29/05/2003

Nota de la COAG

 

La protección de la agricultura familiar, el  medio ambiente y los consumidores son más importantes que los intereses comerciales de la industria biotecnológica

 

COAG rechaza la petición del Ministerio de Agricultura del Estado Español a la UE para levantar la moratoria sobre el cultivo de transgénicos

 

Con su postura, Arias Cañete apuesta por la industrialización de la agricultura, consecuencia directa del modelo de producción que quieren imponer  las grandes corporaciones biotecnológicas

 

Madrid, 28 de mayo de 2003. La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos, COAG, rechaza la petición del Ministerio de Agricultura del Estado español, junto con otros  Estados Miembros,  para que se agilice el levantamiento de la moratoria sobre los transgénicos que se aplica a nivel comunitario  desde el año 1.999 debido a  la oposición de ciertos Estados,  (entre los que no se encontraba España), a la comercialización de transgénicos ante la ausencia de argumentos científicos que garantizaran su inocuidad. COAG considera que por el momento no hay estudios científicos suficientes ni un marco legislativo adecuado para que la UE liberalice la comercialización de este tipo de cultivos.

 

  Además, la  libre comercialización de transgénicos puede suponer:

 

- Dependencia de los agricultores hacia las empresas biotecnológicas. Las empresas tecnológicas patentan las semillas transgénicas y de esta manera el agricultor tiene que pagar una prima adicional si quiere volver a sembrar en los próximos años, e incluso en ocasiones  tiene que comprar el herbicida correspondiente. Una de las estrategias de las empresas biotecnológicas es crear dependencia y mayor consumo de los productos que suministran y en ese sentido limitan la libertad de elección del agricultor.

 

- Daños a la biodiversidad y el medio ambiente.  Es necesario respetar la biodiversidad ya que los desequilibrios provocados por la intervención humana tienen consecuencias inciertas para el futuro de los ecosistemas. La aplicación de las nuevas técnicas genéticas podría provocar una erosión más rápida de la diversidad genética en el medio ambiente y en concreto en la diversidad agraria. La pérdida de biodiversidad implica que cada vez será más complicado encontrar especies tradicionales para mejorar cultivos cuando aparezcan enfermedades y plagas. Cuando en el medio natural falta diversidad genética es mucho más susceptible de sufrir plagas y enfermedades y ello a la larga  puede provocar la desaparición total.

 

- Los transgénicos no van a resolver el hambre en el mundo. Los consumidores de los países subdesarrollados, a quienes supuestamente favorecerían los alimentos transgénicos, son quienes más se han opuesto a ellos porque saben que la prioridad de la investigación transgénica se ha dirigido a tecnologías para obtener un máximo beneficio y no a dar respuestas a las necesidades que afectan a la población humana, de manera que no se resuelven  los problemas de la agricultura  y la alimentación en el mundo sino el incremento de la rentabilidad.

 

A juicio de Andoni García, responsable de Seguridad Alimentaria de COAG, “la liberalización del comercio de transgénicos puede suponer la industrialización de la agricultura  en detrimento del modelo de producción en el que se basa la explotación familiar orientado a la calidad, la seguridad alimentaria y el respeto del medio ambiente. Además, la comercialización de estos cultivos patentados supone dejar en manos de 10 multinacionales la producción mundial de alimentos”.

 

 

 


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