05/07/02

Nota de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (AAPRESID)

 

AAPRESID le responde a Greenpeace

 

Con motivo de la realización de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación en la sede de la FAO en Roma para tratar el tema del hambre y la desnutrición en el mundo, Greenpeace dio a conocer un documento relacionado con la situación en Argentina que tituló: Cosecha récord; Hambre récord. (http://www.greenpeace.org.ar/media/documentos/187.PDF)

 

De su lectura comprobamos con asombro que el engaño no tiene límites; que las ideas no buscan explicar la realidad, sino que solo se toman los hechos sin importar la causalidad o grado de vinculación entre ellos. Por el contrario, a partir de un simple juego de palabras se pretenden demostrar afirmaciones que no se corresponden con la realidad. Correlacionar el hambre que padece un amplio sector de la población argentina con la producción de cultivos transgénicos es un récord del disparate; y demuestra que Greenpeace en busca de imponer su ideología, no tiene límites para distorsionar la lectura de la realidad.

 

El antecedente no es nuevo, ya que hechos similares ocurrieron muchas veces en la historia. El caso más conocido es el del científico ruso Lyssenko, quien en los años cuarenta convenció a Stalin de que la ciencia burguesa y la proletaria obedecían a principios diferentes. La consecuencia directa fue el cierre de los laboratorios de biología genética en 1948, siendo los investigadores dispersados o eliminados. El “Lyssenkismo” recién fue desterrado en 1960 por Nikita Kruschov, pero el atraso de la biología molecular nunca se pudo recuperar. La moraleja de esta historia es que errores conceptuales - intencionales o accidentales – nos pueden llevar a situaciones con consecuencias irreparables.

 

 El caso del hambre y la producción de alimentos en Argentina

 

El hambre llega porque la población no dispone de alimentos; lo cual puede ocurrir porque no existan los alimentos, o bien porque existiendo en cantidades suficientes para alimentar a una determinada población algún sector no lo puede adquirir.

En Argentina, principal país productor de alimentos por habitante, evidentemente ocurre lo segundo. Pero entonces cabría preguntarse: ¿existe una relación causa-efecto entre la producción de alimentos de manera eficiente y el hambre en Argentina; o son hechos sin una relación directa de causalidad que coexisten en el mismo tiempo y espacio? Lo primero pareciera que es lo que intenta argumentar Greenpeace; lo segundo es lo que demostraremos, a continuación, que ocurre en Argentina.

 

No todos los países se autoabastecen de alimentos, sin embargo la población crece en todas partes y más aún en aquellos países muy pobres, que son deficientes en alimentos. La preocupación de la FAO es el hambre estructural en esas partes del mundo, no el hambre en nuestro país. Argentina es parte de la solución del hambre en el mundo, no parte del problema, a pesar de las circunstancias actuales.

 

Argentina ha aumentado la producción agrícola en forma asombrosa, fundamentalmente de soja. Esto ha permitido que se pasara de 12 a 30 millones de toneladas de producción de la oleaginosa en seis años. Todo lo cual es el resultado de la aplicación de la ciencia y la técnica a la producción, y a la capacidad de adaptación de la cadena agroalimentaria argentina a las diferentes situaciones coyunturales – que por cierto no han sido pocas ni sencillas de superar.

Sin duda, y en línea con lo mencionado anteriormente, ha tenido un rol fundamental el empleo de variedades modificadas genéticamente – puntualmente la soja resistente a glifosato - ya que han permitido simplificar el control de malezas, lo cual ha elevado la productividad del cultivo de soja. Esta facilidad permitió producir en campos con malezas perennes difíciles de controlar. Así creció la producción argentina, y en consecuencia la oferta mundial de alimentos.

 

Argentina actualmente es el país con mayor producción de alimentos por persona y es el primer exportador de soja, como harinas y aceites, del mundo. Produce 67 millones de toneladas de los distintos granos para 35 millones de habitantes. De esta producción prácticamente la mitad es soja, que es un grano con alto contendido de proteínas (40%); lo cual hace que la población tenga la mejor relación en cuanto a proteínas producidas por habitante. A un costo, en el momento de escribir este documento, de 1.25 $/Kg. o 0.34 U$S/Kg. de proteína de alta calidad, como es la de la soja, comparable a la de la carne. Esto es notable, si pensamos que las personas necesitan 1 gr. de proteína por Kg. de peso y por día.


Por otra parte debemos tener en cuenta que los argentinos tenemos una cultura de consumo de proteínas animales, carne, huevo y leche; por ese motivo la soja, que tiene apenas 30 años en las pampas, sigue siendo un alimento exótico para nosotros.


Mas del 95 % de la soja se exporta y lo que se consume localmente es fundamentalmente para alimento animal.

La crisis argentina, no necesita demasiadas explicaciones, es el resultado del desacierto político en la conducción del Estado en los últimos años lo que ha llevado al país a una desocupación récord y pérdida fenomenal del poder adquisitivo de los salarios, que han caído al 30 %.


En este contexto una población mayormente urbana, sin poder adquisitivo, sin empleo, ha visto deteriorado su capacidad para adquirir alimentos, lo que como lógica consecuencia se acompaña de hambre y desnutrición. Esto ocurre a pesar del aumento de la productividad agropecuaria, y no como consecuencia de ello. Es más la mayor producción significa más alimentos, más exportaciones, más divisas para el país e impuestos vía retenciones, que teóricamente van dirigidos a la ayuda social.

 

Nuestro país hoy es un "ejemplo del desatino" producido por una mala conducción que ha ocasionado una desorganización de tal magnitud, que hace que: "en Argentina se puede producir escasez de lo abundante".

Por eso la asociación que hace Greenpeace entre hambre y cosecha no es mas que el resultado de un ciego y desesperado intento de demostrar lo indemostrable; por la sencilla razón de que "no existe la más absoluta causalidad entre la cosecha récord y el hambre". Por el contrario, es sólo una asociación propagandística de los acontecimientos, con la intención de demostrar lo indemostrable.

 

Si alguna conclusión se podría sacar de los dos hechos “hambre” y “cosecha récord” es para demostrar la incapacidad de los dirigentes o la gravedad de los hechos. En síntesis, en la Argentina hay dos hechos excepcionales, uno por positivo: cosecha récord; y otro por negativo: hambre en el granero del mundo.
Asociarlos parece poco objetivo, al menos que sea para demostrar el colmo de los colmos.

No nos engañemos, Greenpeace no pretende con sus afirmaciones convencer a los expertos de la FAO; sus declaraciones están dirigidas a su propaganda institucional para convencer a las personas incautas que aportan a sus campañas, a mantener su temor sobre los funcionarios y políticos mediocres y trasmitir miedo a las empresas de sus caprichosos "escraches".


Si Greenpeace es una institución con una ideología política, que persigue otro tipo de sociedad, que lo digan claramente y definan su propuesta. Ahora si es una organización que defiende el medio ambiente, estas afirmaciones de Roma son solo oportunismo irresponsable, ya que ni siquiera repara en las necesidades de las personas afectadas por el hambre y la desnutrición, a las cuales no les brinda ninguna solución. Tampoco le interesa la dignidad nacional; nuestros errores u horrores son nuestros y nosotros somos los que tenemos que corregirlos.


Greenpeace ha ido a Roma a decirle al mundo, que aún con cosecha récord somos incapaces de resolver el problema del hambre. Como la solución no vendrá de Roma, solo fueron a hacer ostentación de nuestra vergüenza.

 

 Plan soja solidaria

 

AAPRESID ha estado implicada desde un primer momento en tratar de ayudar en las tristes circunstancias por las que pasamos, y lo hacemos por solidaridad. Nos pareció increíble que con tanta producción de soja, haya hambre; teniendo en cuenta que con solo un kilogramo de soja se pueden producir 10 litros de leche o 30 milanesas. Así nació el Plan de Soja Solidaria.


Nos propusimos no usar el argumento, de que gracias la abundancia de soja lograda por la aplicación de la última tecnología, incluida el empleo de soja transgénica, nos permitía ayudar a los carenciados, porque consideramos que las personas necesitadas nada tenían que ver con esta discusión entre los que queremos producir y progresar aplicando la ciencia y Greenpeace que lo quiere impedir a cualquier costo.

 

Hoy, a través del Plan Soja Solidaria, se están atendiendo 30 mil personas en Rosario y más de 200 mil en Buenos Aires con soja. Sumado a ello, en pueblos y ciudades de diferentes puntos del país se está ejecutando “la versión local” del Plan; es decir que la idea se replica de manera autónoma en diferentes localidades gestionada por personas del lugar. El plan no maneja dinero, solo poroto de soja. La misma soja que se exporta a cien lugares del mundo.

 

Lo hacemos porque sabemos que soja hay una sola, que es la especie vegetal llamada "Glicine max", a la que la biotecnología no le ocasiono ningún cambio sustancial. Y no lo decimos nosotros, es una afirmación demostrada científicamente y que ha pasado por todos los controles necesarios en el mundo, como lo ha señalado en julio del 2000, un informe de siete academias de ciencias entre ellas la de Estados Unidos y Londres, y en declaraciones de la FAO.

 

En poco tiempo se está incorporando la soja en la alimentación y esto ocurre no por nuestra propaganda, sino porque realmente quienes necesitan una mano, han encontrado una.

 

Greenpeace pretende generar dudas en personas simples que no alcanzan a diferenciar opinión de conocimiento, por eso sus campañas tienen eco en los medios de comunicación, pero no en los medios científicos y profesionales. Greenpeace debería ofrecer soluciones practicas y concretas para resolver el problema de las personas con hambre en la Argentina, en forma práctica, porque el hambre no espera.


Respondiendo punto por punto: En su documento Greenpeace, luego de un resumen hace un desarrollo de varios puntos que requieren un tratamiento en particular, aunque en realidad son tantas las afirmaciones que no compartimos que habría que escribir un libro. A continuación nuestras respuestas.


La contribución de la biotecnología a la seguridad alimentaria. (Greenpeace la niega)

 

Las producciones resultantes de los cultivos transgénicos, han permitido aumentar la producción y eso se logró con mayores rendimientos y mayor área sembrada. La combinación de siembra directa y soja transgénica en Argentina ha permitido producir con costos competitivos en áreas previamente consideradas marginales. Esa producción “no se arrojó al mar” se ha exportado y consumido.


El hecho que se haya utilizado en gran parte para consumo animal responde a la demanda de proteínas para su alimentación. Ello se debe a que los animales – incluido el hombre - somos incapaces de sintetizar todos los aminoácidos que requerimos para que el cuerpo funcione adecuadamente, por lo cual necesitamos del aporte de aminoácidos contenidos en las proteínas vegetales, como ocurre con la soja.


De modo que,
efectivamente, los transgénicos están aportando a la seguridad alimentaria. La situación particular que hoy ocurre en Argentina es un caso aparte, como nos referimos anteriormente, sin que exista relación directa entre mayor producción de alimentos y hambre.

 

El caso específico del hambre en el mundo es un tema complejo, en el cual no solo tiene que ver la existencia de alimentos. Pero sin duda este problema se puede resolver si la producción es abundante, nunca en un escenario de escasez. La mayor producción aporta al primer escenario.


Además, seguramente ayudarán a los agricultores de los países pobres a producir si se logra simplificar algunas actividades complejas de la agricultura como el control de malezas.

 

Y esto no termina acá. En los próximos años, si no se obstruye el desarrollo de la biotecnología, seguramente la aplicación de los conocimientos en genética logrará mejorar la calidad alimenticia de cultivos, con beneficios directos para todos los consumidores. Hoy ya se cuenta con algunos adelantos en este sentido, como lo son el “Arroz oro” (enriquecido en pro-vitamina A) o el maíz con alto contenido de metionina.


Sin dudas, este será un nuevo aporte de la biotecnología a la seguridad alimentaria, pero esta vez no vía el aumento de la cantidad de alimentos sino de su calidad nutritiva.


• El impacto social de la biotecnología en las empresas agropecuarias. (Greenpeace afirma que los beneficios de la biotecnología excluyen a las pequeñas empresas agropecuarias)

 

Los cambios tecnológicos de los últimos años, han permitido aumentar la productividad y la rentabilidad del sector agropecuario que ha sabido incorporar tecnología, no solo la biotecnología, también las sojas de grupos cortos, la fertilización, el control de enfermedades, etc. Y esto junto a la capacidad organizativa y de constitución de redes de producción es lo que ha permitido el crecimiento de la agricultura argentina en un mundo tan competitivo. Desde AAPRESID nos hemos ocupado de desarrollar esa tecnología y transferirla junto con otras instituciones del sector.

En Argentina hoy no hay una concentración de la propiedad de la tierra. Lo que se ha aumentado es la escala de la gestión. Gran parte de la tierra en producción es arrendada y en muchos casos, los dueños de la tierra son socios. Es falso que este proceso se apoye en el poder económico y desalojo a pequeños productores; ese es un discurso de los analistas urbanos de la realidad agropecuaria. La prueba está en el fracaso de los “pooles de siembra” que estaban fundados en el aprovechamiento de las restricciones financieras del campo, descuidando aspectos de manejo agronómico.

 

Triunfó el conocimiento aplicado a la agricultura, lo que provocó el reordenamiento de los “jugadores”, provocando que haya menos empresas, pero más eficientes. Sin embargo, estos nuevas formas organizativas integran a muchas otras empresas de servicios asociadas; sin duda el trabajo agropecuario se ha transformado en una compleja “red de redes”.

 

Por otra parte hay que tener en cuenta que la agricultura a pesar de su crecimiento, pierde participación en la economía global, acá y en todas partes del mundo.


Para sembrar semilla transgénica no se necesita de escala, se puede adquirir en cualquier cantidad, no es una tecnología que requiera un modulo mínimo. El productor en el caso de soja puede sembrar la semilla de propia producción, ya que es una planta autógama y el glifosato es un herbicida disponible y de bajo precio que se puede adquirir en cooperativas y comercios del interior.


Si hay productores que han desaparecido no ha sido por las restricciones de la tecnología, sino por otras razones empresariales de manejo; y este fenómeno ha afectado tanto a grandes como a pequeños productores y tiene que ver con los cambios que ocurren permanentemente en la sociedad, como ocurre con otras actividades, comercios, almacenes, etc.

 

• "Modelo agro-exportador argentino". (Greenpeace afirma que la biotecnología favorece a este modelo, en detrimento del resto de la economía)

 

El hecho de tener un agro que genere exportaciones tiene que ver con la calidad de los recursos naturales de Argentina, una tradición agropecuaria y el acceso a la tecnología disponible a nivel mundial. Esto ha permitido desarrollar una cadena productiva altamente competitiva, que se ha sabido mantenerse en un mundo complejamente globalizado.


Hay que comprender que las exportaciones del sector agropecuario no son un impedimento para que se desarrolle la industria y principalmente los servicios, como el turismo. Por el contrario, estas actividades pueden incluso potenciarse con la agricultura y el espacio rural. Afortunadamente, el agro argentino no está subsidiado, y no quita recursos a otros sectores de la sociedad. Por lo cual si Argentina no ha desarrollado competitividad en otros sectores no es por ser agroexportador, es por una manifiesta incapacidad para lograrlo.


Para aquellos que hablan despectivamente de la exportación de commodities, conviene informarles que Argentina importa fertilizantes fosfatados de EEUU, como materia prima que luego exporta, como trigo, maíz, soja, harinas, aceites, etc. Es decir estamos importando materias primas del país mas desarrollado del mundo, a la que le incorporamos valor agregado y exportamos. Este ejemplo nos permite señalar, lo relativo de las afirmaciones respecto de la “exportación de productos primarios”, que constituyen en el conjunto de las cadenas de los agro-alimentos el 50% de las exportaciones.


Por otra parte, responsabilizar a los agroquímicos de la destrucción del ambiente y de enfermar a la gente, es un argumento mundialmente falso, pero que trasciende este comentario; aunque conviene señalar que Argentina consume cantidades mínimas de agroquímicos y fertilizantes comparados con otros países del mundo (principalmente los europeos).


• Aumento de productividad de los transgenicos. (Greenpeace pretende convencer a los productores que no les conviene sembrar cultivos transgénicos, entre otras razones porque no son más productivos, que los convencionales).

 

Esta discusión, es realmente solo para la rueda del café. Porque permanentemente Greenpeace incorpora nuevos elementos, todos poco serios. A saber:


Primero, se hizo hincapié en la duda de si estos alimentos no serian peligrosos para el individuo y el medio ambiente; cuando la ciencia estableció que no había riesgos ciertos. Si solo hubiese dudas científicamente fundadas, habría que prohibirlos directamente.


Segundo: dijeron: está bien, admitamos que no hay riesgos conocidos, pero ¿qué ocurre frente a los riesgos desconocidos? En este sentido es bueno aclarar que ningún riesgo puede ser evaluado si no se sabe cual es el factor de riesgo. Parece algo obvio, pero dada “su duda” insisten en aplicar el principio de precaución diciendo: “si no está demostrada la inocuidad futura, que no se empleen”. Cuando el principio de precaución en realidad, esta destinado, a aquellos casos en que existe una duda científica y cuya demostración está en curso. En este caso se recomienda esperar los resultados de la investigación. Pero no esta establecido para esperar por las dudas; al menos desde una interpretación seria.


Tercero: No han podido demostrar peligros, ni generar suficientes dudas; y siempre los factores de progreso, la ciencia, la industria tecnológica, y las personas serias, han logrado superar estos obstáculos.


En la realidad primero se hicieron los estudios, y luego de 10 años recién los productores empezaron a sembrar variedades transgénicas y en pocos años adoptaron la tecnología prácticamente en un 100% (en caso de la soja resistente a glifosato en Argentina) y la producción se triplicó.


Ahora Greenpeace plantea el "etiquetado"; argumentando el derecho a saber. Lo que persiguen en realidad, es que lo que no han logrado ante los científicos y los productores, lograrlo con los "consumidores". La estrategia seguida fue la siguiente: primero hicieron publicidad de que los OGM (organismos genéticamente modificados: transgénicos) eran “Alimentos Frankenstein”, para luego etiquetar los alimentos con una palabra que diga contiene "OGM", que según su publicidad es sinónimo de Alimentos Frankenstein. De esta forma se pretende lograr que la gente no demande los productos que contienen OGM. Pero antes quieren lograr, que los fabricantes temiendo por sus marcas, no demanden materias primas OGM. Del mismo modo, que los productores teman que su producción no tenga mercado y no siembren.


Así podemos comprender que con el derecho a saber, en realidad lo que persigue es impedir, que una tecnología que ha demostrado ser una herramienta poderosa para mejorar la productividad agrícola y útil en el camino de lograr seguridad alimentaria, sea obstaculizada sin ningún fundamento.


No estamos en contra de un etiquetado que informe sobre la calidad nutricional de un producto, como de hecho ya se etiquetan; estamos en contra de criterios “discriminatorios” de etiquetado que nada tienen que ver con razones o argumentos científicos; sino que están pensados para generar temor en personas, que ignoran el real significado de la información.


Cuarto: como a pesar de todas sus advertencias, los productores llenaron los silos con soja, ahora los quieren convencer que no les conviene, porque estas variedades no rinden más. Las sojas RR no son más productivas que las no RR, y en esto dicen la verdad.


Las sojas RR han simplificado el control de malezas porque han hecho a la planta de soja resistente al herbicida glifosato, que es un producto que controla las malezas por interferir en el metabolismo de la planta. Esto ocurre porque inhibe la función de una enzima vital para la vida de la maleza. En una planta de soja no RR también ocurre lo mismo, o sea que el glifosato controla las malezas y la soja no RR.


Lo que ha logrado la biotecnología es introducir un gen que genera esa enzima modificada en la planta de soja y hacerla resistente al glifosato, por lo cual al aplicar este herbicida en una plantación de soja se controlan las malezas, pero el cultivo queda intacto y crece lozano y fuerte, al no tener malezas. De este modo la planta si las condiciones acompañan expresa su máximo rendimiento, el cual no ha sido afectado por la modificación genética
Es decir la productividad potencial de la soja no se ha modificado porque el gen en cuestión, no afecta componentes de rendimiento, sino que mejora la productividad real, por facilitar el control de las malezas competentes.


Pero resulta curioso, el intento de Greenpeace diciéndole a los productores que no se dejen engañar que no rinde más, como si fueran víctimas de una propaganda.

 

En síntesis, como en la discusión del café o el bar de la facultad: argumentan que no se deben emplear productos transgénicos: porque es malo; porque es peligroso; porque a la gente no le conviene; por las dudas, porque al productor le rinde menos; y actualmente, porque no termina con el hambre ya.

No discutimos el objetivo de Greenpeace de preservar el medio ambiente. Por el contrario, AAPRESID lo cuida. También nos preocupa el hambre; tampoco lo discutimos, AAPRESID ayuda.

 

 ¿Que hace Greenpeace por el hambre?

Greenpeace no hace nada positivo por combatir el hambre; y si lo hacen, no lo publicitan como a las demás acciones, y sería bueno conocerlo.


Lo que están haciendo es perverso. No puede ser calificado de otro modo el hecho de transmitir miedo sin fundamentos a los consumidores de soja. El plan Soja Solidaria está trayendo alivio a personas que tienen hambre en Argentina por razones completamente ajenas a la producción agropecuaria.


Lamentablemente hoy las personas eligen entre la basura y el hambre; se refieren casos de desmayos en las escuelas por desnutrición y tenemos el reclamo desesperante de organizaciones comunitarias, ante la imposibilidad de alcanzar con sus recursos para atender a sus habituales comensales, mayormente niños.


Cuando Greenpeace habla de asegurar el abastecimiento de alimentos con "practicas agrícolas basadas en conocimientos tradicionales", son poco claros ¿qué es tradicional ? ¿a qué momento de la agricultura se refieren?. ¿En qué momento de la historia se detienen?, ¿cuándo el hombre era cazador y recolector?, ¿antes de la mecanización?, ¿antes del empleo de fertilizantes y agroquímicos?. ¿Que garantías ofrecen, de que en la condición propuesta, habrá alimentos para todos?. ¿Cuál es la seriedad de sus propuestas?

El problema del hambre es un problema muy serio para reducirlo a los discursos y usarlos con fines de propaganda para defender un argumento sobre de transgénicos, que no pueden explicar. El hambre es un problema que conlleva daños irreversibles en los niños cuando no se soluciona a tiempo. Por eso es perverso impedir acciones que contribuyen a resolver el problema, porque no lo logran a "su manera". Es perverso oponerse a la aplicación de los conocimientos científicos para incrementar y mejorar la producción y la calidad de los alimentos, única forma que hasta el momento ha demostrado ser efectiva para lograrlo.

 

Es de una ignorancia sospechosa, desconocer que la producción de alimentos es una condición necesaria, pero no es suficiente para erradicar el hambre. Los productores cumplimos con nuestra parte, que es producir cada día más alimentos y de mayor calidad. Otro problema es el acceso de las personas a los alimentos, lo cual no es un problema que nos involucre directamente. Pero, obviamente, este último aspecto será más fácil de resolver en un escenario de abundancia de alimentos y de mayor calidad, para lo cual se necesita de los productores y de la ciencia, en este caso a través de la biotecnología aplicada al mejoramiento genético de especies vegetales cultivables por el hombre.

 

Conclusiones y recomendaciones de AAPRESID

Los cultivos transgénicos han demostrado en Argentina que producen aumento de las producciones agrícolas, y lo han hecho con cuidado del ambiente, ya que permitieron difundir la siembra directa y controlar la erosión y posibilitar, que la agricultura tenga lugar con secuestro de carbono. El hambre que hoy existe en Argentina, responde a causas de crisis económica y en la que la abundancia de soja, gracias al aumento de producción, esta ayudando a paliar. Una iniciativa privada, posible por el aumento de la productividad lograda por las empresas agropecuaria y la generosidad y solidaridad de los productores.

 

Las recomendaciones de AAPRESID a la FAO:

 

Recomendar la eliminación de las restricciones a la liberación de los cultivos transgénicos, cuando se cumplan con los procedimientos recomendados por las medidas de bioseguridad. Analizando los eventos caso por caso.

Garantizar la soberanía y la seguridad alimentaria, promoviendo las prácticas sustentables y dando lugar a la incorporación de la ciencia y la técnica, único camino para mejorar la producción de alimento. Los métodos tradicionales han producido la mayor degradación del ambiente conocida, al punto de transformar fértiles regiones en desiertos y cuya productividad nos transporta a la previa a la revolución verde, con lo cual nos retrotraeríamos a una situación segura de hambre y desnutrición.

 

No permitir que el Tratado Internacional sobre Recursos Genéticos Vegetales para la Alimentación y el Protocolo de Bioseguridad de Cartagena, se transforme en una traba para la incorporación de los principios científicos a la producción agrícola y en nuevas trabas para arancelarias.

 

Los países son soberanos en cuanto a la importación de alimentos y pueden reclamar lo que consideren conveniente; pero la responsabilidad de la FAO, es no sentar principios basados en cuestiones ideológicas, que dificulte el normal abastecimiento de alimentos de esos países.

 

Las intervenciones sobre el desarrollo de la ciencia deben atenerse a principios científicos, respetando los consensos de la comunidad científica. La libertad de ideas y de investigación debe ser la encargada de iluminar las decisiones en las políticas de regulación al respecto. Se debe preservar el estimulo a la investigación, la generación de progresos que aseguren el abastecimiento de alimentos sanos y abundantes para todos y también la propiedad privada y el valor de la propiedad intelectual, como únicos caminos de asegurar el abastecimiento futuro de alimentos.


Dr. Víctor Hugo Trucco
AAPRESID
Presidente

 


Nota: El 13 de Junio de 2002, concluyó la reunión con: “La declaración de la cumbre mundial sobre la alimentación: cinco años después”.
Esta declaración puede ser consultada:

http://www.fao.org/DOCREP/MEETING/004/Y6948s.HTM

 

Si se consulta el documento se puede comprobar que en el mismo no solo no se hace eco de las declaraciones y propuestas de Grenpeace, sino que hace referencia expresa al empleo de la biotecnología, con el fin de procurar el aumento de la productividad agrícola, con el objeto de reducir la pobreza y garantizar la seguridad alimentaria.
Es lamentable que tengan gran difusión en la prensa las declaraciones de Greenpeace y no el eco que merecen las instituciones serias y responsables.

 

Rosario, 02 de julio de 2002

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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