15/06/01

El maíz Starlink no provoca reacciones alérgicas

 El Centro Federal de Control de Enfermedades de EEUU (CDC) ha emitido su dictamen sobre los posibles efectos nocivos sobre la salud del consumo de productos que contengan maíz de la variedad transgénica Starlink.

 La conclusión es que, después de haber realizado todo tipo de pruebas alergológicas, no se ha podido encontrar evidencia alguna de que la proteína característica de esta variedad (Cry9c) cause reacciones alérgicas en humanos.

 http://www.cdc.gov/nceh/ehhe/Cry9cReport/cry9creport.pdf 

El informe del CDC será tenido en cuenta en la decisión final que tome la EPA sobre si autoriza o no esta variedad de maíz para todo tipo de consumo.

El maíz Starlink, de Aventis, es una variedad OGM de tipo Bt (resistente a insectos), que a diferencia de las demás variedades de este tipo, contiene un gen que expresa una proteína distinta a las demás variedades Bt, la Cry9c,  sobre la cual existen dudas sobre si podría causar alergias a algunos humanos, porque se parece estructuralmente a otros alergógenos conocidos. Esta posibilidad nunca se ha probado, pero ante la posibilidad de que pudiera darse, las autoridades alimentarias de EEUU prohibieron en su momento este maíz para uso en alimentación humana, autorizándolo solamente para alimentación animal.

En otoño pasado, se descubrieron trazas de Starlink en diversos productos de alimentación humana, especialmente tacos de maíz, lo que puso en duda la capacidad de separar los usos de alimentación humana y animal, así como un considerable escándalo mediático atizado por los grupos activistas anti-OGM, que provocó pérdidas millonarias para la industria cerealista y trastornos muy importantes a la industria agroalimentaria y las autoridades agrícolas de EEUU, así como a los mercados de exportación del maíz USA, especialmente en Japón.

 La campaña pasada se realizó un programa de compra del Starlink existente, financiado por Aventis, que a su vez retiró la semilla del mercado, que ya no se ha vendido para las siembras de esta primavera, testándose minuciosamente el resto de variedades para ver si contenían trazas de Starlink. Además, las autoridades de EEUU  ya han decidido que en el futuro no van a autorizar variedades autorizadas solo para alimentación animal. O valen tanto para la alimentación humana como animal, o no se autorizarán.

Todas estas cautelas son para tratar de acabar con un asunto que trae de cabeza al sector del maíz de EEUU, así como a sus mercados de exportación. La causa es la simple sospecha de que a algunas personas (que no se han descubierto) esta variedad de maíz les pueda provocar alguna reacción alérgica. En la alimentación normal existen muchos componentes de los, no es que  se sospeche, sino que se sabe a ciencia cierta que pueden causar problemas alimentarios a determinadas personas, como el cacahuete, el gluten, el chocolate los huevos etc., sin que se tomen medidas especiales y cautelas tan extremas.

La extrema precaución en el caso del Starlink no se debe tanto a su eventual toxicidad, muy remota y limitada, sino al hecho de que se trate de un producto OGM en cuyo caso se exacerban todo tipo de suspicacias.

 

 

 

 

 

 

 

 


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