14/03/01

Extrema cautela en las siembra de maíz en EEUU para evitar los genes del Starlink

 Cuando están ya comenzando a realizarse las siembras de cereales de primavera en el hemisferio norte, en EEUU están especialmente preocupados en que no vuelva a repetirse el problema del maíz OGM Starlink, como el año pasado.

 El maíz Starlink, de Aventis, es una variedad OGM de tipo Bt (resistente a insectos), que a diferencia de las demás variedades de este tipo, contiene un gen que expresa una proteína Bt ligeramente distinta a las demás, la Cry9c,  sobre la cual existen dudas sobre si podría causar alergias a algunos humanos, porque se parece estructuralmente a otros alergógenos conocidos. Esta posibilidad no se ha probado, pero ante la posibilidad de que pudiera darse, las autoridades alimentarias de EEUU prohibieron en su momento este maíz para uso en alimentación humana, autorizándolo solamente para alimentación animal.

En otoño pasado, se descubrieron trazas de Starlink en diversos productos de alimentación humana, especialmente tacos de maíz, lo que puso en duda la capacidad de separar los usos de alimentación humana y animal, así como un considerable escándalo mediático, atizado por los grupos activistas anti-OGM, que provocó pérdidas millonarias para la industria cerealista y trastornos muy importantes a la industria agroalimentaria y las autoridades agrícolas de EEUU, así como a los mercados de exportación del maíz USA, especialmente en Japón.

 La campaña pasada se realizó un programa de compra del Starlink existente, financiado por Aventis, que a su vez retiró la semilla del mercado, que ya no se vende para las siembras de esta primavera. Además, las autoridades de EEUU  ya han decidido que en el futuro no van a autorizar variedades solo para alimentación animal. O valen tanto para la alimentación humana como animal, o no se autorizarán.

 En esta campaña, existe temor de que las variedades de maíz que se siembran en estos días contengan trazas de Cry9c que provengan de polinización con el Starlink que había en el campo el año pasado, motivo por el cual los semillistas están testando la absoluta pureza genética de las semillas en este sentido. El USDA por su parte ha lanzado un programa de compra para pequeñas empresas semillistas, por la que se compromete a comprar todos los lotes que contengan trazas de la proteína del Starlink. Además, las principales organizaciones agrarias han recomendado a los agricultores que exijan a las empresas de semillas garantías por escrito de que la semilla de maíz ha sido testada y no tiene ni rastro de la proteína Cry9c.

 Todas estas cautelas son para tratar de acabar con un asunto que trae de cabeza al sector del maíz de EEUU, así como a sus mercados de exportación. Todo ello por la simple sospecha de que a algunas personas (que no se han descubierto) este maíz les pueda provocar alguna reacción alérgica. En la alimentación normal existen muchos componentes de los, no es que  se sospeche, sino que se sabe a ciencia cierta que pueden causar problemas alimentarios a determinadas personas, como el cacahuete, el gluten o el chocolate, entre otros, sin que se tomen medidas especiales y cautelas tan extremas.

La extrema precaución en el caso del Starlink no se debe tanto a su eventual toxicidad, muy remota y limitada, sino al hecho de que se trate de un producto OGM en cuyo caso se exacerban todo tipo de suspicacias.

 

 


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