10/11/00

 Científicos italianos piden auxilio contra el fundamentalismo anti-OGM del Ministerio de Agricultura

 Un grupo de científicos italianos, entre ellos un premio Nobel, han pedido auxilio contra la política del Ministerio de Agricultura Italiano (MIPA) de radical oposición a todo lo que sea biotecnología, que está entorpeciendo todo lo que sea investigación biotecnológica, incluso recortando fondos de proyectos científicos ya aprobados.

 Los científicos piden apoyo que se puede hacer redactando y mandando un correo electrónico a appellomipaf@hotmail.com. (ver texto en inglés a pie de página)

Recordemos que recientemente, Italia aprovechó unos más que discutibles estudios sobre los efectos del maíz Bt sobre las larvas de mariposas monarca para prohibir unilateralmente maíces ya autorizados con anterioridad. El Ministerio de Agricultura Italiano y en particular su ministro Antonio Pecoraro Scanio, del partido "verde", se ha mostrado radicalmente en contra de los OGM y a favor de la "tipicidad" y "naturalidad" de los productos italianos, con una actitud más folclórica y populista que basada en hechos comprobados y en la real defensa del medio ambiente.

Los argumentos de algunos grupos ecologistas contra los OGM se basan en que no está comprobado suficientemente que no supongan un peligro para el medio ambiente, si bien es verdad que tampoco está comprobado que supongan peligro alguno. El argumento para no autorizar OGM en este caso, es que ante la existencia de una duda se aplica el llamado “Principio de Precaución”. Sin embargo, lo lógico es que entretanto se trate de aclarar la duda, si es que existe en límites razonables, sobre si los OGM suponen o no algún problema, suponiendo que la pregunta correcta sea referida a “los OGM” en general  o a cada uno de los OGM concreto en particular, cosa esta última que parecería mas lógica.

 Un cierto fundamentalismo anti-OGM va más allá de todo esto y supone a priori que los OGM son intrínsecamente malos para el medio ambiente, y entiende que ni siquiera se debe experimentar con ellos para ver si suponen o no algún problema. Hay diversos ejemplos de ataques  contra campos de ensayo, que estaban plantados precisamente para tratar de aclarar dudas sobre esta cuestión (uno de ellos el pasado verano en campos de colza del INRA que estudiaban la hibridación de colza OGM con la vegetación espontánea).

 Este tipo de actitud parece que tiene últimamente gran predicamento en ciertas organizaciones de las llamadas ecologistas y también partidos de los llamados verdes, ya que simplifica sobremanera las cosas ante una opinión pública escasamente informada y mediatizada, de la que se pueden obtener beneficios políticos.

 En la UE existe esta cuestión de forma especial porque los grupos anti-OGM han asociado estos a la inseguridad alimentaria, en un clima de escándalos mediáticos como los de las “vacas locas”, dioxinas etc. La extrema simplificación, cuando no desinformación, de muchos medios de comunicación, en muchos casos sensacionalistas, ha empeorado aún más este clima.

 Por poner un ejemplo muy reciente; el sindicato agrario francés Confederation Paysanne (CP) ha emitido muy recientemente un comunicado en el que se negaba a aceptar la disyuntiva alternativa harina de carne-OGM, en el sentido de que ante el escándalo de las vacas locas, pedía la prohibición de las harinas de carne en alimentación animal, pero como esto implicaba de alguna forma poner en los piensos mas proteína vegetal, normalmente soja importada, y ésta en un alto porcentaje OGM, se negaba a semejante disyuntiva fatal.

 Esta teoría de la equidistancia comparando las harinas de carne, de la que se tiene argumentos razonables de que pueden ser nocivos para la salud utilizadas en alimentación animal, con la soja OGM de la que no se tiene prueba alguna de que sea nociva para la salud ni en alimentación animal ni humana directa, sino mas bien todo lo contrario, al menos en tanto o más medida de la que se tiene para cualquier otro alimento; es un ejemplo muy claro del maniqueísmo de el criterio anti OGM porque sí, porque vende, y porque se puede utilizar en beneficio propio. (de los políticos, sindicalistas, periodistas etc.)


I´m asking for your help to circulate a petition by several leading Italian scientists against the Italian minister of agriculture. Maybe you remember my piece in Nature Biotechnology, but now the situation is even worse. In fact the green minister Alfonso Pecoraro Scanio is holding public agbiotech research to ransom, denying funds to already approved projects if researchers don

 Æt agree to eliminate any experiments involving GMOs. This petition was published last Sunday in a financial newspaper (Il sole 24 ore) and everyone can sign it by writing a mail to this address:

 appelloMipaf@hotmail.com.

 Unfortunately the minister made the decision without any public debate and the Italian government is not showing any reaction to this petition, so we are hoping to gain some press coverage collecting as many signatures as possible

 Many thanks for your help and best regards

 Anna Meldolesi

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Please Email this section with your name and address to: appelloMipaf@hotmail.com

 

Petition in Support of Agricultural Biotechnology in Italy:

 To Whomsoever It May Concern

Both basic and applied plant research in Italy are being seriously compromised by the current Agriculture Minister, Alfonso Pecoraro Scanio.

After having waged a long campaign against the use of modern day genetics in agriculture, he is now attempting to close down any research involving genetically modified organisms (GMOs). The Agriculture Ministry is using its power to repress publicly funded research. Scientists from all the major institutions have been told explicitly that if they expect to receive funding from the Ministry they will have to voluntarily eliminate any experiments involving GMOs. The pressure imposed on scientists is worsened by the fact that many programmes already approved since 1996 will no longer receive funding. National projects at risk include Plant

Biotechnology, Animal Biotechnology, Horticulture, and Floriculture. Worst of all, projects being performed in the 10 national institutes of the Ministry of Agriculture, such as resistance to pests and drought, and improvement of nutritional value, will no longer be supported. Scientists are therefore being asked to negate their professionality and intellectual identity and abandon their research of the last 4 years which, ironically, had been funded by the same Ministry. To give up on these projects means a huge loss of intellectual and financial investment and further compromises any prospects of job and wealth creation through new commercial ventures.

 Basic research into how plants work is the foundation for rational plant breeding and for a modern sustainable agriculture. Without it, Italy will lose out to its European and international competitors, with the result that the rich products of Italian agriculture will be lost to bland high yielding varieties produced by the multinationals. In a country such as Italy, famous for the uniqueness of its cuisine, the government should be actively supporting local, national-level research aimed at conserving and improving this resource. It is therefore incomprehensible that the present Minister of Agriculture is choosing to persecute science and innovation.

 Nowhere else in Europe is basic research being penalized as a consequence of public concerns over biotechnology. In Germany, the BML (Bundesministerium fuer Ernaehrung, Landwirtschaft und Forsten) recognizes that "production methods aimed at protecting the environment and livestock wellbeing does not mean the exclusion of modern technologies such as genetic engineering. If anything, the opposite is true: that it is essential to achieve a modern, sustainable and environment-friendly agriculture". In France, publicly funded research is investing heavily in GMO-derived technologies such as plant genomics to guarantee the nation a leading role in agriculture in the near future. Hence, even though France and Germany have an official policy of caution, like Italy, with regard to the commercialization of transgenic plants, they recognize that investment in basic plant research is of extreme strategic importance.

 The Italian scientific community should not accept the intimidation tactics of the Minister of Agriculture, which are based on purely ideological prejudices. This message is aimed at scientists and members of the public with the hope of re-establishing conditions in which the freedom of scientific thought is championed. Should this not be a cardinal right of all modern societies?

 Renato Dulbecco, Nobel Prize;

Roberto Defez, IIGB-CNR, Napoli;

Angelo Spena, Università di Verona;

Edoardo Boncinelli, San Raffaele, Milano; Riccardo Cortese, Presidente FISV;

Pablo Amati, Università di Roma;

Silvio Garattini, Istituto Mario Negri, Milano; Luigi Lania, Università di Napoli;

Paolo Costantino, Università di Roma;

Enrico Bellone, Direttore di ´LeScienze

 Æ; Francesco Sala, Università di Milano;

Andrea Cavallero, Università di Torino;

Chris Bowler, Stazione Zoologica, Napoli; Antonio De Flora, Direttore PF

Biotecnologie del CNR, Genova; Angelo Vescovi, ricercatore di cellule

staminali, Milano; Andrea Ballabio, TIGEM, Milano-Napoli;

Tullio Regge, fisico;

Carlo Alberto Redi, Università di Pavia

Francesco Salvatore, Facolta' di Medicina, Napoli.

appelloMipaf@hotmail.com

 

 


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