31/05/00

Notas de prensa de Phytoma-España

11º Symposium Internacional organizado por PHYTOMA-España

La biotecnología y la sanidad de los cultivos

Un año más, PHYTOMA-España va a organizar una de sus habituales reuniones científico-técnicas, en la que los investigadores, los técnicos y las empresas relacionadas con la sanidad de las plantas cultivadas debatirán la problemática generada por dicho foro de discusión.

En su undécimo simposio, PHYTOMA-España va a abordar "La biotecnología y la sanidad de los cultivos", un tema que ha traspasado el ámbito meramente científico para instalarse de lleno en la sociedad. Defendidos por unos y odiados por otros, los alimentos modificados genéticamente (transgénicos) pronto serán inevitables.

En 1998 se plantaron en el mundo 33 millones de hectáreas de cultivos transgénicos: el 88% en Estados Unidos y Canadá, el 6% en Asia, un 6% en Latinoamérica y un porcentaje muy pequeño en Europa. Actualmente, en todo el mundo se comercializan más de 50 variedades de plantas modificadas genéticamente; y según datos facilitados por la Comisión Europea, este tipo de alimentos se cultivan en nuestro país (de forma experimental) en Andalucía, Aragón, Asturias, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Cataluña, Extremadura, Madrid y Valencia. En Navarra y Zaragoza ya hay cultivadas 20.000 hectáreas de maíz transgénico resistente a la plaga del taladro para su uso comercial.

En este undécimo simposio, que se celebrará en el Palau de la Música los días 14 y 15 de junio, PHYTOMA-España ha querido unir la discusión científico-técnica con cualificados científicos nacionales y extranjeros con la preocupación social de ecologistas y consumidores para que se debata este tema desde el rigor y la seriedad científica.

 

11º Symposium Internacional PHYTOMA-España

"La biotecnología y la sanidad de los cultivos"

La biotecnología: nuevo paradigma tecnológico

La biotecnología se encuentra en el centro de un circulo, al que Emilio Muñoz (Unidad de Investigación sobre Políticas Científicas y Tecnológicas, IESA-CSIC) califica de virtuoso, que recoge tanto reflexiones científicas que abarcan desde la gran variedad de disciplinas de sus raíces hasta las orientaciones filosóficas y sociológicas relacionadas con el cambio científico y tecnológico, como preocupaciones e intereses económicos y sociales.

Uno de los primeros problemas de la biotecnología reside en su definición. La biotecnología es una tecnología emergente que, al mismo tiempo, arrastra un viejo pasado (1). Comprende una amplia gama de actividades –producción de bienes y servicios a partir del potencial de los seres vivos- y en esta amplitud radican algunos de los problemas de interpretación.

De acuerdo con ello, se puede estimar, que la biotecnología ha alcanzado –de modo análogo a lo que ocurre con el caso de las tecnologías de la información y las comunicaciones- el carácter de tecnología horizontal que penetra y difunde su capacidad de obtener productos, bienes o servicios, sobre una gran variedad de sectores.

PHYTOMA-España, en su undécimo simposio, va a abordar "La biotecnología y la sanidad de los cultivos", un tema que ha traspasado el ámbito meramente científico para instalarse de lleno en el debate social. Y los días 14 y 15 de junio, en el Palau de la Música de Valencia, PHYTOMA-España reunirá a cualificados científicos nacionales y extranjeros para que debatan este tema desde la seriedad y el rigor científico.

     

  1. De hecho se podría decir, parafraseando a Ebbinghas, refiriéndose a la psicología científica, que la biotecnología posee un largo pasado y una corta historia.

 

11º Symposium Internacional PHYTOMA-España sobre

"La biotecnología y la sanidad de los cultivos"

Los ecólogos alemanes apelan a los ecologistas un mayor rigor científico en su campaña contra la Biotecnología

Hasta hace poco, las organizaciones ecologistas como Greenpeace y Amigos de la Tierra han luchado contra amenazas como la destrucción de los bosques con argumentos científicamente razonables. Sin embargo, la actual campaña contra la Biotecnología no tiene ninguna base en la ecología como ciencia. Sin ninguna duda, cualquier tecnología novedosa plantea incertidumbres ante los también nuevos riesgos, pero en el caso de la Biotecnología hay ventajas evidentes e innegables de sus beneficios para el medio ambiente, como el descenso del uso de pesticidas y la aparición de alimentos más sanos.

Los organismos modificados genéticamente no son necesariamente inseguros. Los científicos de la Cátedra de Ecología de la Universidad de Aachen (Alemania), han desarrollado ensayos de campo con remolacha modificada genéticamente para hacerla tolerante a herbicidas. Las conclusiones, refrendadas por el Centro de Investigación Federal de Agricultura y Silvicultura de Braunschweig y la Universidad de Oldenburg demuestran que esta remolacha no supone ninguna amenaza para el medio ambiente ni para la salud humana.

La campaña internacional llevada a cabo por Greenpeace y otras organizaciones en contra de organismos modificados genéticamente como el maíz bt, ignora deliberadamente los efectos beneficiosos que tienen estas plantas sobre el medio ambiente.

El maíz bt es la solución ideal para controlar el uso de pesticidas porque combina los conocimientos de la Biología con la práctica de una agricultura moderna. Una bacteria tóxica (Bacillus thuringiensis), que ha sido empleada durante décadas como pesticida por la agricultura ecológica, ahora es producida por la misma planta. Esto conlleva que se reduzca drásticamente la cantidad de pesticida empleada, por lo que el maíz bt y otros organismos modificados genéticamente pueden ser producidos de una forma más ecológica que otros cultivos convencionales.

Varios estudios han demostrado en Estados Unidos que los cultivos bt han sido menos contaminados por una micotoxina producida por hongos con componentes cancerígenos que el resto. Pero todavía queda mucho por hacer, y los ecologistas pueden contribuir a un desarrollo seguro de esta tecnología.

Desgraciadamente, muchos ecologistas han elegido difundir únicamente los riesgos potenciales de la Biotecnología durante sus campañas. La mayoría de sus argumentos están basados en estudios sin base científica elaborados por otras asociaciones afines.

Las conclusión es siempre la misma: fenómenos naturales como la transmisión de genes o polen entre organismos se relacionan únicamente con los organismos modificados genéticamente aunque suceden en cualquier especie de la Naturaleza. A esto añaden afirmaciones sin evidencias científicas de que pueden causar alergias y resistencia a antibióticos.

Los riesgos son exagerados o los datos de laboratorio sesgados de forma que no reflejan la situación real que tienen lugar en la Naturaleza. Los datos científicos no caben en sus argumentaciones, ni en sus campañas alarmistas.

Lamentamos la falta de imparcialidad y la oposición sesgada que hace Greenpeace a estos desarrollos tecnológicos. Los ecólogos deberían desvelar las motivaciones políticas que se esconden detrás de esta campaña. No debemos perder la oportunidad de desarrollar la Biotecnología de forma responsable.

 

Dr. Detlf Bartsch

Dr. Ingolf Schuphan

Cátedra de Ecología, Ecotoxicología y Ecoquímica

de la Universidad de Aachen (Alemania)

 

11º Symposium Internacional organizado por PHYTOMA-España

La biotecnología y la sanidad de los cultivos

En este undécimo simposio, que se celebrará en el Palau de la Música los días 14 y 15 de junio, PHYTOMA-España va a abordar un tema que ha traspasado la discusión el ámbito meramente técnico-científico para instalarse de lleno en el seno de la sociedad.

En esta ocasión, la opinión de cualificados investigadores nacionales y extranjeros se unirá a la preocupación de ecologistas y consumidores para que se debata este tema desde el rigor y la seriedad científica.

A continuación reproducimos la opinión de alguno de los ponentes que participaran en dicho simposio.

Daniel Ramón (Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos-CSIC-Valencia).

Cualquier ciudadano que siga los medios de comunicación social debe de tener la impresión que los alimentos transgénicos constituyen un riesgo máximo para la salud y el medio ambiente. ¿Qué hay de cierto en todo ello?. Dar una respuesta científica a esta pregunta es fácil, pero dicha respuesta no dejara satisfechos ni a los defensores ni a los detractores de estos productos. Para ello debemos partir de dos premisas: 1) riesgo cero no existe y mucho menos en alimentación donde no hay una uniformidad en las poblaciones con lo que determinados riesgos sólo afectan a determinadas subpoblaciones (el gluten de trigo es un peligro para los celiacos pero no para el resto de la población); y 2) dado el gran número de alimentos transgénicos es imposible generalizar los riesgos y habría que analizar caso por caso, alimentos transgénico por alimentos transgénico.

Desde hace casi diez años, organismos internacionales como la FAO, la OMS o la OCDE han establecido grupos de trabajo sobre la seguridad para el consumidor de los nuevos alimentos transgénicos, concediéndole prioridad a la elaboración de los principios científicos de evaluación. Basándose en estos trabajos, todos los alimentos transgénicos que han obtenido el permiso de comercialización han tenido que pasar durante años una serie de pruebas de laboratorio encaminadas a demostrar su inocuidad sanitaria. Para ello se ha determinado la composición nutricional del alimentos transgénico y estudiado su posible alergenicidad o toxicidad. Sin duda, los alimentos transgénicos son los alimentos que han pasado un mayor número de evaluaciones sanitarias. Por ello podemos concluir que no existe un solo dato científico que indique que dichos alimentos representen un riesgo para la salud del consumidor superior al que implica la ingestión del alimento convencional correspondiente.

Jaime Costa (Departamento Técnico de Monsanto España, S.A.)

Se ha dicho que las nuevas variedades genéticamente mejoradas (transgénicas) son innecesarias en España, argumento que puede calar entre los que creen que los alimentos proceden de los hipermercados. Sin embargo, la agricultura actual:

A la vista de las limitaciones anteriores de nuestra agricultura, podemos y debemos utilizar una tecnología que ha sido autorizada por las instituciones democráticas españolas y europeas, y que ha mostrado resultados impecables durante 5 años de uso extensivo en países avanzados. Su empleo en otros sectores, como la fabricación de medicamentos ha sido aceptado sin problemas.

Respecto a la eficiencia del cultivo frente a los recursos limitados de agua, recordemos que las nuevas variedades transgénicas aumentan las producciones, respetan la salud y el medio ambiente y contribuyen de forma destacada al mejor uso de los recursos limitados de agua. Cuando una mejora genética permite aumentar la producción en un 12% significa que por cada kg. de alimento las necesidades de agua se han reducido en un 11%. Sin olvidar, también, que estas variedades evitaron 4’6 tratamientos fitosanitarios, equivalentes a 15’8 l/ha de insecticidas.

Ricardo Aguilar (Director de Campañas de Greenpeace España)

Los seres vivos actuales son el resultado de una evolución de millones de años. Las técnicas de ingeniería genética se basan en romper las barreras específicas y la evolución natural sin prever los daños futuros que esto significa. La contaminación genética que la manipulación de genes produce es mucho más grave que la química ya que es una contaminación viva que se reproduce y multiplica.

En definitiva, los cultivos transgénicos benefician principalmente a las compañías promotoras y a sus gobiernos. ¿Debemos alterar la estructura genética de todo ser vivo, formado en una evolución de millones de años, en nombre de la utilidad y las ganancias de unos pocos?. ¿Qué caja de Pandora estamos abriendo y cuáles son los riesgos que estamos preparados a asumir?. ¿Qué técnicas de agricultura ecológica podrían descubrirse si se emplease el mismo dinero que es invertido en la investigación y promoción de la ingeniería genética?. ¿Es el material genético de todos los seres vivos una herencia común de la humanidad o vamos a privatizarlo?. Estos son los grandes temas a debate que no se nos han preguntado.

Luis Rubio (Estación Experimental del Zaidín-CSIC, Granada)

Aunque los Organismos Genéticamente Modificados (transgénicos) y los productos de ellos derivados han de pasar una serie de controles antes de llegar al mercado, muchos expertos consideran que la investigación es insuficiente en este momento, y aún no ha aportado pruebas concluyentes acerca de la peligrosidad o no de este tipo de alimentos en uno de los aspectos más sensibles de la salud: la alimentación. En este sentido, entidades como por ejemplo la Asociación Médica Británica (BMA, 1999) defiende la aplicación del llamado "principio de precaución" en el desarrollo de cultivos o alimentos modificados genéticamente, debido a que "en este momento no podemos saber si hay riesgos serios para el medio ambiente o la salud humana relacionados con el consumo o la producción de OMGs. Es por tanto esencial que la liberación de este tipo de productos no se produzca hasta que el nivel de certeza científica sea suficiente para hacer aceptable el riesgo. La BMA alberga la preocupación de que, aunque los OMGs podrían contribuir substancialmente a mejorar la nutrición y la salud, es necesario desarrollar más investigación acerca de los riesgos potenciales del consumo de este tipo de productos". También la FAO ha publicado recientemente un llamamiento realizado por una serie de científicos que solicitan a los gobiernos una moratoria de al menos cinco años sobre la liberación al medio ambiente de cultivos transgénicos.

Rafael de Prado (Departamento de Bioquímica y Biología Molecular. Universidad de Córdoba).

España tiene una superficie geográfica total de 50’5 millones de hectáreas, de las cuales el 37’9% esta dedicada a tierras de cultivo. De ellas, el 72’6% están dedicadas al monocultivo de cereales (cebada, 47’1%; trigo, 36’7%; maíz, 6%; arroz, 1’5% y otros 8’7%), el 12’9% a cultivos industriales (girasol, 74’5%; remolacha, 11’7%; algodón, 9’3%, y otros 4’5%).

La futura introducción de variedades transgénicas resistentes a herbicidas podría ayudar de una forma altamente satisfactoria al control de biotipos de malas hierbas que han sido seleccionados por el uso continuo de un mismo agroquímico o de otro con el mismo modo de acción. Los cultivos transgénicos que potencialmente pudieran tener utilidad en nuestro país serían (maíz (glifosato, glufosinato, setoxidim, imazapir/imazatapir), algodón (glifosato, bromoxinil), arroz (glifosato, glufosinato, imazapir/imazatapir), remolacha (glifosato, glufosinato) y trigo (glifosato, glufosinato).

Luis Navarro (Departamento de Protección Vegetal y Biotecnología. Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias)

El debate social que se ha abierto en torno a las plantas transgénicas, con amplía difusión en los medios de comunicación, lleva en muchas ocasiones y de forma errónea a considerar que la transformación genética es la única biotecnología aplicable en agricultura. La biotecnología es mucho más amplía y se usa actualmente en numerosas aplicaciones.

En el campo concreto de la sanidad de los cultivos, la transformación genética permite usar nuevas estrategias para la obtención de plantas resistentes o tolerantes a plagas, enfermedades y herbicidas, Además, existen otras aplicaciones biotecnológicas de importancia como son la selección asistida por marcadores moleculares, la fusión de protoplastos, el diagnóstico de patógenos, la modificación de microorganismos para control biológico de enfermedades, la obtención de bioinsecticidas y la obtención de plantas libres de patógenos.

Algunas tecnologías han alcanzado un desarrollo espectacular y se están aplicando a gran escala. Este es el caso del diagnóstico de patógenos mediante procedimientos serológicos o moleculares, que han supuesto una verdadera revolución en patología vegetal. Otro caso es la obtención de plantas libres de patógenos, con amplia repercusión en numerosos cultivos.

Emilio Muñoz (Unidad de Investigación sobre Políticas Comparadas-CSIC)

La biotecnología en general, y la biotecnología vegetal en particular, se encuentran en el centro de un profundo debate social y político.

La complejidad y diversidad de la biotecnología y de su aplicación a la agricultura plantea relaciones conflictivas con bienes comunes que se tratan de resolver con principios y normas. La aplicación de estos principios y normas sin la necesaria reflexión pueden general problemas. Es importante reconocer la importancia de los procesos científicos-técnicos y de su evaluación para proyectar adecuadamente políticas y acciones sociales.

La propia diversidad de la biotecnología sobre la que siempre insistimos, hace que estas repercusiones no sean homogéneas sino que se difundan de modo diverso según los sectores. Un buen indicador de esta variedad nos lo ofrecen los análisis de percepción pública, los cuales, dentro de sus limitaciones, permiten detectar cuales son los niveles de aceptación y de rechazo que los ciudadanos, solicitados a través de encuestas, presentan ante las aplicaciones biotecnológicas. En términos generales se puede apuntar que las sociedades europeas apoyan en mayor grado las aplicaciones biotecnológicas en el ámbito de la salud que las que tienen que ver con el desarrollo de nuevos cultivos y alimentos.

Es precisamente el terreno de las plantas modificadas genéticamente donde se ha instalado el gran debate público, desencadenando por una importante acción pública de un colectivo social que reúne a organizaciones defensoras del medio ambiente con movimientos anti-sistema, y que se ha desvelado como un profundo movimiento anti-tecnología, que actúa de acuerdo, desde el punto de vista social, con la estrategia del movimiento "antinuclear". Sin embargo, es pertinente señalar que la situación de la actitud social ante estas aplicaciones de la biotecnología no es tan lineal como se puede traslucir de la conflictividad social que se destila de los movimientos de protesta.

 

 


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