología está “a punto” y que “este arroz se podría comercializar en dos años si lo autoriza la Unión Europea”. Esta investigadora señaló que el único obstáculo para que las autoridades comunitarias den el visto bueno a este arroz es que “en Europa hay desconfianza hacia una serie de innovaciones en la industria agroalimentaria”. En este sentido, señaló que otro de los logros de los ensayos del Delta del Ebro es que han logrado eliminar los genes de resistencia a antibióticos en las plantas, para evitar los recelos de la sociedad.

        

Enric Melé, científico colaborador del proyecto ERRI y responsable de la Unidad de Cultivo in vitro Departamento de Genética Vegetal del IRTA de Cabrils, explicó que los ensayos

realizados desde 1999 hasta hoy han demostrado que el flujo genético (intercambio de polen) entre plantas modificadas y convencionales, así como con el arroz salvaje es mínimo (inferior al 0,1%) debido a las características del cultivo del arroz, cuyo polen es pesado (motivo por el cual apenas es transportado por el viento) y tiene una vida muy corta.

 

 

La Fundación ANTAMA es una organización sin ánimo de lucro que tiene como finalidad la promoción y realización de todo tipo de actividades que contribuyan a dar a conocer a la sociedad el desarrollo de la Biotecnología aplicada a la agricultura, el medio ambiente y la alimentación.

 

 

 

 

 

 

 

 


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