29/05/02

La UE firma el protocolo de biodiversidad

 

El Comisario Byrne se ha congratulado de la decisión del Consejo de la UE de firmar el Tratado Internacional sobre Recursos Genéticos en Agricultura y Alimentación. El tratado establece la protección de los recursos genéticos que afectan a las plantas domésticas, así como su disponibilidad y libre acceso para investigación y programas de mejora genética.

 

http://europa.eu.int/eur-lex/en/com/reg/en_register_151040.html

 

La cuestión de la conservación, disponibilidad y propiedad de los recursos fitogenéticos es un tema estratégico, no exento de polémica y en ocasiones de demagogia.

 

La mayoría de las variedades modernas son homogéneas. Es decir, todas las plantas de la misma variedad tienen la misma o casi la misma composición genética y por tanto escasa biodiversidad. En el caso de plantas de reproducción vegetativa como frutales, olivar, patatas o ajos se trata de clones idénticos. Como consecuencia de la adopción de las modernas variedades se viene produciendo desde hace años el fenómeno de pérdida de biodiversidad agrícola conocido como “erosión genética”. Esta erosión genética se debe a que las variedades que se usan, además de ser homogéneas, son pocas, y a menudo están emparentadas entre sí.

 

Ante la pérdida de biodiversidad agrícola que esto supone, las variedades heterogéneas antiguas se conservan en la medida de lo posible en bancos de germoplasma, a menudo en forma de semillas congeladas. Los bancos de germoplasma son normalmente de carácter público (Gobiernos, Universidades) aunque también los hay privados. La disponibilidad del material de estos bancos es lo que regula el Tratado sobre Recursos Genéticos que ahora ha firmado la UE.

 

La biodiversidad agrícola,  que al fin y al cabo es una biodiversidad artificial fruto de la domesticación humana, es en cualquier caso infinitamente menor que la biodiversidad natural, que no está en los bancos de germoplasma, sino en las plantas silvestres que puedan vivir en los espacios naturales.

 

La amenaza principal para la biodiversidad no es ni mucho menos, como algunos pretenden, la mejora genética de las plantas por el método que sea (clásico, híbridos, transgénicos, mutación u otros), sino la amenaza que se cierne sobre los espacios naturales amenazados de su roturación y destrucción por la creciente población y los bajos rendimientos de los países en desarrollo. Los bajos rendimientos en un mundo con una creciente necesidad de alimento son la verdadera amenaza para la biodiversidad, exactamente lo contrario de lo que muchos grupos ecomediáticos promulgan y muchos políticos asumen hoy en día en el bienestante mundo desarrollado.

 

 


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