01/06/00

Colza con trazas de OGM ¿Quien indemnizará a los agricultores?

El asunto de la colza de Advanta Seeds con contaminación adventicia de OGM, sembrado en varios países europeos y ordenado levantar en algunos casos (en Reino Unido y Francia, pero no así en Suecia y en Alemania), está trayendo varias secuelas de difícil solución, que pueden traer importantes consecuencias.

En primer lugar ¿quien va a indemnizar a los agricultores afectados?. Según algunos debe ser la empresa semillista ya que es la responsable. Sin embargo la empresa no ha hecho nada ilegal, ya que no vendió variedades OGM "por error", como se ha dicho en alguna ocasión, sino que vendió la variedad Hyola, autorizada en la UE, la cual llevaba una contaminación adventicia de otra u otras variedades, que en algún caso serían OGM, en un porcentaje que está dentro de la normalidad y los límites permitidos, ya que se considera tolerable en un híbrido una contaminación adventicia de hasta un 5%, y las trazas de OGM detectadas estaban por debajo del 1%. En la UE no existe, hoy por hoy, legislación sobre los porcentajes de contaminación adventicia en semillas que esté específicamente referida a los OGM.

Además está la cuestión de que se podría crear un precedente que desencadenase una auténtica "caza de brujas del gen OGM" buscando sus trazas en cualquier tipo de cultivo por pequeñas que estas sean y reclamando su destrucción e indemnización. No hay que olvidar que por mucho cuidado que se ponga en la pureza genética de un cultivo, es prácticamente imposible garantizar una pureza genética al 100% y que los genes, se quiera o no, se intercambian y reproducen, y a la larga pueden aparecer en cualquier parte, aunque sea en un pequeño porcentaje adventicio, máxime si los cultivos para semilla se realizan en zonas donde el cultivo de variedades OGM es práctica habitual, como es el caso de Canadá, de donde procedían las semillas de colza en cuestión.

La industria semillista ya había advertido de este problema a la Comisión Europea, sin que se hubieran tomado cartas en el asunto. Ahora, después de los acontecimientos, las autoridades de los países de la UE han dicho que hay que adoptar una solución. Parece ser que se ha hablado de ello en el Consejo de Ministros informal de Evora (Portugal) de estos días.

¿Pero que solución? ¿Por qué no se ha tratado esta cuestión hasta ahora y se dejado pasar, a pesar de que se había advertido que podrían suceder casos como este?. El problema está en que a efectos de la posible diseminación de los OGM en el medio ambiente da igual que todo el cultivo sea OGM que solo lo sea en una pequeña proporción, y reconocer que no hay problema en que se contenga una pequeña proporción, por ejemplo un 1% de OGM, es un poco lo mismo que reconocer que no hay problema en que toda la semilla sea OGM. ¿Por qué? Porque se trata de material genético, que, en el caso de que el problema fuera que se trasmita a una planta salvaje, bacterias etc.., se acabará trasmitiendo tarde o temprano, tanto si todo el cultivo es OGM como si sólo lo es un 1% (obviamente con menos probabilidad y mas lentamente en este último caso), y una vez trasmitido, y si la característica que adquiere el organismo (por ejemplo resistencia de una planta a un herbicida) le favorece competitivamente, acabará diseminándose a la población natural por la simple presión de la selección. En definitiva el problema no es cuantitativo, sino cualitativo. No se trata de cuanto OGM se disemina, sino de si hay OGM diseminado o no.

Ante esta realidad ¿qué opciones hay?.

- Una de ellas sería decidir que hay que evitar a toda costa los genes OGM de Europa, trazas incluidas y tratar de aislar a la UE en una especie e campaña de cristal genética. En ese caso lo coherente sería retirar la autorización de los pocos OGM que hay autorizados para su cultivo (Se podría dar el absurdo de tener que distinguir entre contaminación adventicia de OGMs autorizados y no autorizados), eliminar todos los campos de ensayos, prohibir las importaciones de países que cultiven OGM y analizar con lupa y todos los lotes y partidas de semillas susceptibles de tener trazas de OGM por pequeñas que estas sean. Esta postura, aparte de prolija y costosísima y de dudosa eficacia, supondría una presión insoportable sobre las empresas de semillas, tendría como consecuencias litigios comerciales internacionales y sería un paso atrás para la ciencia (o hacia adelante para los grupos anti-OGM).

- Otra solución sería decidir que es admisible que las variedades no OGM puedan contener un porcentaje pequeño de OGM, lo que equivale a reconocer implícitamente que no hay problema en la diseminación de OGMs al medio ambiente, y en gran medida tampoco para la salud, por lo que la consecuencia sería que no se sostendrían desde el punto de vista técnico las moratorias de hecho a la autorización de nuevas variedades OGM.

Ambas alternativas son problemáticas.

La política va en muchas ocasiones reñida con la realidad, y este es uno de los casos mas claros. Los gobiernos por una parte tienen la necesidad de atender los argumentos científicos, pero por otra está su afán de quedar bien con todo el mundo, máxime si influyen en la opinión pública, y en definitiva en los votos de los ciudadanos. Las medias tintas pueden tener su lógica desde el punto de vista político, pero, por lo que se ve no tiene porque estar en concordancia con la realidad científica, ni con la (supuesta o real) defensa de la salud y el medio ambiente.

 

 

 


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