29/05/00

Las semillas transgénicas y la pureza total

La decisión de los gobiernos francés y sueco de levantar las superficies de colza cuyas semillas contenían trazas de OGM, así como las denuncias de Greenpeace de que el maíz europeo también está también "contaminado" y de que andan circulando por la UE semillas de algodón transgénico, crean la terrible duda de si se va a iniciar una caza de brujas contra las trazas de genes allá donde las haya.

La "contaminación" por polinización cruzada es normal en las plantas, y si se cultivan transgénicos en algún campo de alguna parte, algún grano de polen llegará a otra. Como los sofisticados métodos de análisis detectan prácticamente un solo segmento de DNA, cualquiera que busque un DNA transgénico en una plantación de la que existan en alguna otra parte del mundo, probablemente lo encontrará, del mismo modo que se puede encontrar con toda probabilidad átomos de oro en un vaso de agua del mar con tal de disponer de un método analítico lo suficientemente sensible. Esto además, se ve agravado por el hecho de que los tests de detección de DNA son bastante inconsistentes y con frecuencia dan falsos positivos por contaminación del mismo material de laboratorio.

Ahora resulta que se dice que un alto porcentaje del maíz europeo podrá estar "contaminado". Pues muy probablemente, con tal de que se tenga el método adecuado de determinar lo que es "contaminación". Las semillas que se sembraron en los campos de colza "contaminada" venían de Canadá, donde la mayor parte de la colza es OGM. Europa también importa semillas de maíz de EEUU donde también hay mucho OGM, y también importa semillas de los parentales de los híbridos, las cuales podrían no tener el absoluto pedigree de una pureza impoluta en exactamente el 100% en sus genes.

Además, en Europa también se siembran transgénicos "legales", es decir los autorizados. En España unas 25.000 Ha de maíz. Por cierto, que la única diferencia entre los "legales" y los que no lo son, es que los autorizados lo fueron antes de que comenzara la esquizofrenia anti-OGM y no se les aplicara la moratoria de facto por cuya aplicación se les da largas al resto de variedades. Todo es una cuestión de "papeles", no de seguridad alimentaria ni de medio ambiente, ya que no se dan razones técnicas.

Si la colza con trazas de impurezas OGM podría tener un remotísimo riesgo de crear resistencia a herbicida en las malas hierbas, en el maíz y el algodón, este riesgo es inexistente, ya que no existen malas hierbas emparentadas en Europa, el reempleo no se hace ya que se trata de híbridos y por tanto la posibilidad de que se diseminen al medio ambiente (suponiendo que esto entrañara algún riego) es cero. El algodón además, no es un producto alimentario, por lo que quedan en este caso descartados los riesgos para la salud humana (caso también de que existieran). Además, el algodón es uno de los productos en cuyo cultivo se emplean mas pesticidas, cosa que precisamente evitan los algodones transgénicos tipo Bt. Entonces ¿Dónde están la razón y los argumentos de defensa del medio ambiente o la salud?. Si la pega de los transgénicos está en el gran poder de la nueva tecnología y su concentración en manos de las falaces multinacionales, dígase que es esto, pero no se cuenten cuentos chinos de la salud y el medio ambiente con el objeto hacer bandera de cara a la opinión pública. Lo asombroso es que algunos gobiernos sigan el juego a la sinrazón.

La biotecnología, lo mismo que la informática o cualquier otra tecnología, puede ser mala en malas manos o puede reportar grandes beneficios a la salud y al medio ambiente, todo depende el uso que se haga de ella. Ahora bien, no parece razonable la oposición a ultranza sin razones científicas que la avalen y sin más soporte que la desconfianza visceral del consumidor europeo motivada en gran parte por los últimos escándalos (que nada tienen que ver con los transgénicos) y el recelo hacia lo que venga de fuera, y mas si es de EEUU y son nada menos que ¡¡multinacionales!!.

Y en cualquier caso, lo que es inconsistente es la postura de los gobiernos, porque en este asunto lo que es absurdo son las medias tintas. Si los transgénicos son malos o buenos lo son para todo el mundo y no para medio mundo sí y para el otro no. Lo que no es de recibo para el agricultor es que se le pongan trabas para sembrarlos, pero no para importarlos. y que unas variedades sean autorizadas sí y otras no por un simple hecho burocrático o el "que dirán" y no por razones técnicas o científicas.

 


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