26/10/00

Controles extremadamente rigurosos para los OGM

El asunto de maíz de la variedad Starlink, de Aventis, sigue trayendo cola en EEUU y también en Japón donde ahora parece que se han encontrado restos en unas partidas importadas de Estados Unidos. El origen de esta cuestión es el haberse detectado esta variedad de maíz no autorizadas más que para consumo animal en diversos productos de consumo humano.

La Cadena de noticias CNN publicó el pasado día 13 un artículo sobre la polémica del maíz Starlink, señalando unos puntos que no son normalmente señalados por los medios, que en ocasiones tienden a interpretar este caso como un "escándalo" alimentario más.

http://www.cnn.com/2000/LAW/10/columns/fl.miller.genesplice.10.13/#1

El maíz Starlink, que contiene la proteína Cry9C no está, de momento, aprobado para el consumo humano porque existe una posibilidad teórica, no comprobada, de que pudiera causar reacciones alérgicas en algunas personas. Sin embargo esta precaución extrema no se da más que en los Organismos Genéticamente Modificados por el mero hecho de serlo, estando exentos de las mismas los alimentos no OGM. Se citan algunos ejemplos:

- El cacahuete es un alergógeno conocido (comprobado, no teórico) para algunas personas y no es inusual que haya cacahuete en muchos productos que se supone que no lo contienen, sin que exista obligación de indicarlo.

- Muchas variedades se obtienen, mediante métodos de mejora "clásica", por cruzamientos interspecíficos con plantas salvajes emparentadas, las cuales pueden tener la capacidad de producir alergias. Durante estos cruces se producen una transferencia de genes que no están identificados de forma tan precisa como los traspasos de genes por ingeniería genética, y sobre los que ni siquiera se investiga sobre cuales son para prevenir posibles problemas. En ningún caso tienen que pasar estas variedades por el cúmulo de controles y cautelas de los OGM, suponiéndose a priori la inocuidad si se ve que son substancialmente iguales que el resto de variedades, y no al contrario, como el caso de los OGM.

La industria agroalimentaria está presionando a la EPA (Agencia para la Protección del Medio Ambiente) para que, ante el cúmulo de problemas de todo tipo que está presentando el caso del Starlink, y dado que lo más probable es que finalmente sea finalmente declarado apto para el consumo humano, se conceda una autorización temporal que evite todos los engorros que se están produciendo. Sin embargo, la EPA no parece estar por la labor por el momento, ya que entiende que se deben concluir los estudios actualmente en curso.

 

 


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