CRISIS EN LOS ORGANISMOS GENETICAMENTE MODIFICADOS

Ya no es solo la administración Unión Europea quien pone pegas a los organismos genéticamente modificados (OGM), ahora hay que añadir a Japón y a otros países asiáticos (Corea, Malasia), y además a Australia y Nueva Zelanda, quienes apoyan un etiquetado para distinguir los productos que contengan OGM. Pero es que además algunas empresas importantes se han adelantado a las decisiones políticas y han anunciado que no comprarán OGM. Tal es el caso de varias grandes empresas agroindustriales y de gran distribución de Japón, la UE y Méjico.

Por otra parte, un informe del Deustche Bank ha aconsejado a sus clientes vender sus acciones de las empresas que comercializan los OGM ante la derrota que aparentemente está sufriendo este tipo de productos ante la opinión pública.

En Francia por su parte ha aparecido una interprofesional de "soja del país" trazada sin OGM por iniciativa de fabricantes de piensos y cooperativas productoras de soja, con el fin de garantizar una soja libre de OGM.

Todas estas iniciativas suponen una derrota momentánea de las empresas de ingeniería genética que tratan de vender sus productos y una seria preocupación para los productores de OGM, especialmente los de Estados Unidos donde se cultivan un gran número de hectáreas de OGM que en gran parte tienen su salida en la exportación. Este producto se podría encontrar en esta campaña con graves problemas para su comercialización, lo que sería a añadir a la situación actual de crisis de rentas de los agricultores en Estados Unidos.