15/12/00

Brecha digital. Brecha biotecnologica

La secuenciación del genoma de Arabidopsis publicado en la revista “Nature” (http://www.nature.com/nature/) puede abrir la puerta para numerosos descubrimientos en numerosos campos de la ciencia. Sin embargo, en el caso de la agricultura, puede que solo los países que permiten avanzar la biotecnología se  puedan aprovechar de ello.

Últimamente está de moda hablar en los países anglosajones de la “brecha digital” (digital divide) para referirse al abismo que se abre con velocidad vertiginosa entre las personas, países y empresas que adoptan las tecnologías de la ciencia de información y las que no lo hacen. Nadie en cambio habla de la posible brecha biotecnológica que por las mismas razones puede abrirse entre las agriculturas que se aprovechen de las biotecnologías y las que no lo hagan.

Hasta ahora las características biotecnológicas comerciales son relativamente pocas, pero ya están en ensayos una nueva generación de transgénicos, que en gran parte están retrasando su aparición por los últimos “escándalos” de tipo mediático en la UE y en EEUU, alentados por los activistas anti-OGM.

La demanda y la permanencia o desbloqueo de la actual “moratoria” de la UE es determinante para el desarrollo de la biotecnología, no solo en la UE sino en gran parte del mundo, ya que condiciona políticas de países exportadores (EEUU, Brasil, Argentina), en cuanto a la autorización o puesta en el mercado de novedades biotecnológicas. En China por ejemplo, donde en gran parte no existen todo este tipo de problemas, la biotecnología se está expandiendo rápidamente, y puede que en los próximos años sea el país con mas invenciones biotecnológicas en agricultura.

La situación de la UE es un tanto absurda. Se pueden cultivar e importar los OGM aprobados antes de la “moratoria”, pero no aquellos cuya aprobación está en suspenso. Es decir, se pueden cultivar e importar OGM de los primeros que se obtuvieron, pero no los siguientes. No porque unos hayan demostrado más que otros su inocuidad para la salud humana o el medio ambiente, sino solamente por una cuestión de demora intencionada de trámite burocrático, de “papeles” en definitiva, que la misma Comisión Europea ha reconocido que es ilegal.

Teóricamente antes de fin de año debería haber concluido el proceso de conciliación entre el Parlamento y la Comisión Europea sobre este tema, y se debería desbloquear la moratoria una vez elaboradas las normas de etiquetado, trazabilidad etc. de los alimentos que contengan OGM, incluyendo los de alimentación animal. Sin embargo, parece que la cosa va muy despacio y todo parece indicar que la moratoria va para largo, según se desprende de las ultimas declaraciones del presidente Jospin, que decía que era partidario de mantener la misma ya que no se tenía claro como poner en marcha los mecanismos de control.

La crisis de las vacas locas, que no tiene nada que ver con los OGM, ha influido de forma negativa, ya que ha aumentado la desconfianza de los consumidores y ha sido, y esta siendo, utilizada mediáticamente por los grupos anti-OGM, que estas navidades están llevando a cabo en algunos países una furibunda campaña contra los alimentos transgénicos, centrada en su principal uso, la alimentación animal.

La American Medical Association (AMA) ha publicado recientemente un informe, uno más de tantos, en que se indica que los alimentos transgénicos son equivalentes en cuanto a su salubridad a los no transgénicos. Otros estudio reciente del USDA realizado en campo sobre la mariposa monarca y el polen de variedades Bt (no obligando a las larvas de monarca a alimentarse forzosamente de polen de maíz Bt), muestra que las mariposas efectivamente se ven afectados por la característica Bt del maíz, pero con un impacto mínimo y en cualquier caso inferior al de los pesticidas usados para combatir el taladro en ausencia de la característica Bt.

Sin embargo, la oposición a los OGM no se basa en la ciencia, sino mas bien al contrario en la puesta en duda de la misma, habiéndose convertido en gran medida más en una postura política (anti-EEUU; anti-mundialización, anti-multinacionales, anti-globalización) que de pretendida defensa de la salud o el medio ambiente, pero a la que viene muy bien aprovecharse del socaire de las crisis alimentarias, de la ignorancia del consumidor, de los sensacionalismos de muchos medios y del oportunismo político.

¿Y todo esto en que le afecta al agricultor europeo? Pues mucho y posiblemente más en el futuro si como es previsible se liberalizan aún más los intercambios comerciales. La característica mas palpable de los transgénicos actuales para el bolsillo del agricultor es su menor coste de producción (normalmente por utilizar menos productos fitosanitarios). Pero en el futuro, las nuevas características biotecnológicas ( y la liberalización de los intercambios) podrían abrir de verdad esta “brecha” entre los agricultores y países que producen de forma competitiva y los que no. ¿Qué hubiera pasado si a mediados del siglo XX por presiones de grupos activistas la UE hubiera renunciado a la manipulación genética “clásica” y siguiera cultivando las variedades de entonces, eso sí utilizando métodos “orgánicos”. Pues muy probablemente que el desarrollo económico general y el del campo en particular hubiera sido mucho menor y que hubiera habido que roturar muchas mas tierras (y destruir mas bosques) para producir la misma cantidad de alimentos, con un evidente impacto ecológico y económico.


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