09/01/02

Contaminación e impurezas

 

La revista de los consumidores francesa “60 millones de consumidores”, publica este mes un artículo sobre un estudio en el que se han realizado análisis sobre la presencia de OGM en diversos productos, con el resultado de de 103 productos analizados. En 36 se detectó la presencia adventicia de OGMs. Todos los productos en los que se detectaron los OGM estaban dentro de la ley, ya que a pesar de no estar etiquetados como con contenido de OGM, los niveles detectados estaban por debajo de la estricta legislación europea, y además se trataba en todo caso de OGM autorizados en la UE.

 

Sin embargo, el comprobar que todas las muestras estaban de acuerdo con las normas de la UE, una de las mas estrictas del mundo en esta materia, no es una buena noticia para la revista, que habla de “contaminación” detectada, e incluso el ministro francés de Medio Ambiente, Yves Cochet, se declara sorprendido por este “descubrimiento”, en una entrevista al Journal Du Dimanche, pidiendo incluso que se baje el umbral del 1%.

 

Lo sorprendente no es el resultado de los análisis, sino que algunos se rasguen las vestiduras por ellos, ignorando los mas elementales principios científicos. No tiene nada de extraordinario que se detecten OGM en las muestras, lo mismo que tampoco lo tiene el que se detecten trazas de arsénico u oro en el agua del grifo. Con los modernos métodos analíticos se puede detectar casi cualquier cosa en cualquier parte que participe de un acervo común, como es el caso del agua del planeta o los genes de una especie. Sin embargo, a menudo se utiliza la lingüística para hacer parecer lo que no es. La palabra “contaminación” se emplea normalmente cuando se quiere dar un tono peyorativo o nocivo a la sustancia en principio extraña. En el caso de los OGM nadie hasta ahora ha podido demostrar su nocividad, y si acaso numerosos estudios señalan que las estrictas pruebas a que se someten son mucho mas rigurosas que las existentes para los alimentos convencionales. Otra cosa es que las personas que libremente quieran puedan elegir, por motivos ideológicos, religiosos, éticos, etc.. si sus alimentos tienen OGM o no, son bio, Kosher o biodinámicas, que es un asunto distinto de la salubridad. Sin embargo nadie, al menos en castellano, habla de “contaminación” más que en el caso de que se suponga algo malo o nocivo a la impureza en cuestión.

 

Si el hecho es que se analizan en Francia 103 productos alimentarios sobre su contenido en OGM y resulta que todos cumplen la normativa (para productos sin etiquetado “con” OGM), y que solamente en 36 se detectaron trazas de OGM sería en principio una noticia positiva. Sin embargo lamentablemente se presenta como que la mayor parte de los alimentos están “contaminados”.

 

Las autoridades no deberían consentir que nos “contaminen”, bien sea alimentaria o informativamente.

 

http://www.60millions-mag.com/page/bases.2_le_journal_en_ligne.1_le_mensuel.2_le_dossier_du_mois./

 

 

 

 


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