14/12/00

Europa financia una primicia mundial: la secuenciación del genoma de un vegetal

Se ha concluido la primera secuenciación completa del genoma de un vegetal gracias a la aportación europea de 26 millones de euros para la investigación. Es el fruto de la colaboración de 15 laboratorios de la Unión Europea, los Estados Unidos y Japón, que han secuenciado 115 millones de pares de bases que codifican unos 26.000 genes, es decir, más que cualquier otro genoma de los hasta ahora secuenciados en su totalidad. Este importante logro abre las puertas al conocimiento científico de los vegetales, de sus mecanismos de defensa ante los organismos dañinos y las enfermedades y de su interacción con el medio ambiente, al tiempo que brinda prometedoras oportunidades para aplicaciones futuras en los sectores médico, agrario, medioambiental e industrial. El comisario responsable de la investigación, Philippe Busquin, ha declarado: "Es un resultado muy importante para la investigación financiada con fondos europeos y confirma, una vez más, el valor de la cooperación científica organizada a escala paneuropea. El éxito de este proyecto pone, asimismo, de manifiesto la trascendencia de crear un espacio europeo de la investigación, tal como destacaron los dirigentes europeos en la cumbre de Niza el pasado fin de semana”.

Los servicios de la Comisión Europea responsables de la investigación empezaron a financiar este ambicioso proyecto en 1991. En 1996, la US National Science Foundation (NSF) y el Instituto japonés Kazusa se unieron al proyecto. Entre 1991 y 1999 se asignaron 26 millones de euros de fondos europeos de investigación para la secuenciación de la Arabidopsis. El 14 de diciembre de 2000 se pondrá gratuitamente a disposición de la comunidad científica internacional la secuencia del genoma de dicho vegetal.

El vegetal estudiado es la oruga (Arabidopsis thaliana), una planta anual que suele crecer en los caminos y las tapias de jardín y pertenece a la misma familia que la col y la mostaza. Fue elegido organismo modelo para el estudio porque posee un genoma reducido, crece fácilmente en laboratorio y produce numerosas semillas. Su gran capacidad de adaptación es otra característica muy apreciada por los científicos, pues la oruga crece en regiones tan variadas como el Ártico y el ecuador.

Las repercusiones de esta primera secuenciación de un genoma vegetal van más allá de la ciencia fundamental. Son muchas las posibles aplicaciones prácticas. Gran parte de este genoma será igual al de otros vegetales, lo cual permitirá ahondar el conocimiento de los procesos comunes a todos los vegetales, como su único y complejo metabolismo, la resistencia a organismos dañinos y enfermedades y su interacción con el medio ambiente. Los investigadores ya han hallado sorprendentes similitudes con seres animales y humanos, hecho que apunta a una gran variedad de aplicaciones futuras de este logro en otros muchos sectores, desde la medicina a la ingeniería.

 

 


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