18/07/00

Algodón OGM en el mundo

 El análisis de los datos de la siembra de variedades obtenidas mediante biotecnología en EEUU, muestran que el mayor incremento de los OGM en términos porcentuales se ha dado en el algodón, que ha pasado de 3,27 a 3,8 millones de Ha (+16%). La soja ha aumentado un 14% y el maíz ha disminuido un 20%.

 Pero por otra parte, se sabe también que el cultivo de algodón OGM se ha incrementado esta campaña en China, otro gran país productor, y que ha habido informes favorables, aunque no autorización todavía, para el cultivo en La India, el tercer productor mundial.

 El algodón OGM también se cultiva también, al menos en Australia, Sudáfrica y Argentina

 Por otro lado, el gobierno egipcio, junto con al empresa Monsanto, están investigando para añadir el gen Bt de resistencia a insectos en variedades de algodón de fibra larga de la especie gossypium barbadense, que son las que se cultivan en el delta del Nilo y se emplean para hacer los tejidos de la mejor calidad (popelines).

 Según esto, la impresión es que el algodón pudiera ser uno de los cultivos con mas incremento de la siembra de variedades OGM en el mundo en esta campaña, y muy probablemente en las siguientes, si se produjeran autorizaciones en más países, sobre todo en los asiáticos, que son los principales productores exportadores.

 El algodonero es una malvácea cuyos centros de origen están en La India y en América. Tiene muchos problemas de ataques de plagas, especialmente  larvas que devoran la cápsula floral y destruyen la fibra y la semilla (gusano rosado, heliothys, Earias). Precisamente el hecho de que estos gusanos se coman las cápsulas por dentro hace muy difíciles los tratamientos químicos que van dirigidos principalmente a las mariposas adultas y a los huevos.

 La característica principal de la mayoría los algodones OGM es el incluir genes procedentes de la bacteria Bacillus Thuringenesis (Bt), que producen una proteína que es un tóxico para los insectos que devoran la planta. La toxina Bt es inocua para mamíferos, aves y peces y cuando se utiliza en pulverización es considerada como un insecticida ecológico admitido por la agricultura biológica.

 En la Unión Europea, donde solo se cultiva algodón en España y Grecia, el cultivo de algodón OGM no está autorizado, aunque ha habido ensayos de cultivo en el Valle del Guadalquivir, muy favorables en cuanto al valor agronómico de las variedades OGM del tipo Bt, resistentes a insectos.

 El algodón es un cultivo bastante intensivo, en el que se emplean dosis elevadas de pesticidas para controlar las plagas. La utilización de semillas resistentes a insectos disminuyen drásticamente el uso de productos fitosanitarios, con un obvio efecto beneficioso sobre el medio ambiente. Una de las mayores catástrofes ecológicas del mundo contemporáneo se produjo en gran medida por el cultivo del algodón. Se trata de la desecación del mar de Aral, cuya causa principal fue la sobreexplotación de los recursos hídricos, pero que tuvo también que ver con el masivo empleo de productos fitosanitarios que tiene este cultivo. A este respecto es muy interesante el siguiente artículo de la FAO  http://www.fao.org/ag/esp/revista/9809/spot2.htm, del año 98, sobre la desecación del Mar de Aral como prototipo de desarrollo insostenible.

 La paradoja es que la Unión Europea en su conjunto es muy deficitaria de algodón, y un gran importador de este producto. Dada la tendencia de los países exportadores a cultivar cada vez más algodón OGM, una gran parte de las importaciones serán con toda probabilidad OGM. No hay nada que etiquetar ni advertir al consumidor europeo respecto a este hecho, al menos de momento, ya que el algodón no es un producto alimentario y nada se ha dicho aún sobre etiquetar a las camisetas y las prendas de vestir como que estén libres o contengan OGM.

 El aceite o la torta de algodón, que en realidad es un subproducto de la obtención de fibra, no tiene tampoco como destino la alimentación humana sino la alimentación animal animal o el uso industrial, y tampoco hay en la UE legislación respecto a su etiquetado. En Europa, no hay parientes salvajes del algodón con los que se pueda cruzar, por lo que la probabilidad de polinización con plantas silvestres en el caso de que se cultivara, y de diseminación al medio ambiente, suponiendo que esto fuera un problema, es cero.

 Recientemente, la organización ecologista Greenpeace ha denunciado la posible existencia de algodón OGM en esta campaña en Grecia (el principal país productor de la UE, y el único junto con España), reclamando su destrucción. En España se cultivaron en Sevilla ensayos en 1998, con resultados muy favorables. No se autorizaron ensayos en 1999 (sin que haya existido explicación oficial) y esta campaña hay algunos ensayos de algodón en Andalucía, sujetos a estrictas condiciones.

Si la UE va a importar algodón OGM, lo que parece bastante obvio, que no hace falta etiquetar ni nada ¿por qué no pueden sembrar algodón OGM los agricultores europeos, máxime cuando además su uso revierte en un menor uso de pesticidas, uno de los principales problemas ecológicos del cultivo de algodón, y además no hay problema de hibridación con planta silvestres?.

 Los agricultores europeos se quejan frecuentemente de que no pueden competir con las producciones de países terceros si no se dan las mismas condiciones de partida (de respeto al medio ambiente, bienestar de los animales, hormonas, normalización, calidad etc.), pero con los OGM se da a menudo esta misma paradoja. Los OGM serán buenos o malos, pero si son buenos lo serán tanto para importarlos como para cultivarlos y al revés si son malos. Ahora bien, lo que no puede ser es que se haga la vista gorda con las importaciones como que no hay ningún problema, pero que en cambio la producción local no esté autorizada.

 


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