26/06/01

 De pirata de semillas a paladín anti-globalización

 Percy Schmeiser es un agricultor canadiense al que la campaña pasada se le pillo “in fraganti” cultivando de forma clandestina una variedad protegida de colza por lo que fue denunciado por la empresa propietaria de los derechos (Monsanto) y se le condenó a una multa por su delito.

 El caso no hubiera tenido mayor trascendencia como uno más de “pirateo” tan frecuente en sector de las semillas, si no fuera porque la variedad en cuestión era mejorada por métodos de ingeniería genética (OGM), atrayendo toda la atención de los grupos activistas y orquestándose al socaire del asunto una campaña mediática.

 Según parece, el señor Schmeiser argumentó en su defensa que en realidad él no sembró la semilla de forma clandestina, sino que la característica OGM (resistente a glifosato) le vino de polinización de sus semillas de un campo vecino. Este argumento no se sostiene ni lo más mínimo porque lo que tenía el señor Schmeiser, según dictaminó el tribunal, era un campo de la variedad OGM concreta con más de un 95% de pureza varietal, y no un campo con un pequeño porcentaje de presencia adventicia, que era lo más que podría tener por la hipotética polinización de campos vecinos.

 Pues bien, ahora resulta que al Señor Schmeiser, que lo único que intentaba era sembrar una variedad OGM sin pagar regalías (tech-fee), se la ha encumbrado por parte de los grupos anti-OGM como un símbolo de la resistencia contra la biotecnología, las multinacionales, la globalización etc. y demás panoplia retórica al uso, montándose una campaña mediática, de los que los siguientes link son solo un pequeño ejemplo de lo mucho que está apareciendo sobre la cuestión en la prensa norteamericana:

 http://percyschmeiser.com/

 http://www.theglobeandmail.com/gam/Commentary/20010620/COKLEIN20.html

 http://www.cropchoice.com

 http://cbc.ca/cgi-bin/view?/news/2001/05/24/schmeiser010524

 http://www.enn.com/news/wire-stories/2000/09/09112000/krt_gmcrops_31315.asp?P=1

 El pirateo generalizado de las variedades vegetales, y de cualquier otro tipo de propiedad intelectual, hace que sea imposible mantener el trabajo de crear obras nuevas. En España, por ejemplo, una de los motivos de que no exista prácticamente investigación en nuevas variedades de cereales de secano es que sea extremadamente difícil cobrar por los derechos de nuevas variedades, ya que en gran medida se multiplican en la propia explotación o se siembra grano como semilla.

 En Francia existe ahora un proyecto para que la semilla de trigo reproducida en la propia explotación (semences de ferme) pague sus royalties tal y como figura en la legislación europea, que está siendo contestado por diversas organizaciones, que coinciden con los grupo anti-OGM en la idea de que las innovaciones que puedan usar no hay que pagarlas. Los agricultores son en todo caso muy libres de reproducir en su explotación sin pagar nada las variedades que son de dominio público (todas acaban siendo de dominio público al cabo de unos años). El pago de derechos se refiere solo a las nuevas variedades que son objeto de un derecho por parte de su creador.

 Como muestra el siguiente ejemplo: en Francia las variedades de trigo blando más cultivadas son Isengrain, Soissons, Charger, Apache, Trémie, Shango, y Aztec; Todas ellas protegidas (objeto de derecho de obtentor), lo que demuestra una gran renovación de variedades ya que la protección caduca a los 20 años; mientras que en España son Marius, Astral, Pané 247, Chamorro, Yecora, Anza, y Rinconada, la mayor parte de ellas (todas menos Rinconada y ésta a punto de caducar) de dominio público, lo que denota la total ausencia de innovación.

 

 

 


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