19/12/00

La Comisaria de Medio Ambiente da la bienvenida a las nuevas reglas sobre OGM

La Comisaría de Medio Ambiente, Margo Walstrom, ha declarado su satisfacción por el final del procedimiento de conciliación entre el Parlamento Europeo y la Comisión para aclarar las normas referentes a la autorización de nuevas variedades obtenidas mediante el uso de la biotecnología (OGM).

Se espera que la Presidencia y el Parlamento Europeo firmen el texto que permita adoptar la revisión de la Directiva 90/220 hacia mediados de febrero. La nueva Directiva reforzara las reglas actuales de aprobación y comercialización de los OGM, en particular en lo referente a consultas públicas, etiquetado obligatorio y trazabilidad, así como seguimiento de los posibles efectos a largo plazo.

Teóricamente la finalización de este proceso legislativo debería acabar con la moratoria de ipso que se mantiene sobre las autorizaciones de nuevas variedades OGM en la UE desde hace más de dos años.

Sin embargo el que se aprobara la nueva Directiva en febrero tampoco significa que se desbloquee el asunto del todo. Las Directivas hay que trasponerlas a la legislación de cada Estado, y la experiencia demuestra que aunque Bruselas suele marcar un plazo de tiempo para esta transposición, los Estados, aunque están obligados, suelen dar largas a la transposiciones legislativas a nivel nacional, especialmente en el caso de legislaciones conflictivas, como será si duda este caso.

"La legislación sobre OGM debe proveer de un alto nivel de protección de la salud humana y del medio ambiente, a la vez que permitir a la sociedad beneficiarse de este tipo de tecnologías. La Comisión contempla este acuerdo como un paso muy importante hacia la restauración de la confianza de la opinión pública en los OGM y los productos derivados, permitiendo una mayor participación ciudadana en los procesos de autorización" ha señalado la Comisaria Walstrom.

Los procedimientos públicos de discusión son corrientes en las autorizaciones de OGM en otros países como en Estados Unidos. En EEUU, en cambio, los alimentos que contengan OGM no precisan estar etiquetados, salvo que se estime que sean "substancialmente diferentes" a los productos equivalentes no OGM, caso que no se da en prácticamente ninguno de los OGM comerciales actuales, ya que las características inducidas por biotecnología son normalmente agronómicas y no afectan a las del producto final. Sí que existe en EEUU, no obstante la posibilidad de establecer un etiquetado negativo como "producto que no contiene OGM"

Los empresas de biotecnología llevan ya mucho tiempo esperando que se levante la moratoria para nuevas variedades OGM; moratoria que según ha reconocido la propia Comisión Europea, es ilegal. Los activistas anti-OGM por su lado, confían en que el grado de papeleo, control y etiquetado que se exija finalmente por la normativa europea sea tal que en la práctica sea disuasorio económicamente el producir y comercializar OGM, aparte de contar con la inducción mediática de rechazo por parte del consumidor que puedan hacer, contando con un etiquetado positivo. Es muy importante en este caso como se desarrolle la trazabilidad y posible etiquetado de los productos animales (el principal destino de los OGM es la alimentación animal) y la lista negativa de productos que aún procediendo de OGM no precisen etiquetado por ser productos refinados que no contienen el material genético o los compuestos derivados de su expresión.

 

 


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