08/02/00

Es practicamente imposible saber si un alimento está libre de OGM

Según un artículo publicado en la revista científica Cybersciences, no existen métodos fiables para saber si un alimento está libre o no de productos provenientes de organismos que han sido obtenidos mediante ingeniería genética (OGM), y en consecuencia las normas que se tratan de imponer a la industria alimentaria son poco menos que imposibles de aplicar.

En primer lugar está el problema de que al analizar un alimento en busca de si es o no OGM lo que se trata de encontrar es si contiene o no en su ADN un gen modificado conocido. Si se encuentra (tras un análisis muy complejo y costoso) se puede decir que el alimento tiene OGMs, pero si no se encuentra nada, sigue existiendo la duda y habría que seguir probando con otros genes.

Por otra parte, el alimento en cuestión puede haber sido transformado, mediante algún proceso, por ejemplo calor, que desnaturalice el DNA y no se podría entonces verificar la característica de ser o no OGM.

También se puede dar el caso de que el producto acabado no contenga nada de DNA o cantidades tan bajas que hagan imposible su identificación. Tal podrá ser el caso del azúcar, que es un cristal de sacarosa prácticamente pura. ¿Cómo saber si proviene de remolacha transgénica?.

La Unión Europea importa grandes cantidades de soja, que tienen como destino principal la alimentación animal, de países de los que se sabe que siembran porcentajes muy importantes de variedades transgénicas ¿qué pruebas se hacen actualmente o se han hecho hasta ahora sobre si contienen o no OGM? ¿Cuántos cargamentos se han rechazado por esta cuestión? Es obvio que a pesar de toda la polémica sobre este asunto, al menos la cabaña ganadera europea lleva comiendo OGMs desde hace tiempo.

 

 


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