12/03/02 

Nota del Centro Internacional de Mejora del Maíz y Trigo (CIMMYT)

El CIMMYT responde a la “Declaración conjunta” acerca del maíz genéticamente modificado en México

22 del febrero del 2002. El 19 de febrero del año en curso, fue difundida por medio de varios sitios del Internet y listas de servidores una “Declaración conjunta” formulada principalmente por el Grupo Acción sobre la Erosión, Tecnología y Concentración (ETC, antes RAFI) y Food First, en nombre de un grupo de asociaciones civiles. El tema de esa declaración es la posible contaminación de razas criollas de maíz mexicano con transgenes, motivo de gran preocupación debido a que México es el centro de origen y domesticación de ese cultivo. El asunto es muy controvertido, pues hay gente que cree que la introducción de un gen transformado en las razas criollas minaría la diversidad genética del maíz, en tanto que otros piensan que no afectaría en absoluto la diversidad y que, por el contrario, podría enriquecerla. Por otra parte, hay aspectos del asunto que tienen que ver con el manejo de la propiedad intelectual.

 

El CIMMYT apoya el debate activo e informado sobre problemas fundamentales de la agricultura y la alimentación, y va sin decirse que el mantener la diversidad genética del maíz, uno de los cereales más importantes del mundo, constituye un asunto crítico. De hecho, en el CIMMYT se han realizado grandes esfuerzos por conservar esta diversidad tanto en el campo como en el Centro de Recursos Fitogenéticos Wellhausen-Anderson, nuestro banco de germoplasma. No obstante estos esfuerzos, vimos con gran desilusión que la “Declaración conjunta”, en aras de dar fuerza a sus argumentos, cita en algunos lugares información inexacta o sin fundamento. El CIMMYT normalmente prefiere dejar que la ciencia y los hechos hablen por sí mismos; sin embargo, como se nos cita directamente y, a veces, se nos atribuyen posturas erróneas, nos vemos obligados a responder.

 

En la “Declaración conjunta” se afirma que el Profesor Timothy Reeves, Director General del CIMMYT, “mantiene...dos puntos principales: que hay contaminación [sic] en un centro de diversidad y que sólo es cuestión de tiempo para que dicha contaminación invada el banco de germoplasma —eso, si es que todavía no ha ocurrido”. Acto seguido la declaración acusa al CIMMYT de guardar silencio en torno al asunto y de “ocultarse detrás de un debate que ellos mismos saben es intrascendente, sobre las metodologías utilizadas para detectar genes transformados”.

 

En cuanto a la contaminación de las razas criollas mexicanas con ADN transgénico: ¿es cierto que esto haya sucedido? Posiblemente. El CIMMYT ha dado por buena la información recopilada por otras fuentes a este respecto. Al igual que el público en general, los investigadores del CIMMYT se enteraron que fue descubierto en razas criollas mexicanas un promotor utilizado en el maíz transgénico (el virus del mosaico de la coliflor, o CaMV 35S) por medio de notas publicadas en las secciones “News” y “Letters to Nature” de la revista Nature (en los números correspondientes al 27 de septiembre y 29 de noviembre de 2001, respectivamente) que informaban de un trabajo realizado por David Quist e Ignacio Chapela. El CIMMYT de inmediato comenzó a estudiar las repercusiones que dicho trabajo podría tener en sus investigaciones y en la diversidad genética en México.

Desde que se publicó dicho trabajo en Nature, otros científicos han cuestionado seriamente las metodologías en él aplicadas, así como también sus resultados y conclusiones (ver, por ejemplo, Transgenic Research 11:iii-v, 2002). Hoy día, las autoridades mexicanas realizan estudios rigurosos orientados a detectar la expresión de un transgen —en vez de la simple presencia del promotor— para descubrir si en realidad hubo contaminación con transgenes y, si así fue, evaluar hasta adónde ha llegado. Los científicos del CIMMYT participan en forma activa en estos esfuerzos, cuyos resultados serán el objeto de un informe oficial en las próximas semanas.

 

Es falsa la imputación de que el CIMMYT se ha estado “ocultando” detrás del debate sobre metodologías. No importa si las conclusiones del estudio por Quist y Chapela o las interrogantes respecto a sus metodologías sean ciertas o no, hemos dejado bien claro que el problema que estos científicos plantean es de primordial importancia y que se debe iniciar de inmediato una investigación minuciosa dirigida a evaluar la situación en México. Es posible que, más bien que caer en especulación sensacionalista, se haya malinterpretado nuestra adherencia a la ciencia y al riguroso método científico. Según nuestro Director General, “No se pueden emitir declaraciones fidedignas acerca de la presencia de maíz transgénico en el campo mexicano o en los bancos de germoplasma, a menos que se utilicen metodologías sólidas para evaluar los recursos genéticos en cuestión y obtener resultados confiables. Estamos convencidos de que aún no se han obtenido tales resultados, aunque otras personas parecen no tener empacho en usar resultados preliminares y, a veces, no confirmados, para promover su causa”.

 

En cuanto a la acusación de que el CIMMYT ha guardado silencio en torno a este asunto, esto sencillamente no es verdad. Apenas siete días (el 4 de octubre de 2001) después de la publicación de la noticia en Nature (en septiembre de 2001), el CIMMYT colocó la siguiente declaración en su página web:  

 

El Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), con sede en Texcoco, Edo. de México, considera que este hecho es de suma importancia y pone a disposición de las instituciones mexicanas pertinentes sus conocimientos y experiencia en este tema a fin de 1) ayudar a identificar tanto el tipo como la fuente de los genes encontrados en las plantas en cuestión, 2) evaluar las repercusiones que este hecho podría tener en la biodiversidad, la ecología y el ámbito socioeconómico, y 3) explorar qué acción tomar en respuesta a este hecho... Hasta la fecha no han salido a la luz pública los estudios sobre la presencia de transgenes en maíces criollos mexicanos, a los que alude la revista Nature. En el CIMMYT esperamos obtener esos estudios y poder revisar los datos en ellos consignados a fin de establecer lo que éstos implican para México y para nuestra labor. El Centro se encuentra en una posición idónea para colaborar en este tipo de investigaciones y buscar métodos fitogenéticos que permitan mejorar el maíz en beneficio de los agricultores de escasos recursos y, al mismo tiempo, proteger los recursos genéticos y el medio ambiente, ya que estas actividades coinciden con nuestra misión de servir a la gente de pocos recursos en los países en desarrollo.

 

A partir de nuestra respuesta inicial, hemos colocado periódicamente en nuestra página web los resultados de los escrutinios que hemos realizado para detectar la presencia del promotor CaMV 35S en las accesiones de nuestro banco de germoplasma. Son numerosos los discursos públicos y las publicaciones que el CIMMYT ha producido sobre este tema. Por ejemplo, en 1995 (cuando otras entidades guardaban silencio sobre el tema), el CIMMYT llevó a cabo un taller denominado “El flujo de genes entre las razas criollas mexicanas, las variedades mejoradas de maíz y el teocintle: Implicaciones para el maíz transgénico”. Las memorias de este evento fueron publicadas a principios de 1997 y colocadas en la página web del CIMMYT. Por otra parte, los investigadores del CIMMYT han publicado artículos científicos y presentado ponencias en conferencias sobre temas afines a éste y, en meses recientes, han hablado extensamente sobre el tema en los medios tanto locales como internacionales. Todo esto indica que de ninguna manera hemos guardado silencio sobre el tema.

 

Respecto a las insinuaciones en torno a que los transgenes ya han invadido el Centro de Recursos Fitogenéticos Wellhausen-Anderson, los escrutinios realizados por nuestros científicos no han encontrado ninguna prueba de que haya ADN transgénico presente en los materiales revisados hasta ahora, pero seguimos analizando las accesiones. En el CIMMYT contamos con un excelente programa de biotecnología y, por tanto, afirmamos que nuestras declaraciones se basan en pruebas científicas fidedignas.

 

Por último, la “Declaración conjunta” afirma que el Director Reeves dijo que “sólo es cuestión de tiempo para que la contaminación invada los bancos de germoplasma”. Esta cita del Profesor Reeves está fuera de contexto y, por tanto, hemos emitido la siguiente aclaración acerca de lo que en realidad dijo el Profesor y de nuestra postura frente al tema a fin de evitar cualquier malinterpretación o malentendido en el futuro:

 

Una vez más, declaro que, dado lo que sabemos acerca del manejo de la diversidad por parte de los agricultores mexicanos, y del flujo genético en el maíz, si se está sembrando maíz transgénico en el campo mexicano –como se reportó en enero y febrero del año en curso— , entonces es posible que el material recolectado en zonas cercanas a esos lugares contenga ADN transgénico. Es imperativo que investiguemos más a fondo esta situación en el campo mediante estudios bien diseñados y procedimientos que garanticen que se detectará el estado de los materiales antes de que éstos ingresen en los bancos. Es únicamente por medio de estudios más profundos usando metodologías confiables que se determinará si ya hay materiales con ADN transgénico almacenados en algún banco. Tal y como lo venimos haciendo, continuaremos publicando los resultados de nuestros análisis en la página web del CIMMYT.  

 

En el CIMMYT seguimos apoyando el intercambio de información científica y el diálogo abierto sobre este tema y nos mantenemos firmes en nuestro compromiso de conservar la diversidad genética tanto en el campo como en nuestro banco, un compromiso que antecede por mucho los encabezados espectaculares y, a veces, equivocados que predominan en el debate hoy día. Hemos subrayado repetidamente que son los pueblos y sus gobiernos los que deben decidir, con base en sus necesidades y valores, en qué forma utilizarán –o si los utilizarán— los cultivos genéticamente modificados y otros productos de la biotecnología. Pero por encima de todo, seguimos comprometidos a lograr nuestro objetivo primordial: mejorar el nivel de vida de los agricultores y las comunidades de escasos recursos en el mundo en desarrollo, mediante la aplicación bien considerada de métodos científicos de primerísimo rango.  

http://www.cimmyt.org